Harry se encontraba dando su ronda de vigilancia mientras que Ron estaba descansando para tomar el relevo más tarde.
Llevaban algunas semanas asentados en lo más profundo del bosque de Epping Forest, huyendo de los mortífagos y Voldemort.
La Orden les había dado una mochila llena de muchos libros y objetos que tal vez podrían usar pero todavía no descubrían como es que Voldemort había regresado a la vida ni como acabar con él.
Dumbledore les había dado un empujoncito y sabían que algo tenían que ver ciertos objetos pero aún necesitaban descubrir cuáles eran esos objetos, además de encontrar la manera de deshacerse de ellos en caso de que tuvieran que hacerlo.
A pesar de descansar algunas horas al día, se sentía exhausto. La situación lo estaba sobrepasando y a Ron también.
Tenían pocos meses de haberse ido y no sabían nada de sus familias y eso los estaba preocupando y distrayendo de su propósito.
Había veces en las que deseaba poder desaparecer de todo aquello y poder llevar una vida tranquila, como cualquier adolescente normal.
Pero lamentablemente no era un adolescente o mago normal.
Después de asegurar el perímetro, expandió un libro que tenía en el bolsillo y se sentó bajo un árbol a leer un poco.
No era el chico más inteligente pero con las anotaciones que le dieron se las estaba arreglando para llegar a algo.
Por lo que su padrino y su tío le habían explicado, Voldemort había fraccionado su alma en varios pedazos para tener una manera de regresar a la vida si algo le ocurría.
Jugar con ese tipo de magia tan oscura era tan peligroso que nadie nunca lo habia hecho antes, así que no estaban muy seguros de que podría haber utilizado para "guardar" su alma.
Su tío Lucius estaba seguro que el diario que habían destruido hace tiempo tenía algo que ver en eso, gracias a algunos pergaminos que habia encontrado de Regulus Black quien había dejado alguna que otra pista y hasta el día de hoy, esa información era la más valiosa que tenían.
Suspiró con cansancio, frotó su cabeza con los dedos y cerró los ojos pensativo.
En un mes más estaría cumpliendo diecisiete años y estaría alejado de las personas que más quiere en su vida y con el miedo de no saber si volvería a verlos o no.
Quería conocer más a su padrino y no solo por las historias que los demás le contaron de él, quería darse la oportunidad de él crear recuerdos junto a él asi como los que tenía con sus tíos.
Los Malfoy no eran su familia de sangre pero eso no les importaba ni a ellos ni a él. Ellos fueron quienes cuidaron de él y le dieron una buena educación, un techo donde dormir y comida.
Cuando sus padres fallecieron no tenía a nadie ni siquiera a su padrino ya que fue llevado a Azkaban inmediatamente, por lo que fue llevado con su tía Petunia en un barrio muggle.
Los Vernon lo trataban horrible y no dejaban a los Malfoy acercarse a él, ellos hartos de la situación, movieron cielo, mar y tierra para conseguir la custodia de él y alejarlo de esas personas horribles.
Finalmente, tras cuatro años de pelea, lograron encontrar un pergamino dónde se les daba su completa custodia en caso de fallar sus padres y padrino, firmado por el mismísimo James Potter antes de fallecer.
Por lo que a partir de los cinco años, él estuvo al resguardo de los Malfoy y su vida no pudo ser mejor.
Narcissa lo cuidaba como si fuera su propio hijo.
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Herederos perdidos
FanfictionUn par de bebés de las familias más importantes del mundo mágico fueron arrebatados de sus hogares. Tras años creyendolos sin vida, aparecen como un rayo de esperanza en medio de la guerra.
