Veintisiete

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Sakura se cambió de ropa y bajó al restaurante del hotel.
—Espero que no hayas tenido que esperarme mucho.
—Nada —contestó su madre.
Al principio hablaron de cosas en general, pero luego su madre dijo:
—Me gusta Naruto, tengo que admitir que no es lo que esperaba.

Sakura sorbió té. Sabía que su madre no daba nunca su aprobación sin condiciones.
—¿No?

—Bueno, para empezar su estado es serio. Admiro su fortaleza. Y la tuya —añadió, dejando la taza de té sobre el plato— Pero eso no
significa que apruebe esta situación.
—Es temporal.

—Aun así, debo decir que te admiro. Es evidente que Naruto necesita a
alguien. Sólo que... perdona, Sakura, pero ese alguien no eres tú.
—Yo no estoy enamorada de Naruto —se defendió Sakura — Ni él de mí.

—Me alegro. Naruto me ha dicho exactamente lo mismo.
Al oír aquella desagradable noticia, Sakura frunció el ceño.
—¿En serio?, ¿y qué más te dijo?

—Bueno, nada de particular. Me alegro de que los dos sean tan
razonables, ¡es tan fácil confundir la lástima con el amor! Por supuesto, él se siente muy agradecido, pero eso es todo.

¿Por qué sentía como si tuviera un dardo envenenado clavado en el corazón? Naruto no estaba de buen humor al día siguiente cuando llegó Sakura. Ella lo encontró en la sala de recreo con Konohamaru y Tsunade, que había ido a visitarlo.

—¿Te has despedido de tu madre? —preguntó él.
—Sí, cenamos juntas anoche —contestó Sakura quitándose el abrigo.

—¿A qué jugamos? —preguntó Tsunade dejando una baraja de cartas
sobre la mesa.
—¿Al póquer? —preguntó Naruto tomando el mazo y barajándolo.
—Muy bien, al póquer —accedió Sakura—. ¿Qué apostamos?

—¿Qué les parece otra ronda de jugo de manzana? —sugirió Tsunade.
—¡Buaj! Mejor una pizza, ¿no? —dijo Konohamaru.
—Sí, una pizza —convino Naruto
—El que pierda, invita —dijo Sakura.
—Corta —ordenó Naruto con voz ronca.

Sakura cortó la baraja. Naruto tuvo suerte en la primera mano, pero la
segunda y la tercera las ganó Sakura.
—¿Yo gano? —preguntó ella.
—Tienes tres cartas iguales —dijo Naruto inclinándose hacia ella para señalarlas.

Sakura se arrojó a sus brazos y lo besó, y él sonrió. Mercería la pena perder con tal de verla así. Entre mano y mano, Konohamaru sacó un sobre del bolsillo y lo abrió, diciendo:
—Hoy me ha llegado esta carta, es la respuesta a mi solicitud de admisión en la universidad.
—Bueno, ¿y qué dice? —preguntó Tsumade.

—No lo sé, no me he atrevido a abrirla —rió Konohamaru nerviosamente—Aunque me admitan, no sé cómo va a pagarlo mi padre. Se suponía que tenía que trabajar este verano, pero eso ya está descartado.

—Ábrela —dijo Naruto.
Todos observaban a Konohamaru, que rasgó el sobre y leyó en silencio.
—Bueno, ¿vas a decirnos qué pone? —preguntó Tsunade.

—¡Estoy admitido! —exclamó el chico, atónito e incrédulo— Y eso no
es todo. Dice que tengo cuatro años pagados. Un donante anónimo ha oído hablar de mi accidente. La beca lo incluye todo, incluso clases para ponerme
al día por el tiempo que he perdido antes del otoño.

Un donante anónimo.
Naruto miró a Sakura y sonrió. No podía tratarse de otra persona. Konohamaru se marchó a llamar por teléfono a sus padres y Tsunade lo
acompañó. Naruto se quedó a solas con Sakura.
—Eres concienzuda —declaró Naruto, lleno de admiración.

—No sé a qué te refieres —sonrió ella.
—Has pensado en todo, incluyendo las clases extra. Bonito detalle, pero ¿por qué un donante anónimo?
—Es mejor —explicó ella—. Por favor, no se lo digas a Konohamaru.
—¿Y eso?
—Bueno, el dinero siempre enturbia la amistad —dijo ella,
encogiéndose de hombros.

—¿Adónde vas? —preguntó él.
—A pedir la pizza.
—Has ganado, Sakura pago yo.
—Sí, pero...
—No discutas, por favor.

Una hora más tarde, tras comer pizza y celebrar la noticia, Naruto volvió a
quedarse a solas con Sakura. Estaban sentados en un rincón de la sala de recreo.
—Esperaba poder hablar contigo a solas. Quiero disculparme por el comportamiento de mi madre —dijo ella.
—No hace falta —contestó él.

—Me preguntaba de qué estuvisteis hablando...
—De ti, naturalmente —contestó Naruto —. Está preocupada por ti, como es natural.

—Sí, las madres siempre se preocupan, ¿verdad? —dijo Sakura, tensa —
Quería saberlo porque... bueno, quizá comprendas mejor cuando te cuente lo
que ocurrió la última vez que mi madre se interesó por mi vida amorosa.

—¿Y qué ocurrió?
—Estuve a punto de caer en una trampa y embarcar en un maravilloso crucero por las islas del Caribe con mis padres y sus amigos. Y el hijo de la mejor amiga de mi madre, Edward. Figúrate...

—Y tu madre, ¿suele hacer eso a menudo?
—Sí. Por suerte, Edward lo descubrió y me advirtió.
—¿Y fue entonces cuando decidiste volver a Los Harunos?

—Sí, así es. Necesitaba hacer algo, así que le ofrecí mi ayuda a Lee 
—sonrió Sakura — A mi madre no le gusta que trabaje con Lee.
—Sí, también está convencida de que hacemos muy mala pareja y, en eso, tiene razón —asintió Naruto.

—¿Quieres saber lo que pienso yo? —preguntó Sakura, continuando sin esperar respuesta— Creo que utilizas a mi madre como excusa para negar lo que está ocurriendo entre los dos. Estás aterrado ante la posibilidad de que
invada tu vida, tienes miedo de que te exija algo que no puedas darme.

—Por si no te habías dado cuenta, ya has invadido mi vida —contestó él, tenso — No me dejaste elección, metiste las narices en mis asuntos y te
encargaste de todo.

Sakura abrió la boca atónita. Era cierto, pero sus palabras la herían. Y, evidentemente, eso era lo que Naruto pretendía.
—¡Y tú eso no puedes soportarlo! —exclamó Sakura.
—Bueno, al principio me molestaba —declaró él, rectificando.
—¿Y ahora?

—Así no vamos a ninguna parte, así que volvamos al punto de partida
—contestó él—. Tu madre quería saber cuáles eran mis intenciones contigo.
—¿Y qué le dijiste? —preguntó ella con el ceño fruncido.

Naruto quería borrar esas arrugas de su rostro, pero en lugar de ello
frunció el ceño él también. Cuando Sakura lo miraba de esa forma, no estaba seguro de nada. Y el hecho de que rechazar a Sakura fuera más difícil de lo que
esperaba no cambiaba nada.

—Le dije que sólo éramos amigos, pero no estoy seguro de que me
creyera —contestó Naruto, respirando hondo mientras ella lo observaba.

Finjiendo ~NaruSaku ~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora