Capítulo 23

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Deepness Bauer

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Permanecemos de pie afuera del auto. El aire nocturno sopla con fuerza en la colina, despejando el humo de la ciudad que se ve a lo lejos, apenas una línea de luces titilantes sobre el horizonte. El lugar es solitario, en las afueras, y lo único que rompe el silencio es un viejo galpón abandonado que se alza a unos metros, con las paredes oxidadas y el techo hundido en una esquina.

—Despejado. No hay nada más que basura en este depósito —informa Elize por los audífonos, su voz distorsionada por el viento.

Eso significa que, al menos por ahora, no hay sorpresas escondidas. Pero la oscuridad puede ser traicionera, y todos sabemos que las trampas de La Red no siempre se ven venir. Afortunadamente, tenemos a los mejores francotiradores respaldándonos: Magda y Zeth están en puntos opuestos, camuflados entre la maleza, observando cada movimiento.

Yo espero junto a Brice, mientras Jeray permanece en el auto, motor encendido, listo para arrancar si algo sale mal. El sonido del reloj digital marca las 8:00 p.m. exactas cuando las luces de un auto comienzan a acercarse desde el norte, deslizándose por el camino de tierra.

El vehículo se detiene a pocos metros. Dos puertas se abren. El conductor no se mueve. Un hombre se queda cerca de la puerta, vigilante, mientras Olivia avanza hacia nosotros. Detrás de ella... «¿Jona?». Mi respiración se detiene por un segundo. No puede ser. ¿Qué hace aquí?

Su presencia me descoloca. No sé si me tranquiliza o me alarma, pero Jona siempre fue la única persona dentro de Athenas a quien realmente consideré digno de mi cariño y confianza. Él me ayudó a escapar, arriesgándose más de lo que debió. No quiero perder eso.

A medida que se acercan, las luces del auto iluminan sus rostros. Jona me mira y sonríe con alivio; sus ojos se suavizan, reflejando la misma mezcla de nostalgia y orgullo que siempre me provocaba.

—Buenas noches —saluda Olivia con esa calma que le es tan propia—. Mi niña —añade, mirándome antes de dirigir la vista hacia Brice.

—Él es el agente especial, Brice —lo presento, manteniendo la voz firme.

—Agente Brice —dice Olivia, ofreciéndole la mano con una sonrisa impecable. Él la estrecha con cortesía. —Soy Olivia Blein, aunque por supuesto que ya lo sabe. Y él es mi hombre de confianza, Jona.

Jona asiente hacia nosotros en silencio. Su mirada se cruza de nuevo con la mía; me gustaría poder confiar en él como antes, pero ya no puedo hacerlo sin pensar en las consecuencias.

—Señora Blein... —empieza Brice, pero ella levanta una mano, interrumpiéndolo con elegancia.

—Por favor, agente, llámeme Olivia.

—Gracias por reunirse con nosotros —continúa él—. Si no se tratara de un asunto tan delicado, estoy seguro de que estaríamos conversando en un lugar más cómodo.

—Lo entiendo perfectamente, agente —responde ella, cruzando los brazos sobre el pecho—. Por eso pensé en esta ladera, lejos de todo. Pero vayamos al grano... ¿Qué es exactamente lo que quieren?

—Ya te lo había dicho —intervengo—. Queremos acabar con los líderes de Athenas, para debilitar La Red al punto de que las autoridades puedan dominarla.

Ella arquea una ceja. —Eso es ambicioso... David contra Goliat —dice con cierta ironía—. ¿Y cómo planean hacerlo?

—Hay una investigación abierta sobre cada uno de ellos —explica Brice con tono sereno—. Esa investigación puede conducirnos a una serie de arrestos. Cualquier información que usted pueda suministrarnos sería de gran ayuda.

#5 La RedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora