Capítulo 4

21 6 8
                                        

Presente.

╭══════•>✾<•══════╮

Holly Ross

╰══════•>✾<•══════╯

He conducido por dos horas. Jamás había ido a tanta velocidad. «¿Cómo llamas a unos padres y les dices: "su hija acaba de ser secuestrada"?» He pensado en todas las formas posibles de hacerlo, y aún no sé cómo.

La llamada vuelve a mandarme al buzón. «Maldita sea.» Ni Luna ni Jay atienden. No sé dónde puedan estar, pero tengo que hablar con ellos. Tengo que decirles. Aún no deben saber lo que le ha ocurrido a Kaelyne.

Dejé a Gina con Ray, tomé mi auto y arranqué hacia Beverly Hills. Ellos estarán a salvo mientras me tengan lejos. Yo debo encargarme de mi familia.

Me siento tan confundida... Creí que esta pesadilla de Marcus había terminado, y ahora vienen por mí. Se llevan a Kaelyne. «¿Qué está pasando? ¿Por qué ahora, después de tantos años?»

No puedo llamar a la policía. Las personas que me han buscado por años son más que criminales, son lo peor de lo peor. No confío en nadie para ayudarnos. Nos zafamos de ellos una vez, y tengo que encontrar la manera de hacerlo de nuevo.

Ya estoy llegando a la ciudad. Hago un intento más con Luna, pero no atiende. Reviso mis contactos.

«Demonios...» Mis manos siguen temblando. El nudo insoportable en la boca de mi estómago solo empeora con cada segundo que pasa sin saber de mi sobrina. «¿Por qué ella?»

Marco el número de la subdirectora de la academia de Luna; si no me equivoco, está a cargo desde que nació Jade.

—¿¡Ayleen!? —atiendo, casi gritando, al fin alguien responde.

—¿Sí? Buenas tardes, ¿con quién hablo?

—Soy Holly Ross, la cuñada de Luna. Necesito comunicarme con ella. ¿De casualidad sabes en dónde se encuentra?

—Oh, bueno... la última vez que hablé con ella estaba en su casa. Dijo que vendría a la academia más tarde. Eso fue hace unas tres horas. Quizá ya salió para acá.

—De acuerdo, gracias —le digo y cuelgo.

Tal vez estoy siendo maleducada, pero justo ahora no podría importarme menos. Cruzo el auto tomando la vía hacia la casa de mi hermano. Realmente espero que estén allí. Aun así, no dejo de intentar llamarlos.

Derrapo con el auto y freno de golpe frente al portón de la gran casa. Me bajo corriendo y toco repetidas veces el timbre. Al cabo de unos segundos, observo las cámaras moverse en mi dirección, y el portón comienza a abrirse.

Paso de inmediato y corro por la vía de cemento hasta el frente de la casa. El auto de Luna está estacionado allí. Ella se encuentra terminando de subir a Jade a su silla.

—¿Holly? —dice completamente extrañada y sorprendida al cerrar la puerta del vehículo—. ¿Qué estás haciendo aquí, nena? ¿Por qué tan exaltada...?

—¡Escucha! —la interrumpo, parándome frente a ella—. Los he estado llamando por horas.

—Oh, lo siento, he estado como loca. Apenas logré arreglarnos para salir. No he visto mi móvil, lo tenía cargando.

—¡Luna! —recobro el aliento, no solo por la carrera; eso no es nada para mí, pero el nudo en mi garganta me está matando—, hace solo dos horas y media intentaron secuestrarme. Me buscaron como Hayley Russel.

#5 La RedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora