Arlette Torricelli, una chica hermosa con una sonrisa angelical, con ese par de ojos peculiares grises y una carita inocente, ocultaria un secreto y un pasado que la atormenta desde que era una pequeña niña.
Frey Stein es un chico callado, reservad...
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Últimos capítulos
Arlette llevaba un tiempo sin probar una gota de agua, ni siquiera había comido por más que Mila le dijera a Heiner que le llevará, se sentía cada vez más débil y no sabía cuánto tiempo aguantaría de esa forma.
Durante ese tiempo estuvo hallando una manera de salir de aquel lugar, pero la única salida siempre estaba cerrada con llave, llave de la cual solo Heiner poseía hasta donde sabía. Se giro para ver a Freya quien estaba acostada, esta peor que Arlete su rostro está pálido y lleno de moretones por las golpizas que recibe.
-¿Freya?- la llamó la castaña.
-¿Si?- dice en susurro que apenas y logro escuchar.
-Tienes que resistir.- susurra.- Al menos una de nosotras debe salir.
-No puedo Arly, me duele todo.- dice sollozando.- Y no pienso dejar que te quedes a morir.
-Si puedes...- dice intentando ser positiva.- las cuatro saldremos de aquí, si eso quieres pero debes aguantar, esto solo va hacer una maldita pesadilla.- se queda en silencio por largos minutos hasta que vuelve hablar.
-¿Arlette?
-Si.- le contesto.
-Toma.- le di el collar que siempre lleva con ella.- Quiero que lo tengas.
-Freya es tuyo, no lo puedo tener.- dice Arlette negándose.
-Solo agarralo.- toma la mano de la castaña dejando el collar en ella.- Se que odias esas despedida en películas, pero todo estará bien... Confía en mí, sé que estás cansada pero debes luchar más que nunca...- la mira con una sonrisa.- Mi niña, gracias por llegar a nuestras vida y darme la linda oportunidad de ser parte de tu vida... Te amo...
- Cállate.- la interrumpe con un nudo en la garganta.- No te despedidas, tú no por favor, vamos a salir de aquí. Lucharé pero debes quedarte conmigo.
-Siempre estaré contigo mi dulce niña.- le acaricia la mejilla.- Prometeme que si salimos de aqui haras lo que sea para ser feliz, sea con Frey o no.-No dejarás que nadie te vuelva a quitar tu brillo Arly, los dos merecen ser felices ya pasaron por mucho, si crees que es necesario tomarte un tiempo lejos para que recuerdes quien eres y lo que vales, hazlo, tomate todo el tiempo que quieras, te conozco y sé que piensas que es tu culpa pero no lo es, los dos van a lograr salir adelante.
-No creo...
-Prometelo. Ambas sabemos lo importante que son las promesas en la familia, así que hazlo.- exige la pelinegra.
-Te lo prometo Freya.- le responde.
Arlette descansa su cabeza en la fría pared de la habitación mientras cierra los ojos, pero admitía que tenía miedo de dormirse y no volver a despertar. El miedo la está consumiendo por completo y se sentía tan cobarde por dejar que la consuma de esa manera.
Se negaba a dejar que el miedo la venza, porque sentía que no solo se fallaría a ella misma... Estaban sus hermanos, a Freya, a la manada, a Nicolás... pero en especial Frey, debía al menos verlo por última vez.
Confió en que tarde o temprano me encontrarán.
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Mi vientre
Donde debería crecer mi pequeño o pequeña, pero me lo quitaron, ¿A quién se hubiera parecido? Si fuera niña hubiera tenido el color de ojos de Frey con el cabello negro teniendo el mismo carácter que el. Y si hubiera sido niño tal vez se pareciera más a mí.
Pero todo queda en hubiera, no lo pude proteger de estos animales y es algo que me reclamare toda mi vida.
Respiro hondo llenando mis pulmones de aire y tratando de controlar mi respiración, después de unos largos minutos pude lograr calmarme, no iba a permitir que me ganara la ansiedad, no ahora. Suspiro lentamente y me giro para observar a Freya pero sigue dándome la espalda.
-Freya, ¿Estas despierta?- preguntó bostezando.
No contesta. Con la poca fuerza que tengo me acerco a ella para poder despertarla, cuando logró llegar a su lado, le doy vuelta para que quede boca arriba, acaricio su mejilla y siento lo fría que está.
-Freya, hey despierta.- la muevo pero no reacciona.- No estoy para bromas idiota...- pero nada.- ¡Freya despierta! ¡Freya!- la llamó con desesperación pero no recibo ninguna respuesta.- No por favor, no me dejes...
Sus ojos no se abren y la muevo para que despierte, sin embargo no obtengo respuesta y es donde me doy cuenta que estaba muerta... se había ido.
-No me dejes sola.- digo atrayéndola hacia mis brazos.- Se suponía que las cuatro íbamos a salir de este infierno. ¡Levántate! ¡Es una maldita orden! Mamá por favor no me dejes...- susurró débilmente.- ¿Por qué me haces esto? Despierta mamá, por favor... prometo seguir luchando pero despierta... Lo siento, lo siento....
Me siento impotente de no poder hacer nada, no puede proteger a mi bebe y ahora tampoco la puede proteger a ella, ahora ya no estaba, me están arrebatando todo lo que me importa.
Recuerdo el primer dia que la conocí las locuras que compartimos juntas, las últimas palabras que me dijo, ya no escucharé su voz para decirme que todo estará bien, ni sus risas, ni sus regaños... en tan poco tiempo logró ganarse mi respeto y lealtad.
-Lo siento tanto.- digo con la voz entrecortada.- Te... te fallé, no pude salvarte... gracias por ser una madre para mí... y estar al pendiente cuando no tenías porqué estarlo, tú .... ¡Joder!... pero cumpliré... mi promesa.
Esa conversación retumba en mi cabeza, la abrazó con fuerza mis labios tiemblan y quiero llorar pero las lágrimas no caen, grito de rabia por no hacer nada por ella y mi odio por Regan, Adrien y ahora Heiner crece más. La puerta se abre de golpe Heiner entra mirando a Freya que esta en mis brazos y una sonrisa aparece en su rostro.
-No están fuerte como creí.- dice con cierta burla.- Pero bueno una boca menos que alimentar y mantener con vida.
-Cierra la boca maldito hijo de puta.- digo abrazando el cuerpo sin vida de quien fue mi madre en muchos sentidos. Llevo mi mano a mi mejilla derecha, me había abofeteado y me ardía pero no me importaba ya nada.- Maldito...- digo entredientes.
-Llévenla con las otras dos.- le ordena a los hombres que estaban allí pero pongo resistencia no me quiero alejar del cuerpo. Hacen más fuerte el agarre en mis brazos y me llevan arrastras a otra habitación cuando entro veo a Mila y Leigh. Me dejan allí y se van cerrando la puerta.
-¿Donde esta Freya?- pregunta Mila.
-Ella... ya no...- tartamudeo.- Ella ya no está con nosotras.- digo después de un gran silencio
Las dos personas frente a mi empiezan a llorar; Mila la conocía desde hace mucho tiempo no solo era su cuñada, Freya la consideraba como una hermana y Leigh pues el tiempo que llevamos aquí, estuvo cuidando la una con la otra de cierta manera, yo solo veo un punto fijo sin emitir ningún sonido.