-¿Draco?
Él levantó su vista apenas un poco para ver a la mujer que tenía delante.
La señora Malfoy -o su madre, como cada rato le recordaba ella- iba todos los días que eran de visita sin falta.
Ya llevaba poco más de tres meses en aquel lugar.
Les había pedido de la manera más amable a las pocas personas que habían ido a verlo que no dejaran que Minnie se enterara de donde se encontraba.
Daba gracias a Isolt y Morgana que le hayan hecho caso ya que la pelinegra en todos esos meses no había llegado tratando de hacer un escándalo para que lo sacaran de ahí o pidiéndole explicaciones del porque estaba en aquel lugar.
Aunque también viéndolo desde otro punto de vista, no le daban mucha información sobre ella y se ponían nerviosos cuando la mencionaba y eso lo mantenía preocupado.
-¿Draco? -repitió la mujer tras verlo con la mirada ausente-.
Sacudió la cabeza y dio un asentimiento en su dirección de que la estaba escuchando.
En cada visita que ella le hacía le hablaba sobre la familia Malfoy, de anécdotas de ella y sus amigos cuando era estudiante e incluso había tratado de hacerle una pequeña fiesta en su cumpleaños de manera oficial.
-¡Sorpresa Draco!
Llegó aquella mujer de cabello oscuro con mechones rubios con grandes globos y una gran sonrisa, aunque sus ojos mostraban un poco de incertidumbre.
-¿Qué es esto? -preguntó él, con voz ronca-.
-Es tu cumpleaños, querido.
Su semblante se desfiguró.
-Ya festejé mi cumpleaños... -respondió con voz débil, inseguro-.
Aunque recordó con un poco de tristeza que en el orfanato si no llevaban algún documento oficial -que era algo usual que dejaran a los niños a si sin más-, ellos se permitían poner como "fecha de cumpleaños" el día de ingreso al lugar, por lo que él y Minnie celebraban su cumpleaños a mediados de enero.
Ella hizo un gesto de desaprobación antes de responder.
-¿Acaso crees que no sabría cuando cumples años, el día que me tuviste más de dieciocho horas pujando para salir al mundo....?
-¡Suficiente! -dijo aterrado, intentando subir sus manos a los oídos, sin éxito-.
En cambio, una ligera descarga en las cadenas lo hizo temblar y apretar los dientes.
Odiaba la magia involuntaria y odiaba esas cadenas.
-Buenas tardes, hijo.
-Señor -dio un leve asentimiento en señal de saludo al recién llegado.
El rubio mayor dio un pesado suspiro y puso las manos detrás de su espalda.
-¿Por qué no intentas llamarme Lucius, por lo menos?
Solo recibió silencio en respuesta.
Narcissa intentó animar aquel momento incómodo pero seguía una tensión palpable entre los tres.
-¿Qué la trae por aqui? -preguntó mientras regresaba al presente-.
-¿Acaso no estás feliz de verme? -dijo con un leve gesto de tristeza la mujer que recompuso enseguida-. Es día de visita, ya lo sabes.
Drake asintió, una parte muy profunda dentro de él -y que no iba a admitir con facilidad- se había acostumbrado a la presencia de la señora.
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Herederos perdidos
FanfictionUn par de bebés de las familias más importantes del mundo mágico fueron arrebatados de sus hogares. Tras años creyendolos sin vida, aparecen como un rayo de esperanza en medio de la guerra.
