170.IDIOTA

3K 328 109
                                        

Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Katsuki Bakugo abrió lentamente los ojos. Estaba completamente desorientado. Solo veía una luz que le dañaba las retinas de los ojos así que optó por cerrarlos.

—Al fin despiertas, Bakugo.—oyó Bakugo que seguía con los ojos cerrados. Le sonaba haber escuchado esa voz en algún sitio pero estaba demasiado desorientado para ubicarla. Intentó abrir los ojos, pero la luz era demasiado intensa para hacerlo. —Mmmm ... Sé que no estás en tu mejor momento para hablar, pero no tengo mucho tiempo hasta que vengan a visitarte. A decir verdad, no sé como sigues vivo. Pero ya hablaremos de eso más tranquilamente más tarde. Ahora lo importante es que necesito que me hagas un favor.—

—¿Uihh ... eees?—Bakugo intentó preguntar quién era, pero no le salían sonidos inteligibles de su boca.

—¿Eh? No entiendo lo que dices. Aunque lo raro sería que pudieras hablar sin problemas nada más despertar. Al fin y al cabo has pasado en coma casi tres meses.—explicó el desconocido.

—¿Eee eess?—Bakugo intentó decir ¿Tres meses? pero eso fue lo que salió de su boca. Abrió débilmente su ojo izquierdo tratando de aguantar el dolor de la luz cegadora para averiguar la identidad del sujeto que le hablaba. Solo veía una silueta borrosa.

—Mmmm ... —murmuró el chico desconocido.—De nuevo no te entiendo, pero diría que tú sí me estás entendiendo. Espero que así sea. Soy el chico de cabello blanco que vino a hacerte una visita en la enfermería cuando derrotaste a la chica del abanico. En ese entonces no me presenté. Me llamo Killua Zoldyck y necesito que me ayudes. Ayúdame y yo te ayudaré a regresar a tu mundo.—

Bakugo quiso abrir los ojos como platos, pero estaba muy débil para poder hacer ese gesto. Ya solo el tener que respirar por su cuenta sin ayuda de respiradores artificiales le suponía un gran reto.

—¿De... e... ea... ha... ando? —dijo Bakugo, aspirando grandes bocanadas de aire entre sílabas.

N/A: Bakugo le quería preguntar ¿De qué estás hablando?, pero por su estado solo podía decir eso.

—....—Killua se llevó una mano en la sien. Anduvo hasta uno de las docenas ramos y recogió la cámara de vigilancia que había instalado para ser la primera persona en hablar con Bakugo. —Seguimos en las mismas, Bakugo. Sigo sin entenderte y no tengo mucho tiempo hasta que aparezca una enfermera por aquí.  Está claro que hasta dentro de minutos o incluso horas no vas a recuperar las fuerzas suficiente para poder hablar de manera inteligible. Pero tengo que asegurarme que al menos has entendido lo que te he dicho, Katsuki Bakugo. Así que vamos a hacer una cosa, pestañea una vez para decir sí y dos veces para decir no. ¿Has entendido lo que te acabo de decir?—Killua esperó unos segundos hasta que vio como Bakugo pestañeaba una vez. —Bien, ahora para asegurarme que no haya sido un pestañeo involuntario ... ¿te gusta que te llamen Katsuki en lugar de Bakugo?—

—Grr ....—gruñó Bakugo pestañeando dos veces con fuerza.

—¡Perfecto!—exclamó Killua con una sonrisa, satisfecho. Aunque la sonrisa se le esfumó al oír pasos lejanos desde el pasillo. —Maldición se acerca alguien ...—susurró para sí mismo.—  Tanto mi hermana como yo venimos de tu mundo.—Bakugo abrió la boca para hablar, pero Killua lo interrumpió.— Escúchame atentamente porque calculo que en menos de 1 minuto aparecerá alguien por la puerta a ver como te encuentras y yo me tendré que ir. El tiempo es crucial así que las preguntas que tengas deberán esperar hasta que nos reencontremos.  Cuando te pregunten, debes decir que conoces a Killua Zoldyck y a mi hermana Alluka Zoldyck de cuando éramos niños en Japón. Y también tienes que decir que tanto mi hermana como yo no conocíamos a Ochaco Uraraka. Que solo te conocíamos a ti. ¿Ha quedado claro?—Killua vio como Bakugo arqueaba la ceja, dubitativo.—Si quieres hablar conmigo de nuevo y que te ayude a regresar a nuestro mundo solo será posible si no me detienen por creer que soy un espía o algo parecido. Así que te lo vuelvo a preguntar, ¿te ha quedado claro lo que te he dicho?—

Katsuki Bakugo en KonohaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora