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Harmony Bauer
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—Entré.
Esa palabra de Mishaal nos congela al instante. Todos nos giramos hacia él, y sin pensarlo, nos acercamos rápidamente. Él sigue frente a la pantalla de la computadora, concentrado, impactado por su propio logro.
—¿Qué hiciste? —le pregunto.
—Cambié de software —responde—. Usé uno que diseñé años atrás, la primera vez que intenté acceder, pero nunca había sido probado.
Zeth levanta ambas cejas, no sorprendido. Siempre dijo que Mishaal sería quien lograría entrar en la red cibernética de Athenas; le tenía más fe que a todos nosotros, y no se equivocó.
—¿Puedes darnos acceso? —pregunta Bastian.
—Lo voy a intentar, pero deben decirle a Brice que la única forma de entrar fue usando mi firma como "el lobo".
—No te preocupes por eso —interviene Elize—. Haz que tengamos acceso. Yo me encargo de lo demás; estás haciendo esto como parte del trabajo.
Este detalle es importante. Parte del acuerdo que hicimos con Brice al regresar a Estados Unidos estipula que ninguno de nosotros vuelva a actuar como sombrero negro; no podemos tocar ninguna computadora sin autorización gubernamental, en este caso de algún agente activo de la operación.
Aún nos falta ubicar lugar y hora exactos del encuentro de los líderes de Athenas, pero como Magda tuvo que ausentarse por la muerte de su madre, Brice nos pidió concentrarnos en sacar las pruebas de la red, y eso es lo que hemos estado haciendo.
Magda y Jeray regresaron de San Diego por la tarde. Me sorprende un poco que hayan ido juntos. Brice los ha vuelto prácticamente compañeros de trabajo, pero esto era algo muy personal para Magda.
Aun así, parecen haberse entendido bastante bien, pese a venir de mundos completamente distintos: ella criada en normas, respeto y orden; él en calles, peleas y supervivencia. Al final, todos somos solo chicos heridos por dentro.
—Bueno, solo logramos acceso en tres pantallas —ordena Elize—. Harmony, trabaja con Mishaal, busquen todo lo que puedan del grupo de Atlas. Bastian y Clay se encargan de las otras dos pantallas. Tienen esta noche para sacar la mayor cantidad de evidencia posible. Jeray se unirá en la mañana; Brice le asignó otro trabajo.
Me siento al lado de Mishaal, observando cómo teclea como un verdadero Dios de la computadora. Sé lo bueno que es, pero recuerdo que cuando nos fuimos a Hawái dijo que no quería seguir trabajando en esto, para no ponernos en riesgo.
Pasan horas. Primero desciframos las firmas que usa cada miembro de la red para identificar quiénes se comunican. Cleo y Zeth nos ayudan, igual que Vanesa con Clay. Luego, traducimos códigos y abreviaturas que usan para dar órdenes. Afortunadamente, todavía conservan la base de datos de investigaciones anteriores, lo que facilita todo.
—Si Magda estuviese aquí, avanzaríamos más rápido —dice Cleo, recostándose y pasando la mano por la cabeza—. Estar horas frente a una pantalla agota.
—Es cierto —responde Zeth—. Ella recuerda mucho más que yo los códigos, pero necesitaba un respiro.
—Hola —tocan la puerta.
Holly, Ávalon y Deepness entran con café. Que las chicas estén aquí también protege a las familias de Luna y Romy; así nadie las está buscando. Al mismo tiempo, nos ayudan a mantener el apartamento limpio y aseguran que comamos algo, porque en medio de tanto caos, solemos olvidarlo.
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#5 La Red
ActionHan pasado seis años desde Sonidos Mudos, pero sus vidas siguen marcadas por secretos, pérdidas y decisiones que no eligieron. La Red de Athenas sigue acechando, implacable, y esta vez sus víctimas ya no son indefensas. Son sobrevivientes. Luchadore...
