Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Bakugo, no podía conciliar el sueño. Pensamientos deprimentes inundaban su cabeza.
—Soy un inútil. Hasta un niño de 6 años y medio es capaz de darme una paliza. No quiero seguir aquí. Me siento tan impotente . ¿Por qué aún no estoy en mi mundo? ¿Han dejado de intentar que vuelva? —pensó Bakugo con lágrimas a punto de caerle de los ojos. —Papá .... Mamá... Os echo tanto de menos. —
Toda esa noche se la pasó llorando incontrolablemente.
A partir de ese día su actitud cambió drásticamente. Se hizo aún más arisco de lo que era ya, dejó de intentar entrenar el chakra y se pasaba los días en el orfanato confíando en que un día, más temprano que tarde, volverían a por él. Tal y como le dijo a Sasuke, dejó de ir al barrio de los Uchiha. La comida era asquerosa en el orfanato, a diferencia de la que hacía Mikoto, así que se erigió como chef del lugar. Además, le servía para matar el tiempo.
Recibía visitas tanto de Mikoto como de Minato, pero la actitud de indiferencia de Bakugo hacía que se sintieran incómodos. Al cabo de un año, dejaron de visitarle. Sin embargo, el día de su octavo cumpleaños Mikoto fue a verle nuevamente por la mañana, seis meses después de su última visita.
—Katsuki, ¡feliz cumpleaños! —le dijo Mikoto con una sonrisa.
—Lárgate. —dijo de malos modos Bakugo.
—Vamos no digas eso, ¡te he traído un regalo! —continuó Mikoto fingiendo no haber escuchado a Bakugo.
—¡No eres mi madre, no quiero tu regalo! Se lo dejé bastante claro a tu hijo. —dijo Bakugo frunciendo el ceño mirando al suelo.
Bakugoi se vio sorprendido por el dolor que sintió en su mejilla. Abrió los ojos como platos y miró a la causante de ese dolor, Mikoto. La mujer tenía los ojos acuosos y la mano extendida por el tortazo que le había metido.
—¡Hasta cuando vas a seguir con esa tontería! —gritó Mikoto. —He intentado ser paciente pensando que sería un berrinche de los tuyos. Pero ya estoy harta, esto ha ido demasiado lejos. No sé que hice mal ese día para que no quisieras volver a querer pasar tiempo conmigo. Pero si hice algo mal, te pido perdón.
—No has hecho nada, solo que ... Da igual. Márchate quiero estar solo. —dijo dándose la vuelta el rubio ceniza. Pero esta vez Mikoto no lo dejó pasar y fue abrazarlo desde atrás.
—¿Es porque no soy tu verdadera madre? —preguntó Mikoto abrazándole con fuerza. Bakugo se quedó petrificado ante el tacto de Mikoto, la echaba muchísimo de menos.
—Tu misma lo dijiste. No esperabas menos de un hijo tuyo, refiriéndote a Sasuke. De mí no esperas nada porque no soy tu hijo. Por eso te da igual que sea un inútil. —explicó Bakugo apretando los dientes con fuerza para evitar llorar.
—¿Por esa tontería has estado enfadado tanto tiempo?—preguntó incrédula Mikoto.
—Para mí no es una tontería. —repuso Bakugo, molesto.
—Pues es una tontería, Katsuki. Es cierto que no eres mi hijo biológico, pero eres mi hijo. Que te quede bien claro. Eres tan hijo mío como lo son Itachi y Sasuke. Y es cierto también que me da igual que no sepas utilizar el chakra, pero tú no eres un inútil. Por lo que he oído ¡eres mejor que yo cocinando! ¡Tú tienes otros talentos que mis otros hijos no tienen! Cosa normal, es lo que esperaba de un hijo mío. —explicó con una sonrisa Mikoto.
Bakugo no pudo aguantar más y abrazó con fuerza a Mikoto, dejándole un río de lágrimas en su vestido.
—¡Siento haber dicho que no eres mi madre! —sollozó Bakugo, apoyando su rostro en el hombro de Mikoto. —¡Te he echado tanto de menos!—
ESTÁS LEYENDO
Katsuki Bakugo en Konoha
AdventureComo dice el título, esta historia está centrada en las aventuras de Katsuki Bakugo, del manga Boku no Hero Academia, una vez que un villano lo teletransporta a la aldea oculta de la hoja (Konoha). ¿Cómo se relacionará con Naruto, Sakura, Sasuke y l...
