Capítulo Dieciseis

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Humedeciendo el paño en su mano, Liam lo pasó con suavidad por el rostro del moreno, limpiando el sudor que se adheria a su piel antes de enjuagarlo y colocarlo con cuidado en la frente del menor. Sabía que esto era su culpa, él había llevado a Zayn al borde, obligandolo a salir corriendo de su propia casa, al frío de la mañana, sin más abrigo que un fino sueter y un pantalón deportivo. ¡Diablos, el chico había corrido descalzo!

Y él era quién quería cuidarlo... era un jodido desastre.

—¿Donde estuviste cuando saliste corriendo de aquí? —preguntó con suavidad, acariciando el suave y corto cabello oscuro.

Zayn le frunció el ceño con los ojos entrecerrados—. No te importa.

—No seas testarudo, dime. —su voz seguía siendo tranquila y baja, sabía de sobra que un Zayn con fiebre era fácil de influenciar si usaba el tono correcto de voz—. Vamos, Zaynie, dime donde fuiste.

El moreno se quejó en voz baja antes de mascullar—. Solo me senté, afuera... en la calle. 

—¿Cuanto tiempo estuviste allí?

Un suave encogimiento de hombros—. Horas.

Eso logró que Liam se sintiera aún peor. No había nevado aún, pero eso no quería decir que las temperaturas no fuesen lo suficientemente bajas como para congelarte el aliento, más aún si solo llevabas un fino sueter como unico abrigo. Era demasiado malditamente obvio que esto iba a suceder.

—Eres un pequeño torpe, debiste haberme tomado a patadas y haberme sacado de aquí —susurró—. Salir corriendo al frío de la madrugada fue una estupidez.

—Tu eres estupido.

—Si, ya me habías dicho eso antes. —sonrió, quitando el paño para poder humedecerlo antes de volver a colocarlo en su frente, observando como el más joven luchaba contra la somnolencia de la enfermedad—. Siento haberte quitado tus cosas, Zayn, pensé que estaba haciendo lo correcto.

—Las quiero de nuevo. —masculló—. Devuelvemelas.

Liam hizo una mueca—. Me deshice de los cigarrillos y cerillos.

—El encendedor. —pidió—. Por favor, devuelvemelo, solo eso me importa.

Revolviendo sus bolsillos, Liam recuperó el mismo y lo colocó en la palma de la mano del chico, viendo como los dedos se cerraban alrededor de la forma cuadrada—. Tu madre me dijo que era importante para ti, no lo sabía, siento haberlo tomado.

—No vuelvas a tocarlo.

Eso lo hirió un poco, pero se lo merecía—. No lo haré.

Levantando la mano, Zayn observó el encendedor con los ojos entrecerrados, examinandolo—. Es lo único que me quedó de él.

Dudando, Liam sabía que no debía presionar la chico a hablar cuando no estaba en todos sus sentidos, pero dado que él no le daría nada estando centrado...— ¿De quién hablas?

—De Maw.

—¿Maw? ¿Que clase de nombre es ese?

Eso logró que Zayn riera congestionadamente—. Uno horrible. Su verdadero nombre era Matthew, pero él pensó que sería cool si todos lo llamaran Maw en vez de Matt —sacudió la cabeza con suavidad—. Fue una pesima idea, es el peor apodo que he escuchado nunca.

—¿Se lo dijiste alguna vez?

—Miles de veces, pero él solo se encogía de hombros y reía —sus dedos se cerraron alrededor del encendedor, su expresión se tornó triste—. Daria todo lo que tengo por verlo reír de nuevo, al menos una vez.

Liam lo miró por un largo momento, una extraña opresión se construyó en su pecho antes de que preguntara:— ¿Lo amabas?

Mirando el vacío distraidamente, Zayn asintió—. Supongo que lo hice en algún momento.

—Oh —bien, eso le dolía bastante, pero no tenía ningún derecho a decir nada sobre ello y eso solo aumentaba la sensación. Tomando unos segundos para tragar el nudo en la garganta que se le había formado, preguntó:— ¿Que pasó con él, Zaynie?

Los labios del menor se oprimieron juntos con tanta fuerza que se volvieron pálidos—. Murió —susurró—. Lo asesinaron por mi culpa.

Volteandose sobre la cama, le dio la espalda a Liam, dando por terminada la conversación sin más. Aún cuando el castaño tenía el impulso de seguir preguntando sobre aquella afirmación, decidió dejarlo pasar por el momento. El movimiento de los hombros del chico delataban el llanto silencioso, la enfermedad lo tenía sensible y no era justo que Liam abusara de ello.

Conociendo a Zayn, tan bien como lo conocía, supo que era momento de dejarlo solo con sus sentimientos revueltos, por lo que se puso de pie y comenzó a limpiar el desastre que había hecho en su apuro por meter al chico nuevamente a la cama y bajar la fiebre. Lady se mantuvo trás sus pasos, vigilando sus movimientos en todo momento hasta que se cansó y finalmente se acostó a un lado de la cama, protegiendo el sueño de su dueño cuando este finalmente cedió al mismo.

Cuando Zayn despertó nuevamente, su fiebre había subido aun más, logrando que el mayor volviese a acomodarse a un lado de la cama del mismo.

—Oso. —fue un susurro suave, un murmullo que se perdía en los labios del chico, pero Liam lo escuchó—. Oso.

—Estoy aquí, pequeño, no me iré de tu lado. —prometió, humedeciendo la piel del menor con agua fresca—. Estoy aquí.

—Me dejaste. —acusó, sus ojos cerrados y la temperatura de su cuerpo delataban que no estaba consciente de sus palabras.

—Estoy aquí ahora.

—¡Me abandonaste! —lloró—. Me dejaste solo.

—No, cariño...

—¿Por qué me dejaste? —lagrimas calientes bajaron por las mejillas sonrojadas cuando los ojos de pestañas humedas se abrieron para mirarlo con tristeza—. ¿Por qué rompiste mi corazón, Oso?

Liam se mordió el labio con fuerza—. No quise hacerlo, pequeño, no tenía idea de lo que sentías por mi.

—Pensé... ese beso... —sacudió la cabeza, sollozando—. Me duele, Oso.

—¿Que te duele?

—Verte a ti —susurró—. Amarte, me duele.

Acariciando el corto cabello negro, Liam se inclinó más cerca del chico—. ¿Aún me amas, cariño?

Un puchero adorable apareció en el rostro del menor mientras asentía—. Haz que deje de doler, Oso.

—Shh —se inclinó más, dejando un suave beso en los labios del moreno—. Todo será mejor ahora, te lo prometo.

—Volverás a dejarme, te irás como hiciste antes. 

—No me iré. —aseguró.

—Si te vas a ir, esta vez, no te lleves mi corazón, ¿si? 

—Oh, nene...

—Por favor —lloró—. Ya no me lastimes, Oso.

Rodeandolo con sus brazos cuidadosamente, Liam lo llevó a su pecho y lo mantuvo allí—. Cuidaré de tu corazoncito, pequeño, no volveré a hacerte daño, te lo prometo.

—Rompiste tu promesa antes, me prometiste que siempre estarías conmigo y te fuiste.

Liam apretó los ojos cerrados, maldiciendose internamente por haber sido tan malditamente imbecil en el pasado, por haber herido a esta preciosa persona que siempre había sido tan importante para él. Pero todo sería diferente ahora, todo cambiaría a partir de ahora. 

¿Ahora me ves? |Ziam|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora