capítulo 49

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Capítulo 49
Mimi Rosé
Aquí estoy.


Siento el calor de su cuerpo, lo extrañe con locura.

Han sido días eternos para mí, y se qué para él también, las visitas están programadas para dentro de una semana pero no podía esperar tanto.

La psicóloga me llamó, y me ofreció venir antes ya que Luka necesita un incentivo, un empujón para que se una a las actividades.

──Te he extrañado demasiado. ──Susurra pegado a mi cuerpo.

──Yo también, y mucho. ──Intento acunar su rostro pero no me permite hacerlo, se oculta nuevamente. ──. Déjame verte, por favor.

Asiente.

Puedo verlo y disfruto de su rostro. Está bien, luchando pero esta bien.

──Estás bellísima. Y yo estoy hecho un desastre.

Niego, paseo mis manos por sus mejillas su barba hace cosquillas en la planta de mis manos.

──Estás bellísimo, y los más importante, estás sanando. ──Lo guío hacia unas sillas, me siento y él hace lo mismo desviando su mirada hacia la puerta que yace abierta. ──. Enfócate en mi, estoy aquí.

Su mirada oscura me observa, lleva mis manos hacia sus labios y las llenas de besos.

Me extrañó.

──¿Qué haces aquí?

──Bueno, al parecer necesitas un incentivo… y aquí estoy. ──Musito.

──No sé si puedo hacerlo.

──Si puedes. Mira lo que has logrado tienes varios días sin tomar, y tú mismo tomaste la decisión de internarte. ──Noto sus manos.

──Me tiene mal no poder controlar el movimiento de mis manos. Sólo pienso que si no logro hacerlo, no podré tocar. ──susurra muy bajito.
Me acerco a él.

──Es parte de proceso, cuando salgas de aquí estarás totalmente recuperado y tus manos volverán a ser firmes. Volverás a tocar, porque está en ti, es parte de tu ser y de tu alma.

Sonríe levemente.

──Te he extrañado con locura. ──Suelta lleno de nostalgia. ──. Te amo.

──Yo más. Me han dicho que tú habitación es muy blanca y que seguro yo la llenaría de plantas. ──Ríe contagiándome.

──Necesita el toque Mimi.

──Bueno, eso podemos solucionarlo. ──Susurro, busco en la pequeña bolsa que traje.

Tomo el pequeño matero y sus ojos se iluminan al notar lo que traje.

──la pequeña Mimi. ──Suelta, la toma con cuidado, la observa.

──Recuerdas debes cuidarla. Darle amor. ──Digo. ──. También te traje otras cosas.

Alzó la bolsa para ponerla en mis piernas.

Saco las notas que han enviado los fans, imprimí muchas y se las extiendo.

──Todos te están esperando… ──recibe las hojas cuidando de que no se le caiga Mimi. ──. Son miles de mensajes los que han dejado, no tienes ni idea. Tu comunicado fue bien recibido y muchos han presentado su admiración hacia ti.

Vuelve su vista a mi, puedo notar como su animo está cambiando.

──¿Me lo juras?

──Allí lo tienes. Imprimimos los que pudimos, son demasiados comentarios positivos, te traje otra cosa aún no tienes autorizado tener el cello aquí pero… ──le extiendo unas partituras, y una pequeña tablet con audífonos. ──. Todas tus canciones están allí, podrás escuchar música.

Se abalanza sobre mi y me abraza con fuerza. 

──Gracias, mi amor. ──Susurra.

──De nada. Vine con alguien. ──Me levanto y me acerco a la entrada del salón, la psicóloga me entrega a Lola.

Luka sonríe de oreja a oreja al ver a nuestra gata, ella se abalanza sobre él.

──Lola… ──musita hundiendo su rostro en el pelaje blanco, mi gata maulla. Acaricia el pelaje con mimo. ──. Está enorme.

──Si, lo está. He logrado que coma sus vitaminas, y está comiendo mucho… le gusta la nueva casa, se la pasa haciéndole la vida imposible a Francia, tumba todo lo que ella acomoda. ──Luka ríe.

──Estás de traviesa. ──Murmura, se enfoca en mi. ──. ¿A ti te gusta la nueva casa?

Sonrío.

──Si, me gusta. Aunque faltas tú en ella… pero estoy volviéndolo nuestro hogar para que cuando salgas de aquí lo disfrutes con nosotras.

Me hala a su cuerpo y me hundo en su pecho con Lola.

──Me hacia falta esta recarga de energía, en serio.

──Lo sé. Por eso vinimos para decirte que tú puedes, y que siempre te esperaremos. ──Susurro. ──. Ah, por cierto también te traje caramelos de fresa.

Ríe divertido, regalándome años de vida.

Él está bien.

──No pierdas la fe en ti. Yo jamás la he perdido. ──Susurro haciendo que se enfoque en mi. ──. Ni en los días más oscuros, he dejado de ver lo maravilloso que eres.

Asiento conteniendo miles de emociones, y deja un beso en mi frente.

──Eres lo mejor que me ha pasado. Eres mi faro…

──Y tu mi vida.

Paseo mis manos por su espalda, se relaja y disfruta de nuestra presencia.

La psicólogo entra luego de un par de minutos.

──Lamento interrumpirlos pero la hora ha pasado. Luka debe ir a su reunión. ──Susurra con una agradable sonrisa en sus labios.

Mi cuerpo no quiere despegarse del suyo pero debo hacerlo, él tiene que pasar por un proceso de sanación.
Llena de besos a Lola para dejarla en suelo.

──Te veo en una semana.

Asiento.

──Aquí estaré. Espero que ese día pueda traerte uno de tus cellos.

──En estos momentos, sólo te necesito a ti. ──Musita posando sus manos en mis mejillas. ──. Te amo, en serio.

Sus labios se posan sobre los míos.
Su calor, su amor y su ser me abriga el alma que en algún momento estuvo rota.

Ahora mismo está en recuperación como él, y sé que pronto lograremos estar sanos. Me abrazo con fuerza a su pecho, inhalo su aroma y más que sentirme triste por despedirme de él, me siento en paz…

Porque se que él está bien, y seguirá siendo así por largo tiempo.

──Nos vemos, amor.

──Nos vemos… ──susurro.

Nuestras manos se niegan a soltarse pero finalmente lo hacen, tomo a Lola y mi bolso.

──Recuerda regar a Mimi. ──Suelto en la puerta, sonríe.

──Prometo hacerlo, y está promesa jamás será rota.

Suelta.

La puerta se cierra y me quedo con la psicóloga que me sonríe.

──Gracias por venir.  ──musita

Niego abrazando a Lola.

──Gracias a ti, Arielle. Gracias por todo. 








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