25. Despedida.

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Harry había llegado aquella mañana a Grimmauld Place bastante temprano.

Sirius se encontraba en el salón, leyendo el Quisquilloso que recientemente había vuelto a ser publicado.

-Cachorro, que alegría verte -dejo el periódico a un lado y se levantó-.

-Hola, Sirius.

Se acercó a abrazar a su padrino en señal de saludo.

Después de eso tomaron asiento, Harry sentándose frente a él mientras esperaba que le dijera algo ya que el era quien lo había citado.

Sirius suspiro con pesadez y tamborileo los dedos en el brazo del sofá.

-Ella sigue sin querer salir de su habitación -aparecieron arrugas de preocupación en el rostro de Sirius-.

-¿Sabe que es lo que puede estar haciendo ahí adentro?

Sirius puso una cara de desconcierto y negó.

-Le ha pedido a los elfos materiales para pociones y libros, a veces se oyen ruidos extraños que me tienen preocupado, mantiene la puerta bajo fuertes hechizos para que nadie entre.

Harry pensó unos segundos y decidió contarle lo que había pasado la última vez que había hablado con Hermione.

Sirius tomo aire ruidosamente.

-No puedo creer que mi hija tenga que pasar por esto...

Se levantó y fue hacia una de las ventanas abiertas sin ver nada en realidad, perdido en sus pensamientos.

-¿Por qué cosa, Sirius? -preguntó Harry con algo de curiosidad y preocupación-.

-En la familia Black existe una especie de maldición en la que alguno de sus integrantes cae en la locura. Como habrás visto, entre las hermanas Black fue Bella quien cayó en ella.

-Y está... maldición, ¿afecta a todas las generaciones?

-Un poco, sí. Depende mucho de las circunstancias en las que te encuentres. Yo estuve a punto de caer en ella los años que pase en Azkaban.

La mente de Harry empezó a trabajar a mil por hora, tratando de asimilar la nueva información que estaba recibiendo.

-Entonces, ¿piensa que a ella le esté afectando esa maldición?

-No quiero verlo como una posibilidad pero al verla actuar de esa manera... -Sirius dirigió una mirada hacia el cielo- Estoy empezando a pensar lo peor.

-No entiendo mucho sobre está maldición porque los veo muy cuerdos a ambos -Sirius le dio una rápida mirada escéptica-. Bien bien, pero tú de algún modo lograste no caer en ella y ahora puedes llevar una vida normal...

-Claro, hay formas de evitarla pero...

No pudo terminar la oración porque un leve temblor sacudió la casa.

-¿Qué fue eso? -Harry se levantó de un salto, con varita en mano-.

Sirius estaba a punto de contestar cuando Kreacher apareció ante ellos.

-La señorita esta gritando arriba, señor.

Sirius y Harry se dieron una rápida mirada antes de salir corriendo por entre las escaleras.


Al llegar al último piso de la mansión, paró de temblar y un ligero humo violeta salía de una de las puertas.

Aceleraron el paso solo para escuchar unas carcajadas histéricas provenientes de adentro de la habitación de Hermione.

Herederos perdidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora