Capítulo 33

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Maratón 3/?

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-Wuau...- dice Arlette al quitarse la venda finalmente de los ojos y viendo la cabaña frente a ellos- Me has dejado sin palabras.

-Te prometí traerte a una cabaña...- Frey la abrazo por detrás mientras colocó su barbilla en el hombro de ella.- Y aquí estamos.

-Me encanta.- dice con una sonrisa de lado.- Gracias.- besa la mejilla de este.

Ambos se encaminaron por el sendero hasta llegar a la puerta, al entrar a la cabaña era aún más grande que la fachada pequeña que daba de afuera. Arlette admiraba el lugar, lo decorado y ordenó que se encontraba; definitivamente las horas de vuelo para llegar a Alemania y tanto misterio, habían valido la pena.

-Es la cabaña de mis padres.- dice Frey cuando la chica se detuvo a ver una foto familiar de los Stein.

-¿Ellos saben que estamos aquí?- preguntó curiosa y él negó con la cabeza.

-Solo tía Freya y Kaia.- le responde y Arlette lo mira- Si les decía a mis padres, no aceptarían que vinieramos, menos cuando...

-Aquí hacen sus asuntos.- asintió la chica comprendiendo su punto.

-Ellas no dirán nada, tendremos este lugar solo para nosotros.- le dice con una sonrisa ladina. Arlette lo miro divertido y se acercó lentamente donde estaba Frey, con sus brazos le rodeo el cuello y este puso sus manos en la cintura de la chica.

-¿Será nuestro secreto?- le pregunta rozando los labios con los de Frey, este le da un casto beso.

-Será nuestro secreto.- le dice antes de besarla con deseo. Tomados de las manos, subieron donde estaban las habitaciones entrando en la tercera puerta. Con solo ver algunos trenes en el suelo y estantería, supo que era la habitación de su chico.

-Compartiremos habitación.- le informa Frey.- Aunque eso no sería ninguna molestia.

-Claro que no.- dice divertida.

-Kaia dijo que podías, tomar ropa de su habitación, hasta que volviéramos o que quisieras ir de compras.

-No creo que sea necesario pero gracias.- Arlette jamás se hubiera imaginado que Frey tuviera ese detalle con ella, al crecer bajo un techo donde los hombres eran unas idiotas, no creía que hubieran hombres detallistas sin pedir nada a cambio.

Tener a tres hermanos, era suficiente como para saber cuando los hombres querían algo más con una mujer que no fuera sincero; pero viendo a Frey se daba cuenta que era muy distinto, en muchos aspectos.

NUESTRO SECRETOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora