Capítulo 04

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Arlette se encontraba sentada frente al caballete concentrada en el lienzo y movía el pincel con delicadeza

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Arlette se encontraba sentada frente al caballete concentrada en el lienzo y movía el pincel con delicadeza. La azabache se interesó en el arte cuando tenía diez años, en el primer psiquiátrico al que fue.

Tenía que canalizar su ira en actividades que le ayudarán a sacar esa energía; por más actividades que fuera no había nada que la ayudará, hasta que en uno de esas conoció a una chica que era amante al arte.

La chica le mostró que no sólo era pintar un cuadro y ya, era mucho más que eso, era plasmar en un cuadro las ideas, lo que sientes y no puedes decirle a nadie. Al principio fue duro para Arlette poder pintar, se frustraba demasiado rápido al no plasmar lo que realmente quería.

Hasta después de un tiempo logró hacerlo y desde entonces fue la forma que consigo en canalizar su ira. Para ella el pintar se volvió como leer, salir de una realidad espantosa y gris; el mezclar los colores sabiendo que todos lo verían como arte aunque no tuviera alguna forma para la mayoría, pero para ella, era mucho más que solo eso.

-¿Puedo pasar?- pregunta Poe asomándose a la puerta.

Arlette sale de sus pensamientos asintiendo hacia el chico, este entra mientras la azabache deja la paleta y el pincel en la mesita que tenía a lado.

-¿Qué se supone que es eso?- cuestiona Poe dejando un leve beso en la sien de la chica.

-Ya lo verás en su momento.- le responde quitándose la gabacha.- Aunque sabes que no lo entenderías, al igual que las otras.

-Tienes razón, no se para que pregunté.- se tira en la cama.- Llevas toda la tarde aquí, ¿Por qué no sales a que te de aire?

-¿Acaso planean traer alguna chica?- lo mira con la ceja alzada coqueta.

-No, por primera vez no haremos nada para divertirnos, a excepción de Damián y Padme que estarán encerrados en la habitación.- comenta con una sonrisa traviesa.

-Al menos que se aseguren en usar el gorrito.- ríe cruzandose de brazos.

-Por supuesto...- saca el cigarrillo electrónico e inhala de este.- Sin gorro no hay fiesta.- ambos ríen.

Para Arlette los chicos eran los únicos que les tenía confianza para hablar de esos temas sin pena o vergüenza, aunque ellos fueran hombre prefería preguntarles sobre el sexo, a tener que hacerlo con alguno de sus hermanos.

-Me enteré que los nuevos vecinos tienen supuestamente una "fiesta de bienvenida"- hace comillas con los dedos- Y digo supuestamente ya que no he visto pasar a nadie, a excepción de ¿Fleming?

-Leigh.- dice Arlette asintiendo.

-Si ella, junto a una chica que ni me acuerdo para que gastar mi mente en recordar su insignificante nombre.- dice sin importancia volviendo a inhalar.

-Kaia me invitó a la dichosa fiesta...

-Pero...

-No se si debería ir.- se encoge de hombros.- Son unos desconocidos y no se que tan seguro sea que vaya.

NUESTRO SECRETOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora