╭══════•>◎<•══════╮
Zeth Bauer
╰══════•>◎<•══════╯
Esto es un crucero. Claro que pudieron hacerlo en un bote común, pero no, Blein quería extravagancia... y sobre todo, cubrirse la espalda usando civiles como coartada. La gente sigue abordando para un supuesto paseo turístico, algo exclusivo y costoso, como todo lo que lleva su nombre.
El equipo entró de diferentes maneras: algunos como turistas, otros como empleados. Entre ellos está Jeray, que logró colarse en el equipo de seguridad. Ahora estamos dentro de un pequeño camión de carga, esperando la señal para pasar y poder introducir las armas.
Un arresto encubierto de esta magnitud nunca es fácil, pero esta locación lo complica todo. Si cometemos un solo error, cualquiera de los hombres con orden de arresto podría desaparecer entre la multitud. Por eso, cada miembro del equipo debe estar en su posición, listos para ejecutar los arrestos al mismo tiempo.
Afortunadamente, el FBI nos está apoyando. Hay agentes infiltrados en todo el barco y otro grupo en las salidas, coordinado por Caroline Simons, la agente en jefe que también nos ayudó en la redada del hotel, cuando rescatamos a Kaelyne. Todos están esperando las órdenes de Brice.
—Jeray está en posición —informa Cleo desde el asiento de atrás, escondida entre cajas.
Miro a Mishaal. Está serio, concentrado. Conozco bien esa mirada: es ira, angustia y venganza contenidas. Lo entiendo. Yo me sentiría igual si hubiesen atacado a mi familia de esa forma. Bueno... en realidad lo hicieron, pero he tenido años para sobreponerme.
Lo único que deseo ahora es cerrar este capítulo. Quiero que mi padre pueda regresar a casa y termine este castigo que él mismo se ha impuesto. Él está aquí, infiltrado, y será quien nos confirme cuándo todos los hombres de Athenas estén a bordo.
Hasta ahora, ha eliminado a cada uno de los hombres que entraron a nuestra casa aquella noche a atacar a mis hermanas. De una u otra manera, los hizo desaparecer. Solo le queda uno: el cliente. El hombre al que rechazó, y por eso ordenó el ataque contra mis hermanas. Él es el verdadero responsable de todo.
Es un tipo importante dentro de la red, y hasta hoy, mi padre no había tenido la oportunidad de enfrentarlo. Esta noche la tendrá, y pienso dejar que haga lo que necesite para concluir su misión.
Mishaal se pasa la mano por el brazo. Sus heridas están cubiertas, pero no sanadas. Técnicamente, debería estar en reposo; el doctor insistió en dejarlo en observación por el golpe en la cabeza, pero él se negó. Y lo respetamos.
—¿Estás bien? —le pregunto.
—Sí —responde con calma—, solo es algo de dolor. Nada nuevo.
—¿Por qué ustedes siempre se han creído Superman? —pregunta Cleo asomándose desde atrás—. Cada vez que los herían fingían que no dolía. Pero si dolía, ¿y qué? No está mal hacer una pausa y recuperarse.
—Supongo que completar el trabajo siempre tenía prioridad —admito.
—Nos criaron para soportar el dolor —dice Mishaal.
Cleo sonríe apenas. —A mí me criaron para ser enfermera y no lo soy. Lo que aprendemos en casa nos forma, pero no nos define. Y ustedes son prueba de eso. Han tomado sus propias decisiones, y estoy orgullosa de ustedes.
Mishaal arquea una ceja. —¿A qué viene el sentimentalismo justo ahora?
Ella niega, divertida. —La última vez que hicimos un trabajo todos juntos perdimos a Mica. Nunca tuve la oportunidad de despedirme, de decirle cuánto lo quería y cuánto disfrutaba trabajar con él. Espero no perder a ninguno hoy, pero no quiero repetir esa historia.
ESTÁS LEYENDO
#5 La Red
ActionHan pasado seis años desde Sonidos Mudos, pero sus vidas siguen marcadas por secretos, pérdidas y decisiones que no eligieron. La Red de Athenas sigue acechando, implacable, y esta vez sus víctimas ya no son indefensas. Son sobrevivientes. Luchadore...
