[17] Hay un traidor en el equipo

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A la mañana siguiente que desperté, él ya no estaba en mi cama, froté mis ojos sentándome en el colchón, procesando lo que sucedió anoche, porque me costaba creerlo

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A la mañana siguiente que desperté, él ya no estaba en mi cama, froté mis ojos sentándome en el colchón, procesando lo que sucedió anoche, porque me costaba creerlo. Y ¿si fue un sueño? ¿será que me estoy volviendo loca? sacudí mi cabeza mientras bostezaba todavía con la visión borrosa.

Hasta que la puerta del baño se abrió, y enseguida salió él, con una toalla sujetada en la cintura. Apenas nuestras miradas se cruzaron, Eddie me sonrió, y yo sonreí porque no estaba enloqueciendo.

—Holaa —habló en susurro, sacudiendo la mano.

—¿Por dónde piensas salir? —empecé mal el saludo, si, ya se que lo arruiné, pero no quería que nos descubrieran. O todo se iría a la mierda.

—Pensaba salir por la puerta como las personas decentes, y darle los buenos días a tus sádicos padres —dejó caer la toalla, al mismo tiempo que tomaba su pantalón para volvérselo a colocar.

—Estoy hablando enserio, Eddie —dije con la mirada desviada en otra dirección. El tonto me había hecho sonrojar en un mal momento.

—Me ofendería que no lo hicieras —soltó una risa antes de proseguir—. Claramente saldré por la ventana, tonta, por dónde más.

—Si bueno, lo decía porque es peligroso y podrían pillarte los vecinos —rodeé los ojos volviéndome a centrar en él, quién apenas se estaba colocando la playera.

—Seré cuidadoso.

—Eso esp...

Los golpeteos en la puerta nos hicieron tensarnos de inmediato, mi madre como de costumbre venía a "verificar" que ya estuviera despierta para irme a la preparatoria.

—Querida, se te hará tarde —Giró el pomo de la puerta, pero éste se atrancó—. Que te dijo tu padre sobre el seguro ___—agregó con seriedad.

—L-Lo siento, anoche Jason se marchó tarde y subí cansada, por eso no me di cuenta que le había puesto seguro —exclamé con la voz titubeante.

Lo peor no fue eso, lo peor fue escuchar la voz de mi papá del otro lado.

—¡¿Qué ocultas?! ¡abre la maldita puerta!

Uno de los anillos de Eddie cayó al suelo y rodó al fondo de mi cama. Él seguía petrificado simulando que todavía lo sostenía con los dedos para colocárselo. Mi padre volvió a golpear la puerta, como toro desesperado, muy furioso. Enseguida me levanté de la cama tomando las prendas del suelo y empecé a vestirme sin importarme que estuvieran al revés.

—¡Que ya vooy! —mascullé con el corazón en la garganta, después me giré a Eddie y le supliqué que se marchara. Él asintió tomando sus tenis, mientras se dirigía a la ventana. Papá no dejaba de forzar el pomo, que terminó rompiéndolo y lanzándolo al suelo, para después abrir la puerta de una sola patada.

𝐑𝐨𝐜𝐤𝐞𝐭 𝐪𝐮𝐞𝐞𝐧 ~𝘌𝘥𝘥𝘪𝘦 𝘔𝘶𝘯𝘴𝘰𝘯Donde viven las historias. Descúbrelo ahora