Horas más tarde la actividad y el ruido en la unidad de cuidados
intensivos disminuyó, y Naruto disfrutó de más tranquilidad. Excepto por el grifo del lavabo del baño, que goteaba.
Naruto trató de no hacer caso, pero el goteo constante lo ponía de mal humor. Estaba atrapado en su cuerpo, no podía levantarse a cerrarlo. Dependía
de los demás. Y la última vez que había confiado en alguien, había acabado en prisión.
Finalmente, tras mirar al techo y perder la paciencia, llamó a la
enfermera.
—¿Qué quieres? —contestó la enfermera por el intercomunicador—¿Necesitas una pastilla para dormir?
—El grifo gotea, mande a alguien para arreglarlo.
—Enseguida.Paciencia.
No tenía mucha pero, tal y como estaban las cosas, parecía que iba a
necesitarla.
—¿Va todo bien? —preguntó Ino nada más entrar.
—El grifo gotea.
—¡Vaya, estamos de mal humor!
Ino cerró el grifo. Por fin se hizo el silencio.
—Gracias. ¿Es que no descansas nunca?
—Una enfermera llamó diciendo que estaba enferma, y me ofrecí para hacer su turno —contestó Ino, ajustándole los tubos y revisando el
monitor—. ¿Quieres algo para dormir?
—No, gracias. ¿Por qué haces este trabajo?
—Bueno, llevo tanto tiempo haciéndolo, que creo que no sabría hacer ninguna otra cosa. Además, me encanta. Y tú, ¿por qué cortas árboles?
—Por la libertad.
—La recuperarás, es cuestión de tiempo —dijo Ino—. ¿Te pongo la
televisión?
—Bueno.
Ino encendió la televisión y se marchó. Era un programa de
entretenimiento que Naruto había visto mil veces. Cerró los ojos, y escuchó las risas de los espectadores. Jamás se había sentido tan solo en su vida.
Finalmente se quedó dormido. Soñó que no podía respirar. El sol era una bola roja de fuego en medio del cielo. Tenía calor, luego frío. Se
estremeció. ¿Cuándo volvería a sentir calor?
A primera hora de la mañana el estado de salud de Naruto había
empeorado. Una enfermera le dio la noticia a Sakura al llegar.
—Tiene fiebre, debe tener una congestión pulmonar.
Sakura contempló a Naruto, que dormía. Tenía mal aspecto.
—¡Pero si estaba mucho mejor!
—Sí, ya sé que parece que es un paso atrás, pero es bastante corriente en casos como los de él —contestó la enfermera—. El médico le ha dado antibióticos, deberían hacerle efecto enseguida. Esta noche Naruto se ha quitado
la intravenosa él solo, acabo de ponérsela. Si pudiera serenarse, sería de gran ayuda. Está nervioso. Creo que te echa de menos cuando no estás.
Aquellas palabras sorprendieron a Sakura. La enfermera se marchó, y Sakura acercó una silla a la cama. Naruto debió oír el ruido, porque murmuró algo en sueños. Sakura se inclinó sobre él y le oyó llamar a su abuela. Luego
Naruto abrió los ojos, la miró con ojos enfebrecidos, y dijo:
—No te vayas.
—No —sonrió Sakura tristemente, poniéndole un paño frío en la frente.
Debía estar delirando, porque de otro modo Naruto jamás le habría pedido que se quedara. Sakura permaneció a su lado todo el día. A última hora de la noche le había subido aún más la fiebre.
Naruto tenía escalofríos, se sacudía en la cama. Sakura lo tapó, pero él
apartó las mantas y estuvo a punto de quitarse la aguja intravenosa una vez
más. Sakura llamó a la enfermera.
—¿No se puede hacer nada?
—Si se quita la aguja intravenosa otra vez, puede que tengamos que
atarlo a la cama. Pero no te alarmes, es bastante corriente —contestó la
enfermera.
Sakura comenzaba a cansarse de esa palabra. Quizá todo eso fuera
frecuente en el hospital, pero para Naruto y para ella el accidente había
significado un cambio rotundo en sus vidas.
Al marcharse la enfermera, Sakura trató de hacerle beber líquido a Naruto.
—Por favor, sólo un sorbo.
Naruto le tiró el vaso al suelo. No dejaba de mover el brazo de la aguja, amenazando con quitársela. Sakurq no quería que lo ataran. Esa vez, cuando Naruto se echó de nuevo a temblar, en lugar de llamar a la enfermera, Sakura se
quitó los zapatos y se subió al colchón.
Se tumbó junto a él en la estrecha cama y colocó la mano sobre el pecho de Naruto. Podía sentir su corazón latir fuertemente contra la palma de la mano.
Naruto jamás le habría permitido hacer algo así de haber estado despierto.
Sakura se preguntó qué sentiría si fuera su esposa y tuviera derecho a tocarlo. No sabía qué sentía por él, pero sufría al verlo sufrir. Poco a poco Naruto fue tranquilizándose. Su aliento le movía el cabello. Sakura no quería quedarse dormida, pero estaba agotada.
Durante aquella larga noche, Naruto se sintió cálidamente protegido. En un momento dado abrió los ojos y vio a Sakura. Su largo cabello sedoso yacía sobre la almohada, tenía el rostro sobre su hombro. No sabía si estaba soñando
o alucinando, pero no quería despertar.
Por la mañana ella se había ido. Más tarde, cuando volvió a aparecer, Naruto fue incapaz de descifrar la expresión de su rostro.
—Me alegro de que estés despierto, llevas durmiendo veinticuatro horas —comentó ella al entrar en la habitación.
—No me acuerdo de nada.
La fiebre le había bajado. Naruto no quería preguntarle qué había ocurrido esa noche a pesar de que lo carcomía la curiosidad. ¿Sería cierto que Sakura se
había acostado con él en su cama? La idea era tan extraña, que ni siquiera se atrevía a decirlo en voz alta.
Aquella noche Sakura no podía dejar de pensar en Naruto. Por desgracia
tenía que cenar con Neji. Quería que volviera a casa con él. Al menos le debía una explicación.
—Los médicos sospechan que el sistema inmunológico de Naruto puede estar rechazando las grapas que le han puesto en los huesos rotos. Han revisado las heridas, pero están limpias.
—Vaya, así que ha sido otro día horrible. Debes estar muy cansada —
contestó Neji.
—Bueno, estaba ya mejor cuando me marché.
—Si porque... de otro modo no estarías aquí, ¿verdad? —inquirió Neji,
leyendo la carta del restaurante.
—Yo no he dicho eso.
—No me tires de la lengua, Sakura. Me apetece algo italiano, ¿y a ti?
—¿Te aburro? —sonrió Sakura.
—Quizá esté irritable, pero, ¿podríamos dejar lo de las grapas para
después de la cena?
—Los médicos no están seguros de que Naruto vaya a recuperarse
completamente —afirmó Sakura, incapaz de dejar el tema.
—Está bien —contestó Neji, dejando la carta a un lado— terminemos
con esto. Sé que Naruto Uzumaki ha sufrido algún que otro revés...
—¿Algún que otro revés? —repitió ella, alzando una ceja.
—De acuerdo, unos cuantos, pero es un chico duro. Se escapó de varias
casas de acogida y estuvo vagando por ahí con malas compañías mucho antes de meterse en problemas, así que no te compadezcas tanto de él.
—Nadie le ha dado nunca una oportunidad —suspiró Sakura dolida con Neji.
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Finjiendo ~NaruSaku ~
FanficAquel matrimonio era una farsa... pero parecía demasiado real. Cuando un terrible accidente llevó a Naruto Uzumaki al hospital, Sakura fingió ser su esposa sólo para cumplir con la promesa que le había hecho. Naruto la necesitaba y ella había deci...
