Beverly Hills
Los Ángeles, California
╭══════•>✾<•══════╮
Romy Thomson
╰══════•>✾<•══════╯
Siempre he pensado que una buena ducha te trae de regreso a la vida.
Dejo que el agua tibia corra un poco más por mi piel. Tomo una última respiración profunda y cierro la llave. Después de terminar mi ritual nocturno, salgo del baño.
Extrañaba tanto estar en casa. Nuestro apartamento se sentía frío y extraño cuando volvimos, pero rápidamente ha recuperado ese agradable calor a hogar.
Todo está volviendo a la normalidad poco a poco. Hoy finalmente vinieron a buscar a Agatha y Naiara. Aunque eso me alegra, el hecho de que por fin estén con sus familias y que ninguna haya perdido a sus padres, siento que ya me hacen falta; me encariñé con esas dos pequeñas.
Ahora tendré que conseguir un nuevo chófer, lo cual no me entusiasma mucho. Extrañaré mucho a Clay, solo espero que se recupere pronto. Estuvieron tan cerca de irse... y bueno, aún me cuesta creer que hayamos perdido a Cleo y Elize.
Gracias a Dios, esta peligrosa pesadilla acabó.
Me acerco a la cama y compruebo a Kyle, que duerme casi pegado a la pared; solo una delgada almohada los separa. Mi pobre bebé... no fue en medio de este caos como pensé que pasaría sus primeros meses de vida. Quiero que lo que siga sea solo paz para él.
Ezequiel está recostado en su lado de la cama, con un short, sin camisa. Su brazo descansa sobre sus ojos; sé que está agotado, y mañana de seguro tendremos mucho que poner en orden con nuestros trabajos.
Termino de apagar la luz y entro a la cama, recostándome a su costado. Apenas me siente, estira el brazo y me envuelve, permitiéndome descansar en su pecho.
—Te amo, bonita —susurra.
Una sonrisa escapa de mis labios. Dejo un beso sobre su corazón y me aferro más a él. Mi vida, mi lugar seguro. No importa la tormenta, él me mantiene en calma.
Ezequiel es el complemento que nunca pensé necesitar hasta que lo tuve frente a mí. Podría salir ahora y enfrentar el mundo sola con toda mi fuerza, pero no tengo que hacerlo, no quiero hacerlo, porque luchar contra este sistema enloquecido junto a él hace de todo una aventura, y quiero aferrarme a eso y conservarlo todo lo que pueda. Si es hasta el día de mi muerte, mejor.
Él es fuego y yo soy hielo. Juntos somos agua tibia y relajante, un oasis de calma en el que nuestros vientos huracanados se aplacan y podemos habitar en paz y amor.
Dos cosas que ambos suplicamos por una vida entera para conseguirlas y ahora que las tenemos aferradas a nuestra mano, estamos dispuestos a luchar lo que sea necesario para no perderlas.
—Te amo —susurro, y levanto el rostro para encontrarme con el suyo—, mucho.
Eze sonríe y me besa profundo y suave a la vez, justo de la forma que hace volar mi corazón.
—¿A qué edad es que Kyle dormirá en su propia cama? —pregunta en broma.
Contengo la risa que su comentario me provoca y niego.
—Hasta que yo no tenga que levantarme con sueño de madrugada a darle pecho, mientras pueda hacerlo acostada, será nuestro invasor.
—Entendido —afirma y sonríe.
ESTÁS LEYENDO
#5 La Red
ActionHan pasado seis años desde Sonidos Mudos, pero sus vidas siguen marcadas por secretos, pérdidas y decisiones que no eligieron. La Red de Athenas sigue acechando, implacable, y esta vez sus víctimas ya no son indefensas. Son sobrevivientes. Luchadore...
