52.EL SELLO MALDITO

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Hola a todos y todas. Antes que nada, quiero compartir con vosotros mis sentimientos acerca del coronavirus. Soy de España y hoy el Gobierno Español ha decretado el Estado de Alarma. La situación está mucho peor de lo que pensaba. Os mentiría si os dijera que no tengo miedo. No solo por la salud, sino por la economía, el trabajo, el abastecimiento de productos etc.

Os digo esto, porque para los que leen esta historia la mayoría sois de latinoamérica y allí la situación no está tan mal como aquí. Pero no os lo toméis a broma y seguid el consejo de las autoridades sanitarias. 

Para darle un tono optimista, sé que después de unos meses malos, resurgiremos gracias a nuestro compromiso cívico para salir de esta crisis.

Un saludo y un beso a tod@s. Os dejo con el capítulo.

Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Una vez que Bakugo se marchó en búsqueda de Dosu, Choji guardó los rollos de la tierra y del cielo que le lanzó Bakugo en el portakunais.

Luego fue a por la Kubikiribōchō de Bakugo que yacía en el barro. Al intentar levantarla se dio cuenta que apenas podía alzarla.

—¡Esto pesa una tonelada!—se quejó Choji, dejándola nuevamente en el suelo. —¿Cómo puede llevarla Bakugo a todas partes? No es humano ... Tampoco es muy normal que vaya a por esos tipos en esas condiciones. Él y yo estamos en ligas completamente diferentes ...—meditó Choji esperando a que sus compañeros regresaran.

Un par de minutos después, aparecieron Ino y Shikamaru. Habían vuelto de su expedición con éxito, ya que habían conseguido las acacias y enebros para ayudar a tratar la infección de Bakugo. Ino traía una sonrisa en la cara que se esfumó cuando no vio a Bakugo por ningún lado.

—¿Dónde está Bakugo, Choji?—preguntó Ino, girando su cabeza en todas direcciones.

—Lo que más me preocupa es que no veo a los del sonido por ningún lado. —dijo Shikamaru, poniéndose en alerta ante un eventual ataque.

—Bakugo ha ido a por ellos. —resumió Choji en una frase lo que había sucedido.

—¿NANIIIII? (qué)—gritó Ino. 

—Cuéntanos todo lo que ha ocurrido desde que nos fuimos para entender la situación, Choji. —pidió Shikamaru.

—Bueno ....unos minutos después de que os marcharais, me entró muchísima hambre de repente. Así que me fui a buscar algo para comer ...—empezó a explicar Choji.

—¿DEJASTE A BAKUGO MALHERIDO SOLO?—gritó Ino, indignada.

—¡Me moría de hambre!—se defendió Choji.

—¡Eso no es excusa, Choji! —le atacó Ino

—No seas latosa y déjale terminar, Ino. —dijo Shikamaru.

—Pues una vez que encontré unas bayas que me comí, volví. Y cuando regresé, vi como el tipo de las vendas estaba encima de Bakugo apunto de apuñalarle el corazón. —

—No... —Ino se tapó la boca con sus manos como signo de preocupación.

—Conseguí apartarle con mi Nikudan Sensha. Después se llevó a sus compañeros y Bakugo los siguió.—terminó de explicar Choji.

—¿Y no lo detuviste? ¡Sabes que está herido!—le recriminó Ino.

—¡Lo hice! —se volvió a defender Choji. —Pero me dijo que debía detenerlos antes de que fueran a por Sasuke o a alguno de nosotros.—

Katsuki Bakugo en KonohaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora