Naruto apretó los labios.
—No sé qué diablos crees que estás haciendo, conduciendo hasta aquí
en un día como hoy.
—Quería traerte esto, pero ya me voy —contestó ella.
Sakura había puesto ya la mano en el picaporte cuando él musitó:
—No puedes volver a salir con este tiempo. Hasta un tonto se daría
cuenta, no llegarías a la ciudad.
—Sí, si me voy ahora mismo.
La idea de estar encerrado en casa con Sakura se le antojaba una tortura pero, ¿qué podía hacer?
—Ahora que estás aquí, lo mejor es que te quedes.
—Estupendo, me quedaré —sonrió ella, tensa ante una invitación tan forzada.
Sakura se quitó el gorro de lana roja y sacudió la cabeza. Luego el abrigo, y lo colgó todo en un perchero.
—Estoy haciendo café —comentó Naruto, invitándola al salón.
Había un sofá frente a la chimenea y dos butacas a cada lado.
—Maravilloso, me apetece café —dijo Sakura — ¿Te importa si enciendo la chimenea?
—Buena idea.
Sakura no se ofreció a ayudar con el café, de lo cual Naruto se alegró. El rubio se las arregló con la silla de ruedas. Para cuando volvió al salón, ella había encendido un buen fuego. Naruto observó el fuego en silencio.
—Encender una chimenea tiene su arte —comentó él.
—Sí.
—Cuidado, el café está muy caliente —añadió él, tendiéndole una taza.
Sakura dio un sorbo y lo dejó sobre la mesa.
—Tienes una casa encantadora —dijo ella, tratando de mantener una conversación.
—Necesita reparaciones.
—Pero tiene muchas posibilidades.
Naruto abrió la boca como si fuera a decir algo, pero finalmente la cerró sin pronunciar palabra. Fin de la conversación. Nada había cambiado.
Sakura se preguntó qué pretendía conseguir al ir allí.
—Voy a sacar las velas y la comida, a ver si preparo algo de cena —
añadió Sakura, poniéndose en pie.
Naruto calló. Durante una hora él fingió leer un libro mientras Sakura iba de un lado para otro, sacando cosas de las cajas.
Naruto alzó las cejas al ver que llevaba una bombona de gas para cocinar y linternas.Según parecía, había pensado en todo. Resultaba seductor tenerla en casa. Su aroma suave a flores le era familiar. Y su voz, tan animada, lo alegraba. Su presencia le llenaba los sentidos. Se había acostumbrado a ella.
¿Cómo dejar todo eso atrás? Sakura preparó la cena. Enseguida se hizo de noche. Después de cenar, la nieve comenzó a golpear las ventanas.
—Está helando —comentó Naruto, mirando por la ventana.
A las ocho en punto las luces de la casa parpadearon varias veces hasta que, finalmente, se apagaron. Sakura oyó el ruido de una silla golpear el suelo.
—¿Naruto?
—Estoy aquí.
No se había dado cuenta de que estuviera tan cerca, y ya era demasiado tarde para apartarse de su camino. Tropezaron. La mano de él rozó el brazo de
ella, su cintura, su cadera... dejando una posesiva huella antes de apartarse. Ninguno de los dos dijo nada durante un rato.
—Voy por las lámparas de gas. También he traído velas.
—Sí —contestó él con voz masculina, ronca y excitada.
Por un instante, Sakura creyó que iba a abrazarla. Casi podía sentir su lucha interior. Pero, para su desilusión, él ganó. Y se apartó de su camino.
Sakura encendió lámparas y velas y las dejó por las habitaciones. Naruto estaba en la cocina. Su dormitorio era grande, pero aparte de algo de ropa en una silla, no había nada personal. Naruto necesitaba moverse con libertad, así que viajaba ligero de equipaje.
¿O estaba tratando de encontrarse a sí mismo? Sakura conocía esa sensación. Sacudió la cabeza y salió del dormitorio de Naruto. Entonces oyó un golpe
y corrió a la cocina. Naruto estaba tirado en el suelo, con la espalda apoyada contra un mueble. Se rascaba la pierna.
—La mesa se ha puesto en mi camino.
—¿Te has hecho daño en la pierna?
—No, sólo un rasguño.
—Espera, déjame ayudarte.
Sakura se arriesgó a que volviera a rechazarla y le tendió una mano,
ayudándolo a ponerse en pie.
—Estoy bien —dijo él, apoyándose en ella hasta que se hizo con las
muletas.
—¿Puedo hacer algo?
ESTÁS LEYENDO
Finjiendo ~NaruSaku ~
FanfictionAquel matrimonio era una farsa... pero parecía demasiado real. Cuando un terrible accidente llevó a Naruto Uzumaki al hospital, Sakura fingió ser su esposa sólo para cumplir con la promesa que le había hecho. Naruto la necesitaba y ella había deci...
