Citas
—Buenos días, Sam —Es complejo captar su atención en este momento, sostiene el teléfono de la oficina con su hombro, vociferando algo sobre fechas límites y responsabilidad, mientras revisa papeles desparramados en su escritorio concienzudamente.
A pesar de ello, se toma un par de segundos para conectar con mi mirada y sonreírme con amabilidad.
Saltar mi hora de almuerzo me permite ser de las primeras en llegar al edificio y por lo que tomo el equipo de inmediato para evitar futuros inconvenientes.
Las matutinas clases de hoy fueron tan aburridas como teóricas, lo único mínimamente memorable fue el fugas encuentro que tuve con Mara. Yo estaba en la biblioteca tomando el material necesario para los parciales de la próxima semana cuando de manera infortunada, la pelinegra chocó con mi espalda, pero antes de culminar su disculpa avergonzada, descubrió mi identidad y su mueca fue sustituida por indiferencia.
Al cabo de unos minutos las personas empezaron a llegar, las oficinas se veían más concurridas de lo habitual, y personas que reconocía por su permanencia en el piso de abajo bajo la dirección de la sargento Pussett, hacia fila para adentrarse en la oficina de Erick...
... digo, del sargento Walton.
Tras reñir la osadía de mis pensamientos, noto los eufóricos llamados a señas de Sam, y aunque dudo si dejar mis cosas en el escritorio, el paso de un par de segundos es suficiente para decidirme avanzar dejando todo como está.
—¿Me necesitas para algo? —cuestiono al llegar a su lado.
—Yo no, pero el jefe sí. —Sigue estando bastante atareada —¿En qué problema te metiste ahora? ¿y por qué yo no estoy enterada?
—En ninguno, por eso pregunto, veo a muchas personas tomando turno para hablar con él. —señalo con la cabeza y ella me da la razón.
—Sí, hoy es un día ocupado para el sargento, hoy hace un mes que llegó y creo que parte de sus labores está mantenerse al tanto de los casos vigentes, ni siquiera pudo salir a almorzar. Pero nada de eso importa, porque parece que yo trabajo más que él, ¡hoy a sido el día que más personas me han gritado al teléfono!
—Lamento escuchar eso.
—Sí, sí. Igual, me pagan por esto. Solo tengo que asesinar mentalmente a cada idiota que me grite mientras le digo que entiendo su inconformismo con voz angelical. ¡Fácil! —gesticula bastante cuando se altera y eso antes de intimidar produce cierta ternura y compasión —¡Ay por Dios! Yo te tengo aquí escuchando mis desgracias cuando el sargento me ordenó que te hiciera pasar enseguida, si te pregunta cúlpame de todo, ¿vale?
Después de anunciarme rápidamente, con pasos torpes y apresurados me acompaña a la puerta, pero antes de poder tocar para abrir el teléfono en su oficina suena de nuevo, se disculpa conmigo y sale disparada a atenderlo.
Al dejar de mirar a Sam y ampliar mi
panorama los hombres y mujeres que esperan pacientes me miran con
irritación así que me dispongo a tocar con cierta desesperación y al escuchar el vago murmuro afirmativo, entro.
—Buenas tardes, sargento.
—Al fin —sentado con los hombros hundidos y aspecto cansado, Erick emboza una mueca disgustada —, le dije a Sam que te requería de manera inmediata, ¿Por qué tardaste?
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La Sombra De Tu Presencia
غموض / إثارةAmber Campell es una joven estudiante de criminología apasionada por la mente y comportamiento humano. Su universidad en convenio con una agencia de seguridad privada, crean un programa de prácticas para sus estudiantes más destacados, con el fin de...
