𝟏𝟕

1.8K 111 6
                                        

"𝐄𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬 ú𝐧𝐢𝐜𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞: 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐫 𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐫. 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐚𝐦𝐛𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬"

—𝐅𝐫é𝐝é𝐫𝐢𝐜 𝐁𝐞𝐢𝐠𝐛𝐞𝐝𝐞𝐫

𝐄𝐯𝐞𝐥𝐲𝐧 𝐁𝐫𝐚𝐮𝐧

Mi cuerpo dolía.

Nunca pensé que los entrenamientos y ponerme en forma, fuesen a causarme tantas agujetas, malestar y cansancio.

Principalmente, esto se debía a que el ejercicio y yo no éramos ni habíamos sido nunca términos que encajasen muy bien.

Normalmente, entrenaba con Peerce y Kaia o con Mila y Heist.

Me hubiese gustado entrenar con Frey, pero las veces que nos habían dejado las cosas habían terminado un poco subidas de tono y ya no nos dejaban.

El pobre, de hecho, estaba hasta las narices de mis entrenamientos porque cuando terminaban, solo me apetecía comer algo y dormirme abrazada a él.

De hecho, por eso mismo, Kaia y yo habíamos salido de compras juntas; dejando a Heist y Frey solos en la casa, ya que Mila y sus maridos, se habían ido a una especie de escapada rara.

No estaba para preguntar.

Kaia y yo llevábamos dando vueltas durante bastante tiempo por unas tiendas de ropa, cuando sin saber muy bien como, terminamos frente a una tienda de lencería.

—Ah no, ni de broma—me comencé a negar rápidamente.

Kaia sonrió y puso los ojos en blanco.

—No creas que no sé que mi hermanito y tú hace mucho que no os divertís—dijo riéndose mientras me arrastraba a la tienda y yo me ponía igual de roja que un tomate—Por eso vamos a comprar algo que os ayude esta noche.

✠✠✠

Tras dos largas horas de estar probándome todo tipo de conjuntos, cada uno más atrevido que el anterior, terminé saliendo de la tienda con un body negro de diseño floral y de rejilla, que sin duda alguna, era el peor de todos.

—A Frey le va a dar algo cuando lo vea—agregó Kaia riéndose mientras nos subíamos en el coche.

Puse los ojos en blanco y cuando estuve en el asiento del copiloto, aproveché y me retoqué el maquillaje; pintándome los labios de un rojo oscuro y agregando un poco más de rimel a mis pestañas.

Justo cuando Kaia aparcó en la entrada de la casa, me alboroté un poco el pelo y salimos del coche.

Recorrimos la entrada mientras Kaia elaboraba un plan para sacar a Heist de casa y que estuviésemos tranquilos, pero cuando abrimos la puerta, no pudo seguir hablando.

Un hombre se encontraba en el suelo muerto con un charco de sangre al rededor de su cabeza sobre la alfombra de la entrada.

Heist se encontraba a su lado analizando la situación y Frey... Oh dios mío.

Frey se encontraba recostado en la pared, agitado y lleno de sangre.

Kaia dejó caer las bolsas de ropa al suelo y yo cerré prácticamente al instante la puerta de la entrada.

—¿¡Pero se puede saber que coño a pasado!?—exclamó Kaia enfadada y deteniendo su mirada en Frey—Ah no, Frey no me jodas otra vez no.

¿Otra vez no?

𝗨𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗣𝗼𝘀𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻 |𝗙.𝗦|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora