Capítulo 25

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-Frey, ¿No crees que ya son demasiados trenes?- preguntó Arlette al ver que tomaba un reloj en forma de tren

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-Frey, ¿No crees que ya son demasiados trenes?- preguntó Arlette al ver que tomaba un reloj en forma de tren.- Entiendo que te gusten los...- hizo un ademán con la mano haciendo en sonido del tren, él se limitó a alzar los hombros.

Después de haber desayunado, Freya y Kaia propusieron ir de compras al centro comercial, ambos jovénes no querían ir, en especial Frey, pero al final terminaron en convencerlos. Ahora estaban con Frey comprando nuevamente todo lo que había roto en su habitación, la mayoría de cosas por no decir todo, era en trenes, ya sea la forma, diseño o pintura.

-Me gusta.- dice metiendo el reloj al carrito- Nunca hay suficientes trenes.- murmura.

-Tienes razón, así que llevemos los que quieras.- le sonrió con dulzura.

-Mira mi amor, te comprare este tren nuevo.- llega el pelinegro con un tren rojo.

Arlette inmediatamente miró hacia Frey atónita, hasta pudo asegurar que su cuello crujió por el movimiento inesperado, pero no fue que le estuviera comprando un juguete, si no como la había llamado.

-¿Acaso no te gusta el color?- inquiere algo desanimado.

-No, claro que si, esta super lindo.- dice Arlette con una sonrisa de felicidad.- Pero... ¿Cómo que "amor"?

-Ammm...- balbucea sin saber que decir. La castaña lo miro con dulzura y se acerco besando la mejilla de Frey.

-Me encanta.- le dice tomando el tren y colocándolo en el carrito.

Siguieron caminando por los pasillo en busca de lo que le hacía falta, con todo lo que llevaban, Arlette estaba segura que sobrepasó el presupuesto que estableció Mila. Pero estaba despreocupada, ya que ella se iba a encargar de pagar todo lo que llevaban, en algo tenía que gastar todo el dinero que tenía y consideraba que todo lo que llevaban, no es nada para toda la fortuna que tenía, y todo lo vale la pena.

-Lo siento...- dice la persona que chocó su carrito con él de ellos.- ¿Arlette?- la mencionada levantó mi mirada y mira al chico castaño.

-Vaya, hola Simón.- saludo la castaña.- Creo que ya es costumbre toparnos - miró de reojo a donde esta Frey y se encuentra ocupado viendo otros trenes de juguetes.

-Pues a mi no me molesta.- bromea haciendo que Arlette sonriera falsamente.

-Respecto al otro día, no quería dejarte plantado pero tuve una emergencia.- le sonrió inocentemente.

-Me imagino... oye, aprovechando que te acabo de ver, ¿Quería saber si...?

-Ya nos vamos.- llega Frey tomándola por la cintura y pegándola a él- ¿Y este quién es?- preguntó con un tono frío.

-Ammm...

-Es un gran amigo...- respondió Arlette sonriendo dulcemente- Frey te presento a Simón. Y Simón te presento a Frey.

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