Capítulo 15

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Vanesa Rein

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Mi corazón me despierta, acelerado, cada latido duele en mi pecho. Me incorporo con cuidado en la cama, apartando el cabello de mi rostro. Busco a Naiara a mi lado, pero no está.

Mishaal nos dejó la cama a nosotras, y Harmony, por supuesto, se quedó con él en el colchón del suelo, pegado a la pared. Volteo hacia ellos: la niña me traicionó. Mi hermana y ella tienen a Mish contra la pared, y Naia se ha dormido prácticamente sobre su pecho.

Me quedo observándolos un momento. Me encanta que Harmony tenga una familia, incluso en medio de todo esto. Ella lo merece. Ha sacrificado tanto, ha cargado con responsabilidades que no eran suyas, y durante años se ha hecho cargo de mí. Pero ya no soy una niña. Siento que necesito empezar a vivir por mi cuenta, aunque esa idea lleva tiempo dándome vueltas en la cabeza.

Desde que me gradué de la universidad, he querido hacerlo, pero algo siempre me frena. Ahora, con todo lo que ha pasado, quiero creer que cuando esto termine podré ser libre. Quiero sentirme viva sin miedo, poder ir donde quiera... sin que nadie me busque, sin tener que huir.

Me levanto con cuidado y salgo de la habitación. El pasillo está oscuro, silencioso, solo se escucha el golpeteo de la lluvia contra el techo. Me asomo levemente por la puerta entreabierta del cuarto de Magda. Están dormidos. Jeray y ella. Ambos parecen exhaustos.

Todo está en calma. Camino hacia la sala. El aire acondicionado mantiene el ambiente frío, y afuera llueve a cántaros, el sonido del agua cayendo contra el suelo se mezcla con algún trueno lejano.

Clay está dormido en el sofá. Su cabello, un poco más largo, cae descuidadamente sobre su rostro. Está envuelto en una manta gruesa. Sé que, a diferencia de Mishaal, él detesta el frío. Me acerco sin hacer ruido y me siento a su lado, en el pequeño espacio libre del mueble.

Lo observo unos segundos. Su respiración es tranquila. Tiene ese gesto sereno que pocas veces le he visto. Paso con cuidado mi mano por su cabello, apartándolo de su frente. Clay hace una mueca ante mi toque y abre los ojos despacio.

—Vane —susurra con los ojos entrecerrados—. ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí? —pregunta con voz ronca, medio dormido.

—Estoy bien... no quería despertarte —respondo en voz baja, sonriendo apenas.

Clay se incorpora un poco, apoyándose en el respaldo. Así me deja espacio para acercarme más, y lo hago sin pensarlo demasiado.

—No deberías estar aquí, Vane —dice pasándose una mano por el rostro, todavía adormecido, pero su mirada ya está despierta.

Hago una mueca triste y tomo su mano, llevándola a mi rostro. Cierro los ojos al sentir su piel cálida contra la mía. Lo escucho suspirar, y sus dedos trazan despacio el contorno de mi mejilla.

—Vane —dice con voz baja, dolida—. Ve a tu cama.

—No —respondo seria, abriendo los ojos. Coloco mis manos en su cuello, acercándome a él, pero me detiene, sujetándolas con firmeza entre las suyas.

—Vane... sabes que no podemos, mucho menos aquí.

—Mishaal está dormido. Harmony y Naia lo tienen atrapado, no saldrá de allí, y Jeray se quedó con Magda. Estamos bien —le susurro, casi rogando.

Clay niega despacio. —Es muy riesgoso, preciosa.

—Estoy harta de esto —le digo mirándolo fijo, sin apartar mis manos de su cuello—. Tienes que decírselo, por favor.

#5 La RedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora