El tanatorio estaba abarrotado así que no fue una casualidad que ambos se tuviesen que pegar cuerpo con cuerpo. Llegaron como pudieron hasta la máquina de café y mientras JungKook metía algunas monedas, TaeHyung repasó sus notas.
Era evidente que la ida de Lee de la empresa se había debido a algo (algo gordo) y Kang parecía saberlo. Había sido una suerte que esa mañana hubiese llamado a JungKook para que le acompañase, de no haber sido así, estaba seguro que no habría conseguido sacarle nada de provecho. Al menos ahora tenían una cita por concertar. TaeHyung estaba satisfecho con el trabajo de su subordinado y se encargaría de comunicárselo al Comisario en cuanto pudiera.
-¿Tenemos algo nuevo? -le preguntó sobre sus notas mientras metía la boca en el vaso de papel. TaeHyung pensó sus palabras antes de soltarlas.
-La hipótesis de que algo debió de suceder en la empresa cuando Lee se fue es evidente. -JungKook asintió-Es posible que si averiguamos por qué Lee dejó la organización, sepamos la razón de porqué se reunieron y tal vez así sepamos quién los mató.
-Suena como un plan.
-Es lo que tenemos hasta ahora. -concluyó TaeHyung.
Poco después, mientras JungKook parecía disfrutar de su café matutino en silencio, una cabeza teñida de verde turquesa se acercó hasta ellos con pasos sigilosos. TaeHyung estaba tan enfrascado en sus notas que no le vió venir.
-Tae, -le llamó haciendo que JungKook se girase en su dirección. -me voy ya. ¿Quieres que te acerque a la oficina? -TaeHyung sostuvo su bolígrafo favorito y le miró por unos segundos. Después su vista se dirigió a JungKook, quien estaba expectante.
-Eh, no sé. -dudó. No sabía si JungKook se ofrecería como el día anterior a llevarle a donde necesitase. -Quiero decir, hemos terminado. -JungKook asintió.
-Vale. -dijo después el chico bajo. Sus ojos se dirigieron al otro entrecerrados-¿Quién eres?-preguntó YoonGi.
-¿Quién eres tú para exigir esa información? -contestó JungKook. TaeHyung entonces notó la tensión entre ambos.
-YoonGi, él es JungKook, mi compañero. -su amigo pareció tensarse aún más.
-¿El que renunció el primer día? ¿Qué pasa? Necesitas el curro, ¿eh? -le soltó con mala vibra. A TaeHyung le costaba notar esta serie de cosas, por eso YoonGi muchas veces se había metido en peleas sin que él pudiera hacer nada.
-¿Y este gilipollas quién es, Inspector Kim? -le devolvió subordinado. Entonces fue cuando TaeHyung abrió los ojos.
-Es mi amigo, sí. -respondió poco convencido. -Es mi amigo, me ha traído hasta aquí. Él es YoonGi.
-Ya lo sé. -dijo desesperado JungKook y con el ceño fruncido. -Lo has dicho antes.
-Paso de este tío. Menudo imbécil. -murmuró YoonGi. Aquello hizo que JungKook soltara chispas por los ojos y apretó uno de sus puños, harto de todo lo que estaba pasando en su vida. Sin embargo, una mano cálida rodeó su puño tenso y JungKook se quedó estático, rozando lo pasmado. Sus ojos se dirigieron hacia su Inspector que le observaba con una mirada afilada y amenazadora. Aquello hizo que se calmase al momento y relajó el puño. TaeHyung le mantuvo agarrado y entonces encaró a YoonGi.
-Creo que todavía me falta una cosa por hacer. -le dijo con una voz calmada -Supongo que JungKook luego me puede llevar a la oficina. De todas formas, tenemos que hablar sobre un sospechoso. -YoonGi asintió ante aquello. Después suspiró pesadamente. Sus ojos se desviaron sin querer hasta la mano que sostenía el puño cerrado del chico y se dió cuenta que casi la había liado. Solía ponerse muy sobre-protector cuando se trataba de TaeHyung pero, ¿Qué le iba a hacer? Se conocían desde hacía demasiado tiempo y sabía casi todo por lo que había pasado TaeHyung. Que el mundo le siguiese tratando mal le parecía ya una tortura injusta.
-¿Estarás bien con eso? -le preguntó en un medio susurro sabiendo que a TaeHyung le agobiaban con facilidad los espacios cerrados. El chico asintió con una ligera sonrisa y YoonGi se tranquilizó un poco. «Debía estar esforzándose por caerle bien a su compañero nuevo» pensó mientras se alejaba después de haberse despedido. Esperaba que no se decepcionase como todos los anteriores.
Había algo que YoonGi admiraba mucho de su amigo. TaeHyung siempre había sido una persona inteligente (de ahí que se encontrara donde se encontraba) pero le habían pasado cosas horribles y sabía que eso le habían dejado traumas y conductas extravagantes para el resto. Además, sabía perfectamente cuándo no gustaba a otras personas, cuándo no querían estar a su lado o cuándo hablaban a sus espaldas. Por eso, siempre que tenía compañeros nuevos, buscaba esforzarse al máximo para contentarles o hacerles su relación un poco más amena. YoonGi se solía frustrar con eso pues pensaba que debían ser sus compañeros los que buscasen complacerle a él y no al revés. TaeHyung tenía traumas pero, ¿Quién no? La mayoría de la población los tenía en mayor o menor grado. «¡Todos tenemos comportamientos raros!» recordó haberle gritado en alguna ocasión a TaeHyung cuando intentó cambiar mientras se estaba formando como policía. No pudo, evidentemente, y con el paso del tiempo esas ganas de contentar se quedaron en simples momentos agobiantes en los que intentaba mostrarse normal ante sus compañeros de trabajo. Sabía que tenía límites, TaeHyung se conocía a sí mismo mejor que nadie y sabía que había cosas que no podía hacer, y ser socialmente "normal" estaba entre ellas.
YoonGi siempre pensó que el chico encontraría alguna vez a alguien con quien pasar su vida y que entendiese todo por lo que había tenido que sufrir. Alguien con quien vivir.
Por su lado, él estaba pensando en irse a vivir con su novio, HoSeok, de una vez por todas. Pero siempre le echaba para atrás el hecho de dejar a TaeHyung solo en un piso. El chico era completamente capaz de vivir de forma independiente (llevaba haciéndolo desde los catorce años) pero eso no significaba que ahora con casi veinticinco pudiese mantenerse cuerdo. Por eso estaba esperando. Esperando a que TaeHyung encontrase a alguien (quién fuera) con el que vivir. Podía ser un amigo, un familiar lejano o incluso una pareja. Aunque YoonGi dudaba que el chico pudiese conseguir alguna vez una. No es que TaeHyung no fuese atractivo, al contrario. Hasta el día de hoy YoonGi no había conocido a un chico más guapo que su amigo. Pero la apariencia servía para las fiestas y los líos de una noche, no para iniciar una relación y mantenerla durante varios años. Tampoco veía a TaeHyung en una fiesta o un lío de una noche. Demasiadas personas y poco espacio. Además, estaba seguro que el chico se estresaría mucho a la hora de desvestirse. Seguía creyendo que su apariencia daba asco.
YoonGi realmente quería que alguien le quisiese tanto como él le quería. En parte quería ser libre y en parte no. Sabía que si algún día era libre de TaeHyung sería porque el chico desapareciese o le ocurriese algo en alguna de sus investigaciones. O incluso si él decidía dejarle, las cosas tampoco serían fáciles para su conciencia. TaeHyung sólo le había traído cosas buenas y no se merecía que él le abandonase de esa manera.
Así que se podía decir que estaba entre la espada y la pared. HoSeok era comprensivo y habían hablado de ello varias veces pero, sabía que ambos necesitaban su espacio como pareja. Sabía que aunque disfrutasen sus momentos mientras TaeHyung trabajaba, no era lo mismo que formar un hogar con sólo ellos dos. HoSeok quería su nido de amor y YoonGi no sabía qué hacer.
Tal vez, si TaeHyung conseguía caerle bien a ese compañero suyo (cabrón) podría conseguir suficiente confianza como para encontrar a otras personas con las que convivir. Al menos esperaba que ese imbécil pusiese sus necesidades profesionales por encima de su ego e intentase estar con TaeHyung.
Ese podría ser el paso que tanto él como TaeHyung necesitaban.
ESTÁS LEYENDO
Inspector Kim
Mystère / ThrillerEl Oficial Jeon tiene al Comisario en la palma de su mano, pero éste le pone un último desafío antes de poder alcanzar su sueño: si consigue resolver el caso que el Inspector Kim está llevando, su sueño (y su ansiado puesto) se hará realidad. Todo...
