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—¡¿Qué te hizo qué?! —Inmediatamente le cubro la boca. Evitando ser el centro de atención.
—Chriss, baja la voz o podrán escucharnos —ella asiente, entonces decido soltarla.
—Es un maldito, ¡un maldito! como no se muere —patea el contenedor de basura.
—Lo mismo he pensado cada noche que me voy a la cama—suspiro desviando la mirada al frente, centrándome en Lucas conversar con Mike y Dustin como si fueran amigos de toda la vida—. Que extraño...
—¿Que cosa? —cuestiona Chrissy volteando en mi dirección.
—Lucas jamás nos dijo que era amigo de ellos.
—Tal vez no quiere que los bobos lo expulsen del equipo.
—Aún así es ridículo, no todo el tiempo debería esconderse de sus amigos, ellos son increíbles.
—Mírame a mi, soy amiga de Eddie y lo hago todo el tiempo. Además —señala mi pecho—. Tú vas por ese camino.
—No es lo mismo, Chrissy. Eddie corre peligro si lo ven conmigo —dejo de mirar a los chicos para enfocarme totalmente en mi amiga—. Su seguridad me importa, él me importa.
—¡Uy! entonces te gusta —sonríe con diversión.
—No he dicho eso —ruedo los ojos—. No empieces, Cunningham.
—Claaaro, y se han estado besando en el cuart... —vuelvo a cubrirle la boca, empujándola hacia un salón vacío donde finalmente cierro la puerta.
⚅ ⚅ ⚅
Eddie.
Voy tarde para nuestro pequeño escondite, ni siquiera estoy seguro de encontrarme con ella, ahí, pues no hemos vuelto hablar, o coincidir por el instituto después del otro día. Cuando estoy a dos pasos de llegar al cuarto de limpieza, escucho la puerta cerrarse y no puedo evitar sonreír con emoción porque sea lo que hayamos empezado a tener, me está gustado.
—Lamento llegar tarde, princesa —rodeo su cintura con mis manos, hundiendo mi mentón en su cuello—. Creí que no vendrías después del mal sabor de boca que..
Sus manos se posan encima de las mías, apartándome el agarre, e inmediatamente enciende la luz y nos miramos muy asombrados.
—¡¿Que carajo está haciendo aquí, depravado?! —exclama el conserje alarmado, tomando una escoba y apuntándome.
—MIERDA —me llevo la mano al pecho soltando un grito— ¡Usted no es mi __!
—¡¡Y usted no tiene nada de que hacer aquí!! —sacude la escoba en el aire.
—Parece que... me equivoque de aula, anciano —suelto una falsa risa, dándome la media vuelta para salir del lugar, ignorando sus reclamos.