Sombras tras la luz
—Así que hoy te levantaste y antes de salir por esa puerta dijiste: "Presiento que será un gran día." y todo lo que podía pasar, pasó.
Mi sonrisa divertida hace que resople con fuerza. El sillón mullido de la estancia, con su calor acogedor, parecía abrazarnos mientras nos brindaba un ambiente sereno y cálido. Estiro mi brazo para tomar otro trozo de pizza, pero Regina se adelantó y lo puso en mi mano. La llamé mientras estaba en camino y llegó en un santiamén preocupada, con ropa y comida en cantidades industriales.
—¿Cuánto tiempo estarás con eso? —preguntó después de que le agradeciera, tomando un sorbo ruidoso de su vaso— Eres muy de malas, debiste colocar la izquierda.
—Tienes razón, no lo pensé, en ese momento estaba un poco distraída, pero lo tendré en cuenta para otra ocasión. —asiente con un fingido gesto de suficiencia y sonríe un poco— El doctor dijo que después que bajara la inflamación haría otra radiografía y determinaría si seguir con la férula o colocar yeso. —su mueca de angustia desliza una sonrisa en mis labios— No es tan feo como suena, de igual manera son seis semanas, como mucho.
—¡¿Seis semanas?!
—Internet dice que pueden ser hasta ocho... hay que esperar. —permaneció observándome con aire juzgador segundos después de mis palabras, hasta cansarse y acomodarse más en el asiento.
—Hace una hora estaba ocupada odiando a ciertos personajes, pero al parecer no me puedo distraer un segundo porque se me escapan. —sorbe— Aunque ya tengo a otros en la mira. No puedo permitir que se acabe mi novela. —comienza su presentación mental meneando las manos— Volviendo al punto: de Erick la esperaba... no hagas esa cara, creo que todos estábamos esperando una buena y razonable explicación, aunque en este caso fue loca y misteriosa —aclara cuando hago una mueca— Pero ¡Mara! Ese sí es un giro inesperado.
—Si te soy sincera no sé qué pensar. Cuando salí, ella estuvo conmigo hasta que llegó el carro que llamó Erick, fue muy atenta, pero...
—Pero es Mara, la misma que te dijo Barbie de... —
—Lo tengo presente —la corto— Esta semana se me ha hecho eterna. Aprovechando el fin voy dedicarme a hacer absolutamente, ¿me acompañas?
—Tentador, pero mañana trabajo en la mañana y se supone que saldríamos en la noche, ¿quieres que yo les avise? —mi gesto de confusión respondió a su inquietud— ¿Parque de diversiones? ¿Novia de Sergio? ¿Tu amigo con su amigo para mí?
—¿Es mañana? Lo había olvidado por completo, han pasado tantas cosas estos días que... Es como si lo hubiésemos planeado hace años.
—Así son las cosas cuando llegas a la terrible etapa adulta —bosteza estirando su cuerpo— Me voy a la cama, no hagas nada, limpio todo mañana antes de irme. No metas a nadie por la ventana, la vecina de abajo ya se estuvo quejando por sonidos extraños, no sé bien a qué se refería, pero sé más discreta de igual manera.
Mis cejas se unieron en ingenuidad, mientras la observaba llevando todo a la cocina— sería mejor limpiar todo ahora y no estar corriendo en la mañana —¿Qué ruidos extraños? Mi estancia aquí durante estos días se ha vuelto bastante reducida, me voy temprano y llego ya tarde, no recuerdo haber hecho nada distinto.
Nada más levantarme, los recuerdos de hace unos días corren hacia mí. Agitadas, las imágenes se proyectan en mi retina: el baño, los pasos, las sombras tras la puerta. Como en efecto dominó las piezas caen en mi mente y erizan mi piel. El ruido en la ventana... tal vez no estaba alucinando. Tal vez nunca estuve sola. La idea me atraviesa como un escalofrío. ¿Puede ser posible?
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La Sombra De Tu Presencia
Misterio / SuspensoAmber Campell es una joven estudiante de criminología apasionada por la mente y comportamiento humano. Su universidad en convenio con una agencia de seguridad privada, crean un programa de prácticas para sus estudiantes más destacados, con el fin de...
