32.SORPRESA

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Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—¿HOY ES EL JODIDO MUNDIAL DE LOS ABRAZOS Y NO ME HABÍA ENTERADO?—gritó Bakugo, con un tic nervioso en el ojo de lo incómodo que se sentía. Luego los apartó con brusquedad. —¡Apartaos de mí, pandilla de extras!—

—Está claro que ninguna aguja te dio en la lengua. —dijo Sasuke, con una sonrisa contento porque su compañero estuviera bien.

—De vuelta a la normalidad. Nunca pensé que diría que extrañaba tus malos modales. —dijo Kakashi.

—¡Déjate de mierdas y dime que pasó después de caer inconsciente, tuerto! —reclamó Bakugo.

—Vinieron Gatoh y sus hombres a tomar control de la ciudad. —explicó Kakashi, sentándose en la mesa. Los demás le imitaron.

—¡Pero nosotros vinimos a tiempo a patearles el trasero! —dijo Inari con una sonrisa.

—¡Inari! ¡No digas esas groserías! —le riñó su madre.

—¡Pero Bakugo habla peor que yo! —repuso Inari haciendo pucheros.

—¡Yo nunca habría dicho trasero! ¡Eso es para meapilas, mocoso! —dijo Bakugo, luego miró a Inari con intensidad. —¿Y bien? ¿Les pateasteis el culo?—

—¡Ya lo creo que sí! —exclamó Inari recuperando la sonrisa.

—Je. Lo único que lamento es no haber sido yo el que les pateara el culo —sonrió de manera presuntuosa Bakugo.

—Nunca te estaré lo suficiente agradecido, Bakugo. —dijo Tazuna, con emoción. —Y no solo por salvar la vida de mi hija y de mi nieto. También por haber hecho que recuperáramos nuestro orgullo. —

Bakugo se quedó callado unos segundos analizando las palabras de Tazuna. Por dentro sintió una satisfacción enorme que se procuró el no mostrar por fuera.

—Y no solo el pueblo ayudó a echar a los matones de Gatoh. —siguió explicando Kakashi. —Zabuza también ayudó después de oír los insultos hacia su persona y hacia Haku por parte de Gatoh. Se bastó de su boca para matar a Gatoh y ahuyentar al resto de matones.—

—¿Murió?—era la pregunta que más deseaba que le respondieran a Bakugo.

—No. —respondió Kakashi. Bakugo sonrió por dentro, deseaba volver a enfrentarse a él y a Haku. —Haku recuperó la conciencia y se lo llevó de allí. No sabemos su paradero.—

—¿Y qué es esa mierda sobre un regalo que ha dicho la vieja?—preguntó Bakugo con una ceja levantada.

—Ahh, es cierto. Ya se me había olvidado. Sígueme. —dijo Kakashi, subiendo las escaleras de la casa.

Bakugo le siguió hasta entrar en el cuarto provisional, (durante el tiempo que estuvieran en el país de las Olas) del jonin. En un rincón se encontraba la Kubikiribōchō, la gran espada de Zabuza Momochi.

—Zabuza me pidió que te dijera que quiere que tengas su espada en agradecimiento por salvarle la vida y así poder pasar más tiempo con Haku. —dijo Kakashi.

—¡Y una mierda me voy a quedar esa monstruosidad! —exclamó Bakugo señalando a la espada.

—Los regalos se deben aceptar, Bakugo. —dijo en tono de broma Kakashi. —Eso te pasa por salvarle la vida.—

—Pues te regalo esta cosa, tuerto.—replicó con astucia Bakugo.

Kakashi puso cara de póker unos segundos, pensando la manera de poder reusarse. 

Katsuki Bakugo en KonohaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora