Después del silencio
Está estable. Las influencias de Erick nos comunicaron su estado durante las últimas cuatro horas. Hace poco un hombre de aspecto cansado nos dijo que lo mantendrán en observación toda la noche.
Encender el móvil después de tantas horas de inactividad, resulta igual que observar un torbellino colapsar. Por un lado, Regina está reclamándome por no responder ninguno de sus mensajes desde que salí del hospital, según tengo entendido se ha estado quedando en casa de Sergio. Envío un par de líneas con disculpas y excusas apresuradas para calmar mi culpa.
Por otro lado, Sergio y Steve dejaron palabras que no buscan ser respondidas que solo leo y hago promesa de contactarlos al salir de aquí.
Envío un mensaje de voz corto y que busca ser reconfortante para mis padres, sé que no estarán muy felices, pero no puedo abandonar esto, no ahora, espero que entiendan y no se preocupen demasiado.
—Solo se puede quedar uno. —Erick interrumpe mi alagada frase de despedida y excusas— El doctor que conozco terminó su turno y lo único que logró fue que solo uno se quedara.
—Eso es mucho, considerando que no somos familia y tampoco tenemos una orden para custodiarlo o siquiera respaldar porqué estamos aquí.
La voz de Justin resopla cansina. Debe estar reventado, fue a verme tras acabar turno y no lo he dejado parar.
—Yo me quedaré aquí, ustedes descansen. —ambos me dedican la misma mirada de hastío y yo solo pongo los ojos en blanco.— Nada de hacerme caras. Tu deberías irte. Ya has hecho demasiado. Seguro tienes turno mañana y no es justo que no hayas dormido, además...
—No me iré a ninguna parte. —responde cruzándose de brazos, murmurando improperios a causa del frío.
—La inmadurez no es lo tuyo. —golpeo su hombro con desaprobación.
Él sonríe apenas, como si el cansancio se mezclara con obstinación. Y, aunque sabe que tengo razón, también sé que no lo moveré de aquí.
—Yo haré la primera ronda. No creo que despierte todavía, así que no tiene sentido que te quedes. —explica y tras soltar un mal disimulado suspiro le tiende las llaves al rubio— Descansen, les avisaré cualquier novedad. —sin dejar ánimo a disputa nos da la espalda; sin embargo, ya debería saber que eso no funciona conmigo.
—Eso no es justo para ti, Erick. —lo retengo del brazo cuando no veo intenciones de detener sus alargados pasos— Deja de ignorarme.
—Acabas de salir del hospital, Amber. No es bueno que estés en este ambiente.
Murmuro insatisfecha y como si de escucharme se hallara enervado solo se dedica a observar mis ojos, tan penetrarte que atraviesa mi cuerpo sin inmutarse. Rápido y calculado revisa a ambos lados, y antes que pueda decir algo, sus labios rozan los míos con una suavidad que no encaja con el lugar ni con el momento. Es un beso casto, casi un susurro que apaga cualquier réplica. Permanece solo por un par de segundos que pasan muy alígero pese a mis ganas de aguardarlo— Descansa. Serás la primera en enterarte de cualquier cosa.
Dentro del auto el silencio parece más vivo que los pasillos de aquel hospital. Me recuesto y pellizco mis muslos buscando algo más que una vacía sensación de expectativa. Justin está hablando, sí, su voz está ahí, contorneándose sobre mí. Sin embargo, aun si dedicara ganas, no lograría escucharlo.
Miro mi costado, sigo apretando, luces tan artificiales como mi interés en lo que alcanza mis oídos, se cuelan atravesando el fino cristal. No noto en que momento el silencio vuelve a reinar, mas al hacerme consiente de aquello, giro en su búsqueda temiendo haberlo perdido. Justin con el rostro apacible y en calma, descansa a ojo cerrado desparramado en su asiento, solo entonces lo veo.
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La Sombra De Tu Presencia
Mystery / ThrillerAmber Campell es una joven estudiante de criminología apasionada por la mente y comportamiento humano. Su universidad en convenio con una agencia de seguridad privada, crean un programa de prácticas para sus estudiantes más destacados, con el fin de...
