Promesas
La nueva integrante de la unidad era mi ex mejor amiga.
La chica que regó rumores que pisotearon mi reputación.
La chica que me demostró su odio el día que acabó nuestra amistad.
Era ella.
Ni siquiera se digna a mirarme, solo ignora mi presencia, estoy segura que sentía mis ojos en su perfil, pero no le dio importancia.
—Señorita Campell, ubíquese en su puesto de trabajo en silencio para no interrumpir a sus superiores. —El detective Rocero se dirige a mí, pero no hago mucho caso.
Mis manos empezaron a sudar. Estaba tan nerviosa que no era capaz de escuchar a ninguno de mis compañeros, creo que Erick habló, pero sencillamente no era consciente de mi alrededor.
Vacilé sobre que hacer al ver cómo todos se dispersaban e iniciaban con sus quehaceres diarios.
—¿Está todo bien? —mantiene una distancia prudente junto a una expresión seria.
No le devuelvo la mirada.
¿Y si Mara crea más mentiras sobre mí? ¿Si le dice algo sobre mi antiguo trabajo con…?
—Amber, dime algo, por favor. —no noté cuando se acercó, ahora estaba justo frente a mí y su rostro desbordaba preocupación.
Eso consiguió que yo abandonase el hilo de mis pensamientos. Organicé mis ideas antes de hablar.
—Todo en orden, sargento. Lamento la llegada tarde. —Doy un paso atrás cortando la proximidad que tanto quería en ese momento, pero no permitiría darle alguna oportunidad a Mara para que empiece a armar más mentiras.
—Tengo entendido que me entregará un informe hoy, señorita Campell. —creo que su intención es decir algo entre líneas, pero mi mente está saturada. Algo en sus ojos me indica que sabe de mi despiste, así que vuelve a hablar, ahora en un tono más bajo— Te espero en la oficina ahora, no te demores.
Suspiro al sentir el roce de sus dedos en el dorso de mi mano derecha, algo en el gesto me produce tranquilidad y ligereza.
No espero mucho para cumplir con su petición, también añoro volver a su cercanía.
Sam no se encuentra en su puesto habitual, me encuentro buscándola por el espacio hasta encontrarla junto a aquel rostro tan agraciado. Hablan animadamente y debo contener una especie de rabia que de lo más profundo de mi cuerpo emerge.
Sigo mi camino y entro sin tocar.
—La regla debe ser para todos, señorita Campell. —inicia tras separar el móvil de su oído.
—Entonces, ¿me voy? —sé que sueno inmadura, pero ahora no puedo regular lo que siento.
—Háblame cómo a tú superior. —reprocha y sin ser capaz de contenerme, giro mis ojos descaradamente mientras camino por el espacio.
Necesito despejarme. Me estoy comportando como una niña malcriada.
—Luego te llamo, Jasper, debo atender algo primero —separa el móvil de su oreja y escucho un insulto al otro lado de la línea, tal vez era importante. Mi actitud lo está perjudicando.
—Sargento, no debe colgar, yo esperaré afuera y cuando esté desocupado entro con el informe. —propongo en un vago intento de recuperar la compostura. Debo comportarme como alguien de veintidós años, no de doce.
—No, nada de eso. —Cuelga antes de recibir respuesta— ¿Qué ocurre, señorita Campell?
—No es nada, sargento. Pero gracias por preguntar. —es automática mi respuesta.
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La Sombra De Tu Presencia
Mystery / ThrillerAmber Campell es una joven estudiante de criminología apasionada por la mente y comportamiento humano. Su universidad en convenio con una agencia de seguridad privada, crean un programa de prácticas para sus estudiantes más destacados, con el fin de...
