114.THE CHOSEN ONE

2.7K 486 119
                                        

Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

De vuelta al bar, Bakugo tuvo que pagar a regañadientes 1500 Ryos (150 euros/dólares) por los destrozos ocasionados al dueño, ya que aunque fue culpa de  Tsunade, ésta se hizo la tonta. Pero de tonta no tenía un pelo y vio con ojos codiciosos la billetera de Bakugo cuando vio la cantidad de dinero que guardaba en ella. Pero Tsunade fingió no prestarle atención.

Después de que el dueño recibiera el pago, volvió a atender a la mesa liderada por los dos sannin con amabilidad. Bakugo se negó en rotundo a beber a pesar de la insistencia de los sannin. Les amenazó con no pafar la cuenta si seguían insistiendo. La amenaza fue increíblemente efectiva ya que tanto Jiraiya como Tsunade no volvieron a tocar el tema. 

Jiraiya explicó a Tsunade la situación entre tragos de sake y cerveza. Cuando terminó de contar el motivo del por qué estaban allí, la mesa estaba llena de botellines vacíos de todo tipo de licores. De nuevo, Bakugo tuvo que aflojar el bolsillo y usar otros 950 Ryos de su billetera para pagar la cuenta. Tsunade jugaba con un botellín dándole vueltas con una mano. 

—A ver si lo he entendido bien, Jiraiya ....—comenzó diciendo Tsunade, con el rostro ruborizado por el alcohol. —Minato te ha mandado a pedirme que vuelva a Konoha y que ocupe el puesto de jefa de los servicios médicos de la aldea.—Jiraiya asintió, terminándose el último chupito de sake que quedaba en la mesa. —Y tú, Katsuki ...—

—Bakugo—la interrumpió Bakugo, cruzándose de brazos.

—Y tú, Katsuki ...—volvió a decir Tsunade ignorando la interrupción del rubio ceniza. El genin gruñó, pero empezaba a darse por vencido con la sannin.—Has venido para tratar de convencerme ya que un par de amigos tuyos están muy malheridos por el examen de acceso a chunin de hace unas semanas, y porque quieres que te cure tus brazos. ¿Me olvido de algo?—

—Un muy buen resumen, Tsunade-chan. Jejeje.—sonrió Jiraiya mirando los pechos de su excompañera, por la valentía y la insensatez que le otorgaba el alcohol en su cuerpo. Tsunade, que también estaba ebria no se dio cuenta de este hecho, sino el ermitaño sapo tendría que haber acudido al hospital más cercano.

—Hay algunas imprecisiones. —protestó Bakugo. —Pero bueno .... más o menos es lo que has dicho ...—

—¿Imprecisiones?—arqueó una ceja Tsunade.

—El cejotas y la ojos raros no son mis amigos. Simplemente son gente en la que estoy interesado en pelear contra ellos y derrotarlos cuando estén sanos. —explicó Bakugo.

—Eso en el idioma de Bakugo quiere decir que son sus amigos. Jajajaja. —rió Jiraiya dándole una palmada en la espalda

—Grrr ...—gruñó Bakugo mirando a su sensei temporal con dagas en los ojos.—¡Qué yo no tengo amigos! —

—Bueno, eso da igual. Y quieres que te cure los brazos para poder luchar en el último examen de acceso a chunin y después ir a buscar a Orochimaru y matarlo porque tiene a una compañera tuya secuestrada.—continuó Tsunade, mirando a Bakugo con la mayor intensidad desde que lo vio por primera vez.

—....—Bakugo le devolvió la mirada intensa.—De nuevo, estás siendo imprecisa. Que me cures los brazos es un añadido, pero conseguiré una aplastante victoria en el examen a chunin y mataré a ese reptil y su esbirro con tu ayuda o sin ella.—

—Pues buena suerte sin ella, Katsuki. Porque me niego a regresar a la villa y a curarte los brazos.—dijo Tsunade, rompiendo el contacto visual y mirando al techo del bar. La mandíbula del rubio ceniza se tensó y apretó los puños con fuerza.—Vámonos, Shizune.—Tsunade se levantó de la mesa.

Katsuki Bakugo en KonohaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora