Sakura. Ella estaba desnuda. Y él. Habían hecho el amor. Y lo peor de todo era que aún estaba desorientado debido a la medicación y ni siquiera recordaba los detalles. Sin embargo tenía la prueba ante sus ojos.
Las ropas de los dos estaban revueltas a los pies de la cama. Naruto
recordaba haberla desnudado poco a poco, haberla tocado. Había sentido su respuesta deseosa, la había oído susurrar palabras de amor.
Deseaba que Sakura
no hubiera dicho nada de eso. Incapaz de pronunciar las palabras que sabía que ella esperaba oír, Naruto
había murmurado que la necesitaba. Por fin se le ocurría una respuesta mejor.
Él había satisfecho una necesidad. Sakura merecía más, pero Naruto no estaba seguro de poder amar a nadie. Y para empeorar aún más las cosas, Naruto la miró y deseó volver a hacerle el amor.
Ella se acurrucada a su lado, tenía los cabellos sobre la almohada y una vaga sonrisa en los labios. Naruto se restregó la cara.
Se sentó y se puso los pantalones sin hacer ruido. Luego alcanzó las muletas. La realidad era que le había hecho el amor a Sakura, pero nada había cambiado. Seguía dependiendo de ella, y ella seguía sintiendo lástima por él.
¿Por qué, si no, había acudido en su rescate en medio de la tormenta por segunda vez? ¿Qué más prueba necesitaba? No tenía nada que ofrecerle, más que una vida sin garantías. Y no podía hacerle eso. Había tardado demasiado en apartarla de su lado.
Sakura se despertó al darle el sol en los ojos. Naruto estaba sentado a su lado.
-Buenos días -sonrió ella con timidez-¿Llevas mucho tiempo despierto?
-Sakura, no sé cómo decir esto - contestó Naruto, sacudiendo la cabeza - Lo siento, ha sido un error.
Sakura se sentó, tirando de las sábanas y apoyándose en las almohadas.
-No estoy segura de entenderte.
-Viniste aquí a ayudar, y yo me he aprovechado de la situación.
-Creía que la decisión había sido mutua -alegó Sakura, rotundamente
decidida a rechazar esa excusa.
-Tú mereces algo más, un compromiso. Y yo no tengo nada que ofrecerte. Sólo un cuerpo destrozado y un futuro incierto.
-¿De verdad crees que me importa eso?
-Quizá a ti no, pero a mí sí -contestó Naruto.
-Eso no tiene ninguna importancia. Al menos para mí -sacudió Sakura la cabeza.
-¿Es que no lo comprendes? Jamás funcionaría -añadió él, poniéndose la camisa.
Naruto se sentía atrapado, lo veía en sus ojos. Sakura trató de mantener su orgullo bien alto a pesar de tener que soportar otro rechazo cuando menos lo
esperaba. Daba igual cómo justificara Naruto la realidad de su situación, lo que de verdad estaba diciendo era que ella no encajaba en su vida.
-Te quiero -confesó ella, sacudiendo la cabeza con tristeza- pero ninguna regla te obliga a corresponderme.
-¡Maldita sea, no es eso lo que estoy diciendo! -exclamó Naruto agarrando sus muletas.
Sakura estuvo a punto de perder los nervios... junto con el corazón. Naruto estaba convencido de que ella sólo sentía lástima.
¿Cómo podía estar tan
equivocado? Lo observó abandonar con dificultad la habitación. Si él no podía aceptar su amor, entonces tenía razón. No había futuro para ellos dos. Helada hasta los huesos, Sakura se levantó de la cama.
Descorrió las cortinas y contempló el paisaje blanco. Había dejado de nevar. Podía marcharse a casa. Su relación, que tanto altibajos había sufrido, por fin había terminado.
No podía seguir fingiendo que su amor por él superaría algún día el obstáculo de su orgullo o su cinismo. Durante meses lo había cuidado, esperando que él aprendiera a amarla. Pero el amor no podía aprenderse. Al final, toda esa entrega la había dejado vacía.
¿Cómo era posible que hubiera tardado tanto
tiempo en darse cuenta? No quería que Naruto la necesitara, quería que la amara. Tras vestirse, Sakura encendió la chimenea y preparó el desayuno.
Aparte de unos cuantos comentarios tensos, poco tenían ya que decirse. El sol lucía y derretía la nieve, no tenía excusa para quedarse. Sakura recogió la cocina.Incapaz de soportar la agonía de otra nueva pérdida, Naruto salió al porche y contempló la montaña en la que había estado a punto de perder la vida.
Sakura y él habían hecho el amor la noche anterior sin pensar siquiera en las consecuencias. ¿Y si ella estaba embarazada? No podía ignorar esa
posibilidad. Su padre se había marchado lejos antes de que su madre supiera que estaba embarazada.
Ella había muerto poco después de dar a luz. La historia pertenecía ya al pasado, pero Naruto se había jurado que si alguna vez tenía un hijo, ese hijo se sentiría querido y deseado por sus dos padres desde el mismo día de su nacimiento.
Y no había lugar para medias tintas, para arrepentimientos. Sakura era perfectamente capaz de asumir ese compromiso.
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Finjiendo ~NaruSaku ~
FanfictionAquel matrimonio era una farsa... pero parecía demasiado real. Cuando un terrible accidente llevó a Naruto Uzumaki al hospital, Sakura fingió ser su esposa sólo para cumplir con la promesa que le había hecho. Naruto la necesitaba y ella había deci...
