31. Peleas internas.

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No podía creer la suerte que había tenido las últimas semanas.

Había evitado a Harry con éxito a pesar de compartir la mayoría de clases con él.

Pasaba su tiempo haciendo tareas, a ratos estaba con Astoria y de vez en cuando le hacía compañía a Hermione Black.

Le parecía curioso como llegó a desarrollar un lazo de amistad con la Ravenclaw.

La recordaba vagamente del primer día en Hogwarts y de como se fueron incorporando ambas al bizarro grupo de chicas que habían formado gracias a Tori.

Le parecía cómica la manera en que se la pasaba por los rincones de toda la escuela asesinando a Pansy con la mirada, pareciéndole curioso que no hiciera nada en contra de ella a pesar de lo poderosa que sabía que era.

Mientras iba pensando en todo aquello, caminaba por uno de los pasillos con dirección a la biblioteca para encontrarse con Longbottom que era su compañero de trabajo de Herbologia.

Sus puntos de reuniones siempre eran la biblioteca ya que era muy raro ver a Harry por ahí.

¿Y por qué seguía huyendo de él?

Sencillo.

Ella sentía un maremoto revolucionar su estómago cada vez que él le dedicaba una mirada, se acercaba a ella o tenía el mínimo contacto con su piel.

Él fue la única persona que la visitó en su estancia en Azkaban y él unico que creyó en ella cuando no tenía ningún motivo para hacerlo.

Los meses que pasaron juntos buscando los horrocruxes fue conociéndolo más a profundidad, llegando a ver a un joven dulce, valiente y de un gran corazón que poco a poco y sin permiso fue metiéndose en su frío y duro corazón.

Cada vez que veía a lo lejos como alguna chica deseosa de su atención lo perseguía, le entraban unas ganas inmensas de asesinar a todas esas arpías buscadoras de fama, pero lograba contenerse y no cometer alguna locura que la devolviera a Azkaban.

Ella no era nadie en la vida, se había rebajado a ser una traidora que a pesar de todo lo que hizo para redimirse, tuvo que pagar una condena por las decisiones que sus padres tomaron en su vida.

Si bien, haber accedido a portar la marca fue en parte decisión de ella, solo lo hizo para proteger a su hermana y a ella misma.

Evitó en gran medida hacer tantas atrocidades que los mortífagos y seguidores de Voldemort hacían con tanto gozo, que solo de recordarlo le daban ganas de vomitar.

En momentos donde la consumía la amargura y el peso de la culpa, recordaba a su hermana y pensaba en todo lo que tuvo que sufrir y el estado en que estaba cuando la recuperaron.

En lo profundo de su ser sabía que todo lo que ella estaba sufriendo no era nada en comparación a todo lo que le habian hecho a Astoria. Por eso aguantaría todo aquello y más.

Incluso tener que renunciar a Harry Potter para que fuera feliz con alguien que estuviera a su mismo nivel, alguien que no tuviera un pasado tan desastroso y oscuro y que no le sumara desgracias a su vida ni manchara su estatus de héroe.

Recordó con ironía como antes de que el Lord regresara llegó a alardear de que era mejor que muchas chicas sangre pura. Se burlaba de quienes creía que eran inferiores a ella y se reía de todos los chicos que la buscaban para una relación, jactándose de que eran poca cosa para alguien como ella.

Ahora era gracioso el como las cosas se habían invertido.

Ella se había vuelto insignificante para cualquiera que la rodeara.

Herederos perdidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora