4 días antes.
Beverly Hills
Los Ángeles, California.
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Luna Blair
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Abro los ojos despacio, dejando que el resplandor de los primeros rayos del sol se filtre por la ventana. La luz se refleja con suavidad en la habitación, y mientras mi vista se aclara, algo más aparece en mi campo de visión: una espalda ancha y musculosa, desnuda.
Una sonrisa se me escapa al ver a Jay de pie, descalzo, con solo un jean puesto. Está de espaldas a mí, frente a la cuna de Jade. «¡Jade!». Mi mirada se dirige al espacio vacío a mi lado. «Oh, Dios, volví a dormirme». —Dime que estaba dormida —le digo.
Jay gira apenas el rostro hacia mí, con esa sonrisa tranquila que siempre llena mi corazón. —Aún estaba pegada a tu pecho —responde—, pero tan profundamente dormida como su madre.
—¡Oh, Dios! —exclamo, pasándome las manos por el rostro mientras me incorporo en la cama—. Ya es la segunda vez que me pasa; es peligroso.
Jay frunce los labios y se acerca, sentándose a mi lado. —Estás cansada, es normal, cielo —murmura.
Suspiro y asiento, buscando su mano sobre el colchón. Le sonrío y me acerco rodeándolo con mis brazos; él me envuelve entre los suyos con fuerza. —Te extrañé.
—Solo tienes dos días sin verme —dice contra mi cuello.
—Es mucho —susurro. Se separa un poco, con una sonrisa en los labios, y deja un beso corto y suave sobre los míos. —¿Hace cuánto llegaste? —pregunto en voz baja, sin querer despertar a la bebé.
—Hace como una hora, estaba amaneciendo.
—¿Qué tal el concierto?
—Increíble —responde con un leve suspiro—. Agotador. No es lo mismo si ustedes no están.
Sonrío. —Ahora es un poco más difícil.
Asiente y se recuesta a mi lado. Se nota lo cansado que está; la disquera no ha parado de presionarlos con el nuevo álbum, y además organizaron una serie de conciertos aquí en Los Ángeles justo después del viaje a Nueva York. Por suerte, anoche fue la última presentación, y además en Beverly Hills. Ojalá pueda descansar un poco. Lo hemos extrañado mucho en casa; casi no lo hemos visto.
—¿Storm habrá despertado? —pienso en voz alta.
—Sí —responde Jay con los ojos cerrados—, pero en algún momento de la noche se fue hasta la cama de Kilian, que es donde está ahora.
—¿Los viste? —pregunto sonriendo.
Asiente. —Extrañaba sus caras.
Una mueca de ternura y nostalgia se me dibuja. —Estarán felices de verte. Storm se levanta a las cinco de la mañana todos los días y se va a terminar de dormir con Kilian. Empezó a hacerlo después de que Jade nació. ¿Deberíamos preocuparnos? —muerdo mi labio inferior con duda.
—Holly dormía conmigo hasta que me fui de la casa hogar —responde—. Siempre se metía de madrugada en la habitación que compartía con Ezequiel y Joaquín. Así que diría que va en la sangre.
—Supongo —suspiro—. ¿Y Kaelyne? ¿Despertó?
—Parece que duerme, pero estoy casi seguro de que está muerta —bromea con una sonrisa. Río suavemente. Key, desde que entró en la adolescencia, tiene un sueño tan profundo que podría caerle una bomba al lado y ni se movería.
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#5 La Red
AcciónSeis años después de vencer a sus peores demonios, la paz que tanto les costó conseguir está a punto de hacerse añicos. Cuando una nueva ola de secuestros revela que la temida organización Athenas nunca desapareció realmente, los protagonistas deber...
