Arlette Torricelli, una chica hermosa con una sonrisa angelical, con ese par de ojos peculiares grises y una carita inocente, ocultaria un secreto y un pasado que la atormenta desde que era una pequeña niña.
Frey Stein es un chico callado, reservad...
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Recordo la primera vez que llego, caminando hacia la habitación que le dieron ese día y se encerró en busca de un refugio emocional. Entonces todo el peso de las últimas horas llegó a sus pensamientos.
"Esta muerto por tu culpa"
"Todo lo que tocas, se pudre"
"¿Que harás ahora, eh?"
Se levantó de la cama y empezó a caminar en círculos rápidamente, jalando su cabello
"Estan contigo por lástima"
Escucha unos toques en la puerta.
-Nena, no fue tu culpa ¿si? Dejame estar contigo.- Freya estaba tratando de darle las palabras correctas pero no funcionó.
"Aegan tiene razón eres una cobarde"
-¡Ahora no Ferguson!- grito sintiendo espasmos y temblores en su abdomen.- ¡Puta madre ¡¿Porque soy una mierda?!
A pesar de todas las terapias que había recibido y que se supone que ya sabía que hacer en situaciones así, no se controló y su puño se estampó contra el vidrio de la cajonera cortandose aun más.
-¡Hey, no!- escuchó como su amiga quejaba a través de la puerta.- Tu no sabias lo que iba a pasar, y no estas sola. ¡DEJAME ENTRAR!
"Imagina cuanta lastima le causas para que siga aquí"
-¿Ahora que hago Freya? ¿Como haré para vivir con este sentimiento? Es demasiado.- se dejó caer con la espalda pegada en la pared soltando todo su llanto.
-Lo superaremos juntas ¿si? Pero tienes que ser fuerte. Joder necesito abrazarte, dejame entrar.-golpeó desesperadamente con su palma la puerta haciendo un ruido que resonó por toda la casa.
"Deja de estorbar"
Desvío su vista y la enfocó en un pedazo de vidrio que cayó del mueble que había golpeado.
-Ya fui fuerte demasiado tiempo Freya.- le dijo acercando su mano a aquel objeto.- Por mi culpa te arrebataron a Federico.
-Yo se que puedes un poco más, hazlo por mí.- intento abrir la puerta a la fuerza.
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
-No Freya, no puedo.-tomo el vidrio y lo acercó a su muñeca.
-¿Que? - dijo ella sin entender.
-Perdóname Ferguson.- comenzó a hacer cortes profundos en sus muñecas, ubicando sus venas para hacer el trabajo más fácil y rápido.
Ella no quería vivir así, no quería que su realidad fuera ser una chica con transtorno a la que todos señalaban. Los gritos de Freya comenzaron a hacerse cada vez más lejanos para la chica y reconoció la voz de Padme.