Seis meses más tarde
Naeuto y Sakura querían celebrar una boda íntima, pero la madre de Sakura tenía otras ideas. Finalmente ellos decidieron ceder diplomáticamente, así que la madre de Sakura dio rienda suelta a sus planes.
Era un día perfecto de principios de septiembre. La escalera de la iglesia
estaba adornada con una fila de arreglos florales a cada lado. Todo era
perfecto, pero la ceremonia tuvo un comienzo tenso. Naruto no tenía familia, y la
mitad de la familia de Sakura no se hablaba con la otra mitad.
Sakura estaba de pie frente a la iglesia, rodeada de toda su familia, esperando a que alguien diera el primer paso. Toda, excepto su hermano, que aún no había llegado. Se oyeron unas notas de órgano, ésa fue la señal.
Sakura suspiró aliviada cuando Lee tomó la iniciativa y rompió el hielo. Con TenTen y su hijo recién nacida en brazos, Lee dio un paso adelante y besó a su tía y a su tío.
Tía, Tío... ellos son TenTen y Metal.
—¿Puedo sostenerlo? —preguntó la tía con ojos brillantes — Mira querido, mira qué preciosidad —añadió, volviéndose hacia su marido.
—Enhorabuena...sobrino —dijo su tío emocionado, tras aclararse la garganta — He oído decir que el aserradero va muy bien.
—Sí, ¿queréis ir luego a verlo? —asintió Lee.
—Me encantaría —contestó su tío.
Se oyeron más notas al órgano, la ceremonia estaba a punto de
comenzar.
—¿Seguro que sabes lo que haces? Aún puedes echarte atrás —advirtió el padre de Sakura a su hija.
—Seguro —contestó Sakura, sonriendo con serenidad.
—Buena chica, no permitas jamás que el orgullo se interponga entre tú y las personas que amas —dijo el señor Haruno muy serio.
—Estás aquí, papá, eso es lo único que importa —contestó Sakura.
—¿Desde cuándo eres tan lista?
Sakura no respondió. Sólo sonrió. Pero conocía la respuesta. El accidente de Naruto había cambiado su vida. Él la esperaba. En el interior de la iglesia, Naruto permanecía de pie con dificultad.
Jamás había llevado un traje de etiqueta en su vida. ¿Dónde estaba su padrino? El órgano comenzó a tocar. El corazón de Naruto comenzó a latir como un tambor.
Respiró aliviado cuando vio a Lee acercarse al altar. Lo siguieron
las damas de honor vestidas de verde esmeralda. Y por último Sakura.
Naruto contempló admirado su vestido de novia. Era de encaje, llevaba los hombros al descubierto y tenía metros y metros de tela. Era el vestido más
romántico que hubiera visto jamás. Sakura parecía una princesa.
Naruto jamás había soñado que ella llegaría a ser suya. De pronto comprendió que, a pesar de todas las diferencias, Sakura lo amaba incondicionalmente. Más de lo que merecía, seguramente.
Lo había amado en sus peores momentos, cuando estaba en una silla de ruedas y su futuro era incierto. Sí, incluso entonces ella
lo había amado. Y eso lo hacía sentirse profundamente humilde.
El padre de Sakura le tendió la mano de su hija, y Naruto entrelazó los dedos de ambos. No habían ensayado esa parte, pero Naruto no estaba dispuesto a dejarla marchar.
Sakura respiró hondo, tratando de calmarse. Naruto parecía un extraño vestido de etiqueta... hasta que sonrió. Resultaba atractivo y peligroso, pero ella sabía que tenía un punto débil reservado para ella.
Otra promesa más. Aunque seguía caminando con dificultad, Naruto estaba de pie a su lado y la miraba a los ojos con un claro brillo de posesión. Intercambiaron las arras y repitieron el juramento solemne:
—... amarlo, honrarlo y cuidarlo en la salud y en la enfermedad...
Eso ya lo habían hecho.
En un momento dado, Sakura notó que por fin llegaba su hermano.
Por fin todas las personas a las que amaba estaban bajo el mismo techo. Naruto deslizó el anillo de su abuela en el dedo de Sakura, y ella supo que
por fin había llegado a casa.
Más tarde, durante el banquete, hubo música para bailar. Para alivio de Naruto, la primera pieza fue un vals. Sonrió y abrazó a Sakura, diciendo:
—No sé si voy a recordar cómo se hace ésto.
Al principio sus pasos fueron vacilantes. Hubo un momento incluso en
que él tuvo que apoyarse en ella. Pero poco a poco giraron por la pista, dando pasos cada vez más seguros, unidos por el amor... prueba de que cuando todo lo demás falla, el amor lo cura todo.
—Eres preciosa —susurró él a su oído, haciéndolaestremecer.
—Y tú.
—Sakura, es probable que no te merezca, pero... —continuó él,
ruborizándose.
—Te quiero —susurró ella enternecida, negándose a aceptar su
humildad.
—Y yo a ti. No sé por qué estoy aquí ahora contigo. Soy el hombre con más suerte del mundo. Todavía no he logrado explicarme por qué me elegiste.
—¡Oh, Naruto!, ¿es que no lo sabes? — contestó ella con lágrimas en los ojos. Naruto la miró confuso— ¿Cómo no iba a enamorarme de tí? Eres mi héroe.
—No, cariño mío —contestó él, estrechándola contra su corazón— Tú eres mi heroína. Tú me salvaste. De no haber sido por ti, hoy no estaría vivo.
Naruto la besó muy suavemente. Gracias a Sakura, había tenido una segunda oportunidad en su vida. Todo se había hecho realidad... cada sueño, cada promesa...
Algunos cactus florecen en la oscuridad. Y algunos milagros ocurren.
— Mi amor, estoy embarazada — le confesó ella en medio del vals dejándolo atónito.
—¿En serio?
— Si, hoy me direon los resultados. Solo espero que sea un niño y sea igualito a tí.
Como única respuesta Naruto la abrazó con fuerza riendo con intensa felicidad. Ahora sí estaba en casa, junto a su hermosa familia.
— Te amo Sakura, te amo más que a nadie en éste mundo.
Y así vivieron por siempre felices junto a sus hijos. Porque no tuvieron solo uno.
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Finjiendo ~NaruSaku ~
FanfictionAquel matrimonio era una farsa... pero parecía demasiado real. Cuando un terrible accidente llevó a Naruto Uzumaki al hospital, Sakura fingió ser su esposa sólo para cumplir con la promesa que le había hecho. Naruto la necesitaba y ella había deci...
