Capítulo 24

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Magda Dass

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—Entonces, tenemos suficiente información para arrestar a todos los hermanos Blein, al mismísimo Phineas Blein y a varios de sus ayudantes. Solo necesitamos las evidencias que se encuentran en la red oscura que Olivia y Jona nos suministraron —explica Elize, poniéndonos a todos al tanto.

Ha pasado un día desde el interrogatorio de Olivia. Duró doce horas en total, y durante ese tiempo hizo un resumen de cada crimen cometido por Athenas, aportando testimonio y pruebas. Por supuesto, no lo hizo gratis: logró un acuerdo para que ella y Jona entren al programa de protección de testigos.

Aun así, necesitamos más evidencia física antes de que el FBI nos respalde en el operativo simultáneo contra los líderes de la organización. Olivia también nos dijo que Phineas planea una reunión con todos sus "hijos" dentro de unos días. Allí firmarán un acuerdo que respalda su testamento, sin saber el verdadero propósito que su padre y su hermano mayor esconden detrás.

—Necesitamos acceder a esa red antes de que los líderes se reúnan —dice Brice—. Ese evento es la mejor oportunidad que tenemos para atraparlos a todos al mismo tiempo y sin errores.

—Estamos haciendo todo lo posible —responde Harmony—. Creo que estamos cerca, pero no sabemos cuánto tiempo tenemos.

—Tiene razón —interviene Deepness—. Nada de esto sirve si no conseguimos la ubicación y la fecha exacta de esa reunión.

El debate continúa. Todos sabemos que ese es el punto crucial. El tiempo corre y solo tenemos un par de días, tal vez menos.

Miro de reojo el teléfono que acabo de sacar de mi equipaje. Está vibrando sin parar. El nombre que aparece en pantalla me deja inmóvil: "Clínica". Ni siquiera había revisado los mensajes ni las llamadas sin atender de este móvil. Lo tenía apagado desde hace meses. No pensé que alguien seguiría intentando comunicarse a este número.

El nombre vuelve a parpadear. Solo hay un lugar que podría estar llamándome por este medio: el sanatorio donde está internada mi madre. No he recibido noticias de ellos en años. Por eso ignoré el teléfono todo este tiempo. «¿Qué estará pasando ahora?».

Levanto la mirada. Todos siguen concentrados en las palabras de Brice, excepto Jeray, que me observa con atención. Su expresión es una mezcla de curiosidad y preocupación. No sé qué cara tengo puesta, pero no quiero que los demás lo noten. Me levanto y salgo de la sala.

Apenas piso la terraza, atiendo la llamada.

—Hola, le hablamos del Sanatorio Luz y Esperanza. ¿Es usted Magdalena Dass?

—Sí —respondo, intentando que mi voz no tiemble—. ¿Qué sucede?

—Lamentamos informarle que su madre, Lara Bauer, falleció anoche. Necesitamos que venga a firmar algunos documentos para proceder con el cierre del expediente.

—¿Tengo que encargarme del entierro? —pregunto con frialdad.

—No, su abogado ya organizó todo. Solo debe presentarse a firmar los papeles.

—Está bien, iré lo más pronto posible.

Cuelgo.

Me quedo quieta, mirando el horizonte gris de la terraza. «¿Ha sido real esa llamada?». «Demonios».

#5 La RedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora