36. Tercera y cuarta rueda

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«¡Un maldito día!»

¡TaeHyung había estado ingresado en el hospital un maldito día!

Y justo esa mañana nadie estaba ocupando su habitación a la hora en la que YoonGi y HoSeok se presentaron con algo de comida casera.

«¡¿ACASO ERA IDIOTA?!» pensó YoonGi mientras conducía a toda velocidad por las calles concurridas de Busan. Estaba realmente dando vueltas ya que no sabían dónde estaba TaeHyung.

De nuevo.

¡Y lo mejor de todo era que JungKook también había desaparecido! «¿Podían ir las cosas a peor?» preguntó sabiendo que casi siempre podían ir a peor.

Sin embargo, no en esta ocasión.

El móvil de HoSeok empezó a sonar de manera estridente por el pequeño vehículo hasta que el chico lo cogió.

—¿Si? —preguntó angustiado.

—¿HoSeok? —la voz de JungKook salió relajada y extrañamente baja por el aparato.

—Sí, soy yo. —afirmó el otro aún agobiado. Todavía recordaba el día anterior cuando habían llamado a TaeHyung de manera continuada hasta que se habían hartado de todo y habían acudido a su casa en busca de respuestas. YoonGi sabía que su chico tardaría algunos meses en olvidar o aceptar aquél mundo. Aquél mundo corrompido y lleno de armas, drogas y supervivencia.

—Vale, no me he equivocado. —dijo JungKook para sí mismo—Sólo quería deciros que estamos en el cementerio de Busan. —HoSeok abrió los ojos sorprendido. Estuvo unos segundos callado, sin poder articular palabras. YoonGi se asustó un poco por su cara entre relajada y asustada.

—Oh, vale. La próxima vez, hazme el favor de llamarnos antes. —Una pequeña risa agotada sonó en su oreja y HoSeok sintió todo su cuerpo relajarse.

—Perdona. Yo tampoco sabía que acabaría aquí. Lo tendré en cuenta para la próxima vez. —Y unos pocos segundos después HoSeok colgó.

—¿Y bien? —preguntó YoonGi aún angustiado. —¿Quién era?

—Era JungKook. Está con TaeHyung en el cementerio.

—¿En el cementerio? ¿Estás seguro?

—Eso me ha dicho.

Llegar a aquél lugar no fue un problema. La mayoría de las personas odiaban esa sombría zona a la que, al menos una vez, todo ser humano había acudido. Y nunca por buenas noticias.

Aparcaron en el enorme espacio que había sin asfaltar. El cementerio estaba construido en una colina que casi no tenía casas, con preciosas vistas al mar y un viento constante y molesto. YoonGi odiaba ese lugar con toda su alma. Había acudido hacía poco para darle su pésame a YeonJun, pero no pensaba regresar tan pronto.

Salieron del coche evitando a las familias que se arremolinaban llorando y abrazándose. Cruzaron las vallas y accedieron al enorme espacio en donde las lápidas se divisaban hasta donde llegaba la vista y, entonces ahí, vieron a los dos chicos. TaeHyung estaba delante de una lápida específica que YoonGi conocía demasiado bien. Detrás de él, un paso alejado, estaba el Oficial Jeon, recto y con las manos en los bolsillos de su abrigo negro. Su mirada observaba a TaeHyung con seriedad. El de pelo castaño mantenía su vista fija en la lápida en donde había dejado algunas flores. YoonGi supuso que serían las favoritas de la difunta.

—YoonGi. —le llamó entonces HoSeok, haciendo que saliese de su ensimismamiento. El otro le miró por unos segundos confuso ya que no entendía su comportamiento. Al ver que no hablaba, YoonGi dió otro paso para acercarse a los chicos pero fue detenido por su novio, quien le agarró del brazo con cuidado y entrelazó sus dedos. —Creo que deberíamos dejarles...—YoonGi frunció su ceño sin entender. Entonces HoSeok le indicó que mirase lo que estaba ocurriendo. Sus ojos casi no pudieron comprender lo que estaban viendo. TaeHyung había apoyado su cabeza en el hombro de JungKook en busca de que le reconfortase y el otro le había rodeado con uno de sus brazos el cuerpo, sin tocarle demasiado. YoonGi estaba alucinando. «Pero si TaeHyung odia el contacto físico» se recordó mientras parpadeaba y miraba con asombro la escena que se estaba desarrollando delante de él.

—Vamos, YoonGi. Sobramos aquí. —comentó HoSeok con una sonrisa risueña. YoonGi se dejó arrastrar por el otro hasta el coche.

—Pero... TaeHyung nunca ha aguantado el contacto, él…

—Tal vez le guste el Oficial Jeon y eso incluye que le reconforte. —YoonGi asintió y tragó saliva sin comprender del todo.

—¿Gustarle? ¿A TaeHyung? —preguntó dudoso.

—Sí. El Oficial Jeon al menos le tiene cierto apego. Ya viste todo lo que le protegió y cuidó. Si TaeHyung está aquí con nosotros es gracias a él.

—También le capturaron por su culpa. Podría haber avisado a TaeHyung antes de que él se lanzara. —HoSeok guardó silencio ante aquello, no pudiendo negarlo.

—Eso es cierto, pero no puedes negar que le salvó. Salvó a nuestro Tae. —YoonGi asintió, dando su brazo a torcer.

—De todas formas, no me cae bien. —HoSeok dejó salir una pequeña carcajada que, como siempre, iluminó su estado de ánimo.

Que ese tal JungKook pudiese llegar a ser algo más que un compañero y amigo para TaeHyung le asustaba tanto como le ilusionaba. Quería ver a TaeHyung feliz y sabía que compartiendo vida con otra persona, lo conseguiría.

Ahora bien, TaeHyung tenía un muy mal gusto.

Inspector KimDonde viven las historias. Descúbrelo ahora