CAPÍTULO 2

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Rumores

La mañana del sábado me recibe con recelo.

Mi cuerpo permanece cansado, entumecido y nervioso.

Preparo café, aunque no sea nada fan de esta bebida, pero su olor me recordaba a casa, me recordaba a mis padres. Llena mi cabeza de los momentos de mi infancia, en donde era la mayor aficionada de los programas policíacos y psicológicos. A mamá esto no le gusta en lo absoluto, creía que ver tantos casos de asesinatos, me convertirían en una persona violenta y desalmada.

Papá, por el contrario; amaba eso de mí, no era especialmente fan de ver sangre exagerada, pero se hinchaba de orgullo al ver cómo resolvía los casos y daba con el asesino, antes de que terminara el capítulo. Cuando me preguntaba cómo lo había hecho, yo me encogía de hombros y señala detalles obvios de la apariencia de sus personajes y declaraciones. En muchas ocasiones al volver a ver el capítulo, por petición de mi padre, él notaba ahora, lo que yo le había revelado antes.

«—Eres increíble. —Recuerdo haberlo escuchado decir —Vas a ser grande.»

Sus palabras me habían motivado hasta el punto de elegir la carrera en la que estoy.

En cuestión de meses podré ir a visitar a mis padres, mostrando con orgullo ser una profesional, como tanto sueña mi madre, que no pudo terminar sus estudios por falta de dinero, ella se encargó, desde que supo que estaba en su vientre, en asegurar mi futuro a como diera lugar. Y hasta el sol de hoy seguía cumpliendo su promesa.

No me sobraba nada, pero tampoco tenía algo que me faltara.

Mi padre me ordenó, cómo pocas veces en su vida había hecho, no renunciar jamás, luego de eso casi me suplicó que me centrara en mis estudios y en triunfar.

La selección para la agencia de seguridad, significa mucho para mí, si llego a quedar, todo cambiará.

Estudiar criminología fue exactamente lo que imaginaba de pequeña e incluso más.

En mi pueblo, todos esperaban verme fundida en el traje de policía tradicional, sin conocer mis verdaderos intereses.

Explicarles a mis padres en lo que consistiría mi trabajo, fue verdaderamente difícil. Cuando se habla de seguridad, muchos solo imaginas a soldados preparados para la guerra. Pero este mundo iba mucho más allá.

Todos los casos delictivos tenían un trasfondo psicólogo, que ejercía presión sobre los criminales y víctimas.

En muchas ocasiones la cárcel no era la única solución para los distintos victimarios. Un hombre que mata a otro en medio de un robo, no debe ser tratado igual que un hombre que persigue y acosa a su víctima, por razones personales, durante un tiempo para luego torturarla y eventualmente asesinarla.

El primero es una criminal que, bajo la incertidumbre de un robo fallido, termina por disparar el arma que portaba solo para intimidar. Llevando a cabo un homicidio culposo.

Que puede resultar entre dos a nueve años en prisión, dependiendo al país donde se cometió el crimen, además de multas con una cantidad de ceros ridículamente alarmante.

El segundo, por el contrario; es un homicidio intencional y calificado. Que suele ser cometido por individuos con altas probabilidades de problemas mentales o trastornos. La pena se aproxima de veinte a cuarenta años en prisión, agregando los posibles delitos que pudo haber cometido con el fin de lograr su objetivo principal. Como allanamiento o amenazas.

En estos casos trabajamos quienes nos especializamos en Antropología y biología criminológica.

Que es la rama de la criminología que estudia y analiza el perfil de un criminal, para encontrar sus motivos, dar de forma más certera la condena, ofreciendo ayuda, tanto a víctimas como victimarios, en busca de prevenir que vuelva a cometer un acto como este.

La Sombra De Tu PresenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora