Arlette Torricelli, una chica hermosa con una sonrisa angelical, con ese par de ojos peculiares grises y una carita inocente, ocultaria un secreto y un pasado que la atormenta desde que era una pequeña niña.
Frey Stein es un chico callado, reservad...
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-Espera, no te muevas...- le dice el azabache sosteniendo una cámara instantánea.
-¿Qué haces?- cuestiona con diversión Arlette.
-Quiero retratar lo hermosa que te ves despeinada.- dice este sonriendo embobado.
-Joder, claro que no me veo bien.- rueda divertida.- Parezco una bruja...
-Pues eres una bruja muy sexy.- Arlette ríe a carcajadas golpeando levemente la frente del chico.
-Me encanta cuando sonríes...- halaga el azabache sonrojando a Arlette.- Ademásque me hace sentir muy orgulloso al saber que yo provoco eso.
-Eres un arrogante.- se acuesta en la cama.
-Tu no eres muy humilde que digamos cariño.- la mira con dulzura y coloca su mentón en el estómago de la castaña.
Ambos se quedaron viendo directo a los ojos perdiéndose entre ellos, sólo con verse sabían perfectamente no que sentían el uno con el otro.
-Si no es contigo, no es con nadie Arti.- dice dejando un beso casto en los labios de la chica haciendo que sonriera ampliamente.
-Si no es contigo, no es con nadie..- repite con tono risueño besándolo profundamente.
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Empezó a llover por el cementerio, Poe extendió la sombrilla que llevaba y ambos chicos se cubrieron con ella, mientras caminaban hacia la salida del lugar.
-¿Te gusta?- cuestiona Poe hacia Arlette.
-¿Quién?- responde con otra pregunta y el rubio sonríe.
-¿En serio?- la mira.- Él Stein, noté lo que paso allá atrás.
-No se que viste, pero no me gusta.- dice Arlette viendo a otro lado.
-Aja.- sonríe con burla.- Escucha Arly, sabes que personas como nosotros no nos enamoramos, en todo caso nos obsesionamos.
-Vaya descubrimiento Sherlock.- dice con gracia Arlette.