Capítulo 22
Luka Hauser
Mi dolor.
Despierto sintiendo que el mundo da vueltas, llevo mis manos a mi cabeza haciendo presión en esta buscando que la sensación de inestabilidad desaparezca con un poco de presión pero no es así.
Siento una intensa pesadez, salgo como puedo de la cama.
Mierda.
Un mareo llega, y noto que mis manos comienzan a temblar la sensación de vacío y declive llega de golpe.
Mi estado de ánimo vuelve a hacer el mismo, el placer y la euforia se han marchado dejándome nuevamente el pozo sin fondo.
Todo iba bien, todo iba bien…
¿Qué pasó?
Un golpe de realidad.
La reunión de producción del concierto en la escuela fluía con normalidad, todo mi equipo estaba dando ideas, y pensando en fechas. Fechas que me hacían ver qué tendría que quedarme en la ciudad un par de semanas más, llegó la hora del brunch, donde sirvieron unas mimosas, me abstuve… aunque mi garganta se secó y la necesidad era inminente, incluso me aleje pero luego las reuniones siguieron, y siguieron hasta que llegó la coordinación de las fechas del tour en Europa, un tour de 90 fechas.
¡90!
Serían casi cinco meses de trabajo, cinco meses lejos de Mimi.
Eso fue lo que vino a mi mente, cinco meses sin verla. ¿soportaré cinco meses? Cinco meses sin ver sus ojos azules…
Eso me desesperó, salí de la sala de reuniones, intenté tomar aire fresco pero nada, luego una cosa tras otra, el tiempo en la ciudad, la rueda de prensa, las apariciones… las entrevistas, las sesiones de fotos y el tiempo lejos, volví y agarre una de las botellas.
Necesitaba la sensación que me da el alcohol; este provoca un aumento súbito de endorfinas, que me producen una sensación de bienestar.
Las voces se callan, los recuerdos siguen encerrados y la presión desvanece.
Cuando comienzo, es difícil parar, no puedo y no quiero hacerlo, ni siquiera por mi mente pasa la idea de detenerme.
No es un opción.
El alcohol bloquea algunos de los mensajes que intentan llegar al cerebro, lo adormecen y eso es lo quería.
Dormir mi mente.
Mi garganta se seca, a pesar de estar mal físicamente, y con un puto dolor de cabeza que taladra con fuerza quiero más licor.
Necesito más.
Me levanto con torpeza, recargo una de mis manos en la pared para guiarme por esta hasta la pequeña sala donde se encuentra el bar.
Sólo pienso en tomar, necesito licor, necesito quitarme la sensación de pesadez.
Llego a la sala, y me detengo de golpe al ver quién está sentada en uno de los muebles con una bolsa llena de botellas a sus pies. La vergüenza me invade.
──Uno no hace promesas que no puede cumplir o que cree que no puede cumplir.
Mi corazón se acelera, todo choca en mi mente recordándome lo que prometí y no cumplí.
──Mimi…
Se levanta, y toma la bolsa de botellas.
Siento que quiero que el mundo se me caiga encima.
──¿Por qué tomaste? ¿Qué pasó?
Recargo mi cuerpo en la pared, y bajo la mirada al suelo.
──90 fechas en un tour europeo a finales año.
Desvío mi mirada para verla. No sé qué hace para verse tan hermosa, me roba el aire.
──Son cinco meses… cinco meses sin verte Mimi.
Puedo notar como le afecta lo que acabo de decir, no hace falta que alguno de los dos diga algo con respecto a lo que queremos tener o que deseamos tener, ambos sentimos que somos parte uno del otro, que lo que comenzó como una casualidad y que apenas lleva un par de días está creciendo con mucha rapidez.
Demasiada rapidez.
Ella entiende que me genera paz, y no existe nada mejor en este mundo que encontrarte con alguien que te llene de ello. Es un valor infravalorado, se busca amor, deseo, pasión y respeto.
La paz queda rezagada, y olvidada. Una relación sana, una estabilidad emocional sana, necesita paz.
──¿Por qué no me llamaste?
──Estoy acostumbrado a lidiar mis asuntos con Alcohol. ──Susurro. ──. No pensé en llamarte. Lo siento tanto, Mimi.
Baja la mirada.
──Llegué aquí, y te vi tirado en el suelo rodeado de botellas… yo… ──ahoga sus palabras. ──. Pase la noche pensando en quien pudo hacerte tanto daño para que tú mismo busques destruirte. Te estás haciendo daño y si tú no quieres ser sanado, yo no puedo hacer nada, yo no voy a quedarme a ver cómo te destrozas. No puedo, no puedo hacerlo porque me duele.
Siento que no valgo nada cuando de sus ojos empiezan a derramarse un par de lágrimas.
Quiero acercarme a ella, pero me avergüenzo de mi, hielo a licor, estoy mareado… y doy asco.
──Fue mi padre. ──Suelto. Mimi posa su mirada en mi. ──. Él… golpeaba a mi madre frente a mi, tomaba y llegaba alcoholizado a casa a pagar su rabia y frustraciones con ella, y en algún momento también lo hizo conmigo. Nunca tuvo algún tipo de afecto hacia mi. Mato a mi gato en Croacia sólo para verme llorar y reírse en mi cara, luego nos trajo aquí para alejarnos de la familia de mi madre, dejándola sin nada. Alejándola de todo… despojándola hasta de su vida. Fue él… vine a Chicago porque murió, y quería las escrituras de la casa de mi madre en Zagreb.
Cierro mis ojos con fuerza, y recargo mi cabeza en la pared.
Ya no puedo más.
Sus pequeñas manos se posan en mis mejillas, lleva sus lentes y su típica cola alta.
──Debemos buscar ayuda. ¿ok? Tienes que admitir que tienes un problema porque sino lo haces, Luka. Nada va a funcionar. Debes de dejar de tomar.
Asiento.
──Lo haré por ti.
──Por mi no, hazlo por ti… porque vales, porque eres maravilloso porque a pesar de haber vivido una infancia de mierda, lograste mucho… eres grande Luka, eres maravilloso.
Roza su nariz con la mía, y las palpitaciones en mi pecho se calma.
──Eres grandioso. ──susurra. ──. Vamos a asearte. ¿si?
La abrazo y la pego a mi cuerpo para ocultar mi rostro en su cuello.
──Todo tiene solución, todo.
ESTÁS LEYENDO
Amor platónico
Romance¿Alguna vez en tu vida has tenido un amor platónico? ¿Te has enamorado de alguien que no conoces? ¿Lo has hecho? Yo si. Me llamó Mimi Roses, y tengo un amor platónico, un muy imposible amor soñado. Estoy perdida e irrefutablemente enamorada de...
