CAPÍTULO 36

2.6K 338 6
                                        

Una chica rubia caminaba con total tranquilidad por el departamento que anteriormente era habitado por Yoongi y Jimin, al fin había logrado su objetivo, claro, para ella nada era imposible, así que en cuanto se enteró que esos dos eran novios y próximamente esposos ideó un plan para separarlos. Por años había estado enamorada de Jimin, pero nunca le había confesado nada porque ella claramente sabía que el rubio la iba a rechazar como a muchas chicas. Así que decidió alejarse un poco del rubio así para saber si realmente no sentía nada por ella, tontamente pensó que al alejarse él la llamaría y le diría que extrañaba su compañía. Lástima que no fue así, ya que él rubio ni siquiera pensó en ella y por ende nunca la llamó, para él rubio era una más de sus amiguitas con las que se divertía y no tenía nada serio.

Cuando la rubia se dió cuenta que jamás recibiría una llamada por parte de Jimin diciéndole que la extrañaba entonces decidió volver para seguir con lo que tenían, osea nada, solo encuentros casuales, lastima que el rubio ya no estaba disponible ni para eso ya que ahora se había enamorado y de su mejor amigo, eso la enojo ¿como era posible que se haya enamorado de su mejor amigo? y sumándole a eso ¿como era posible que se haya enamorado de otro hombre? Eso sí que le había hecho estallar en ira, por esa razón decidío separarlos a cómo de lugar, ellos no podían estar juntos; Jimin no podía enamorarse de alguien que no fuera ella  y menos si esa persona era un hombre.

¿Cómo había hecho Yoongi para enamorarlo? Se preguntó la rubia ¿Acaso lo había embrujado? Pero bueno, lo importante era que su plan de separarlos ya estaba en marcha y lo comprobó al ver a Yoongi con una maleta en mano y alzar al pulgoso de su perro y marcharse.

Ella rápidamente (como la total curiosa que era) entró a la habitación del pálido y verificó que sus pertenencias ya no estaban, reviso cajón por cajón del armario del pálido hasta que en uno de esos cajones vio un portafolio, que más daba si lo revisaba ya que ahora el pálido se había ido. Se encogió de hombros y abrió para encontrarse una hoja con el título: CONTRATO DE MATRIMONIO.

- Vaya vaya vaya que tenemos aquí _ susurró con una amplia sonrisa.

¿Acaso solo fingían gustarse?

¿O en verdad se gustaban?

Se cuestionó la rubia, pero cualquiera que fuera la respuesta, ella ya tenía algo a su favor, así que solo por si las dudas agarró el portafolio y lo guardo en su maleta.

Minutos después se escuchó el sonido de la puerta dando llegada al rubio que totalmente casado se sacó el abrigo y lo dejo en el armario de la entrada.

- Al fin llegas amorcito _ chillo la rubia irritado un poco a Jimin.

- Rose ya te dije que no me digas así _ dijo algo frustrado _ ¿Y Yoongi? _ preguntó al percatarse de que no fue recibido por él.

- Creo que salió, porque hace un rato lo ví yéndose _ dijo tranquilamente encogiéndose de hombros _ Minie ¿porque no vamos a comer a algún lugar? _ preguntó con una sonrisa fingida.

- No, estoy cansado, además ¿Acaso Yoongi y tú no cenaron? _ preguntó confundido.

- No.

- ¿En serio? _ se sorprendió _ ¿No te dijo Yoongi a dónde iba?

- No.

- ¿Y Holly? _ preguntó al no verlo por ahí.

- No ví a esa cosa _ contestó haciendo una mueca.

Ignorando esa respuesta rápidamente fue a revisar cada habitación sin encontrar nada, al entrar al baño por si las dudas vio que algo estaba raro. Faltaban algunas cosas, y eran las de Yoongi, aún confundido y con el ceño fruncido fue hasta la habitación del pálido abriendo de par en par el armario para luego asustarse más de lo que ya estaba.

Nada, no había nada.

- ¡Rose! _ gritó caminado hacia la sala _ ¿¡Que pasó!? ¿¡Por qué las cosas de Yoongi no están!? _ empezó a alterarse _ ¡Contesta joder!

- No se, ya te lo dije _ dijo indiferente.

Suspirando pesado, sacó su celular y marcó rápidamente al pálido.

UN PITIDO...
DOS PITIDOS...
TRES PITIDOS...

- ¿Hola?

Caprichos del destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora