—Me estoy cansando—soltó YeonJun sentado en la silla después de unos cuantos minutos. —Es divertido verte forcejear y sangrar con las esposas pero ya me he aburrido.
TaeHyung apretó la mandíbula con fuerza mientras trataba de romperse el pulgar para poder liberar su mano. Por alguna razón, desde la posición en la que estaba no podía hacer nada. Estaba inmovilizado al completo y sólo le quedaba la opción de negociar con YeonJun para que le soltase. Era arriesgado pero era lo que debía hacer.
—Vale, vale...—le dijo entonces. —¿Podemos hablar un momento? —YeonJun se rió con ironía y asintió.
—Claro, hablemos. Tus últimas palabras...—TaeHyung tragó saliva. Debía hacerse ver como un pringado, debía mostrarse como alguien incompetente y que le diera la suficiente pena a YeonJun como para soltarle. Sólo esperaba que le saliera bien.
—¿Podrías dejarme ver a... JungKook? —preguntó con cierto tembleque en la voz. Utilizar su nombre no se sentía bien. Nada se sentía bien.
—¿No te ha parecido suficiente verlo muerto? ¿Qué pretendes hacer?—TaeHyung tragó saliva y sintió sudor frío pasar por su frente y nuca. Le daba asco pensar lo que iba a decirle a continuación. Le repudiaba tanto que tenía hasta ganas de vomitar de sólo imaginar lo que debía hacer. Pero debía hacerlo. No podía dejar que YeonJun se fuese de allí como si nada, con él muerto sobre una silla.
No haría justicia, pero llevaría a la puerta del infierno a aquél demonio.
—Verás...—se aclaró la garganta —JungKook no me considera, consideraba, muy atractivo, ehm...—le dolía como el infierno tener que decir aquello— Pero él... me calentaba. —«¿Se decía así?» pensó algo nervioso. No estaba muy puesto en el vocabulario sexual. Esperaba no haberla cagado. Sin embargo la expresión macabra de YeonJun le dió una pista de que lo que estaba diciendo debía tener sentido en su cabeza. —Me provocaba erecciones constantes y nunca se acercó a mí. —YeonJun sonrió aún más. —M-me gustaría, si es lo último que tengo que hacer, ehm…
—Ya veo...—le cortó entonces YeonJun medio riéndose —Nuestro querido Inspector Kim es un pequeño enfermo reprimido. Y además de eso, gay. —rió felizmente y al segundo su expresión se tornó seria e impasible—Si tú último deseo es meterle tu desesperada polla al policía muerto me parece bien. —TaeHyung tuvo ganas de desmayarse en aquél momento pero se alegró cuando YeonJun se acercó a él con unas pequeñas llaves. Le desató los pies y después la cintura. Y, entonces, cuando TaeHyung se levantó de la silla con las energías renovadas sintió el metal frío de la pistola en la nuca. —No te ilusiones tanto, inspector. —le amenazó detrás de él. —Al mínimo movimiento extraño te juro que te meteré una bala en la puta cabeza. —TaeHyung respiró entrecortadamente y asintió con cuidado, sintiendo el arma en su piel. Debía ser precavido pero creía que podría quitarle la pistola con un movimiento rápido. Solo tenía que pillarle desprevenido.
Comenzaron a caminar hacia la puerta por la que había entrado YeonJun. El chico se rió con malicia detrás suyo.
—Tengo ganas de acabar contigo cuando llegues al clímax. Estoy seguro que nadie nunca ha encontrado dos cadáveres muertos mientras tenían sexo. —y después de eso rió. TaeHyung se sintió asqueroso y peor aún cuando se dió cuenta de que YeonJun realmente vió normal que pidiese algo así. Realmente le veía como un enfermo reprimido sexualmente y a JungKook como una muñeca sexual. Quiso temblar y dejar salir algún escalofrío al pensar en ello. Para él, JungKook era arte en todos los sentidos, tanto mental como físicamente. Hablar de él así, cuando se había ido, le generaba tanta ira e impotencia que casi no podía aguantar más. Estuvo a punto de hacer algún movimiento que podría haberle delatado, pero se reprimió como pudo. Acabaría con aquél chico. Lo juraba.
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Inspector Kim
Misteri / ThrillerEl Oficial Jeon tiene al Comisario en la palma de su mano, pero éste le pone un último desafío antes de poder alcanzar su sueño: si consigue resolver el caso que el Inspector Kim está llevando, su sueño (y su ansiado puesto) se hará realidad. Todo...
