Creando la saga

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Hola, lectores. Toda obra tiene una historia detrás, y esta no es la excepción. Hoy quiero contarles un poco sobre cómo nació y evolucionó la Saga Sonidos Mudos.

La idea de escribir una saga surgió en 2015. Acababa de terminar mi primera novela, Llévame Contigo, ambientada en una época antigua, narrada en pasado y desde la voz de una sola protagonista.

Quise entonces crear algo más contemporáneo, y me propuse un reto: escribir en tiempo presente y desde dos puntos de vista. Narrar desde la perspectiva de un hombre fue un verdadero desafío, sobre todo al intentar reflejar con autenticidad la diferencia en pensamientos y emociones entre ambos narradores.

La primera historia que imaginé fue la del primer libro, pero desde el principio supe que quería una saga diferente. No buscaba una continuidad tradicional, sino un conjunto de historias que pudieran leerse de forma independiente. Mi idea era narrar los mismos acontecimientos desde distintos puntos de vista, añadiendo detalles y momentos nuevos, de modo que cada novela funcionara tanto por sí sola como parte del conjunto.

Con el tiempo, esa idea fue evolucionando. Hoy quiero compartirles cómo nació cada libro y el camino que siguió esta saga hasta completarse.

1️⃣ Sonidos Mudos

Varias ideas se unieron para dar forma a esta historia. Una de ellas fue la adopción, un acto que considero profundamente hermoso, sobre todo cuando se trata de niños huérfanos o abandonados. Siempre he soñado con crear un lugar como la casa hogar de esta historia: un sitio lleno de amor, protección, bienestar y educación para los pequeños que viven en las calles.

De ese sueño surgió la idea de la casa hogar y la adopción de Kaelyne y Kilian. Algunos lectores me dijeron que no era realista que Luna, con solo 18 años y en esas circunstancias, tomara una decisión así. Pero yo también tenía 18 cuando la escribí, y sé que, de haber estado en su lugar, habría hecho exactamente lo mismo. Así que, para mí, sí fue realista.

El accidente de los padres de Luna está inspirado en una pesadilla recurrente que tenía en aquella época. El resto de la trama nació de mi imaginación, influenciada por todas las series y películas policiales que solía ver.

Crear personajes siempre ha sido una de mis partes favoritas del proceso. Luna fue una versión idealizada de mí misma: en ella puse mis sueños, mis miedos y mis pesadillas, hasta moldearla con su propia personalidad. Jay, en cambio, nació inspirado parcialmente en un chico cercano a mí en ese entonces, aunque la mayor parte del personaje terminó siendo creación pura.

Los amigos de Luna los basé en mi grupo de amigos de aquella época; fue una forma práctica de darles características únicas mientras aprendía a construir personajes. ¿Me arrepiento un poco? Tal vez. Hoy, al releer la historia, inevitablemente la asocio con personas y momentos que ya no quiero recordar. Pero todo fue parte del aprendizaje.

Kilian surgió porque en ese tiempo estaba aprendiendo lenguaje de señas y trabajando con personas sordas. Quise reflejar las injusticias que enfrentan los niños con discapacidades o dificultades de aprendizaje en el sistema educativo. Muchos educadores se quedan atrapados en prejuicios y comparaciones, sin ofrecer la comprensión que esos pequeños merecen. Me hubiera gustado profundizar más en ese tema, y lo haré en el futuro con ese mismo personaje.

Cuando terminé Sonidos Mudos, seguía firme en que cada libro debía poder leerse de manera independiente, así que no dejé un final totalmente abierto ni con intención clara de continuación.

2️⃣ Roma

Comencé a escribir Roma inmediatamente después de Sonidos Mudos. Originalmente, Romy estaba inspirada en quien entonces era mi mejor amiga. Sin embargo, esa amistad terminó, y con el tiempo entendí que Romy era, en realidad, una versión más realista de mí misma.

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