Capítulo 31
Luka Hauser.
Un respiro.
Salir de la reunión me lleno de alivio, no fue mucho lo que dije… la verdad es que sólo me presente y admití en voz alta que soy alcohólico.
Soy alcohólico, y solo llevo un par de horas sobrio, un par de horas que se sienten una eternidad, no dejó de pasear mi mirada por los el folleto con los doce pasos.
Aferrarme a Dios.
¿Aferrarme a Dios?
Perdí mi fe hace mucho tiempo y ahora encomendarme a él, se ve como una tarea difícil y complicada de realizar, no entiendo como el aferrarme a él podrá sanarme. Imagino que cuando se refieren a ello es porque es un ser superior y debo creer en algo más allá de mi existencia para comprender que yo no tengo el control de todo pero como haces eso cuando sientes que en algún punto de tu vida ese ser superior te abandono.
Hago a un lado el folleto, todo es un caos a mi alrededor todo el mundo se mueve de un lado a otro organizando el ensayo del concierto en la escuela de Música.
Mimi me observa desde una esquina del pequeño salón donde se supone que debería estar afinando el Cello.
──¡Salgan! ──suelto, todos se detienen y obedecen. Francia me extiende el bastón ya con los hilos perfectos y deja un vaso de agua con hielo en el escritorio que tengo en frente.
No digo nada, solo observo el hielo que flota en el líquido cristalino. Tengo sed… pero no es de agua y necesito calma y paz en este momento.
──¿Qué piensas?
──No se como voy a hacerlo. ──susurro. ──. No es fácil, Mimi. ¿Cómo recupero mi fe?
Ella se levanta de la silla en la que permanecía y acorta la distancia entre ambos.
──Recordando que más allá del cielo existe alguien que vela por ti, que aún estando debajo de la lluvia practicando con tu cello viejo nunca te abandono y te lleno de fuerzas para seguir. Luka, si existe Dios, yo creo en él y también creo que tu fe se encuentra aquí dentro. ──posa su mano en mi corazón. ──. Solo debes recordar.
Cierto mis ojos con fuerza, largo un fuerte suspiro y tomó el vaso de agua para llevarlo a mi boca bebiendo todo el contenido. Dejó el vaso vacío frente a mi, Mimi pases sus dedos por mi barba.
──No podría sin ti. ──susurro y se el peso que tienen esas palabras, comprendo la carga que estoy dejando sobre sus hombros pero es la verdad. No podría sin ella.
La puerta se abre, Ignacio entra con la riñonera en sus manos, la guarda en el bolsillo de su pantalón al notar a Mimi.
──No sabia que tendríamos a una visita.
──Mimi no es visita. ──suelto. ──. Mimi, es mi pareja y ya todo el personal esta al tanto de ello, tiene acceso a todo.
Sonríe levemente y asiente, puedo notar la tensión que se forma en el cuerpo de quien tengo en frente, Ignacio no es de su agrado.
──Ya veo. Venía a ver si necesitabas algo… ──su susurro trae algo más.
Mi fuerza de voluntad debe ser inmensa.
──No necesito nada. ──musito con calma. ──. Te dije que no quería más licor y cuando lo dije fue muy en serio. Desde este momento pienso estar sobrio en mis presentaciones.
Ignacio detiene su andar y me observa. Su espalda se muestra tensa.
──Ok. Tu eres el jefe aquí. No yo… ¿Qué pensaste sobre el Tour? No me has dado una respuesta al respecto.
Desvío mi mirada hacia Mimi y vuelvo a él.
──Aun no lo decido.
──No es por generar presión pero recuerda que estamos a pocos meses y todo debe manejarse con tiempo. La logística es complicada y tu lo sabes.
No digo nada me centro en el bastón.
──Después te dará una respuesta, Ignacio. ──suelta Mimi enfocándose en él. ──. En estos momentos no quiere hablar de ello, y creo que como mánager deberías respetar eso. Tu mismo lo dijiste el jefe, es él.
Me centro en ella en su postura protectora y desafiante, esta es una Mimi que no había visto, y que me gusta mucho.
Ignacio eleva una de sus cejas, y no dice nada y si llegase a hacerlo lo pondría en su sitio.
──El ensayo comienza en 20 minutos. ──murmura y sale lanzando la puerta.
Mimi relaja su cuerpo dejo a un lado el bastón y me acerco a ella, poso mis manos en sus hombros y se estremece.
──Ignacio es un parasito. Tienes que deshacerte de él.
Se gira a verme.
──Venia a traerte bebida, para estar sobrio necesitas cortar hilos con quienes no contribuyen en la causa. ──musita, y lo entiendo. ──. Él no te quiere sobrio, no puede tenerte sobrio.
Resoplo y acuno su rostro cuando la tengo frente a mi.
──Es mi mánager. Quien soy en parte se lo debo a él, pondré límites. Te lo prometo, pero no es fácil lo que me pides, debo buscar a alguien que esté interesado en mi para representarme y no sólo eso que aunque se venga una tormenta quiera estar allí. Si llega a saberse de mi alcoholismo mi carrera puede derrumbarse.
Paseo mi pulgar por sus labios. Me encanta como los separa ligeramente y deja escapar un pequeño suspiro. Tengo un efecto en ella y ella también en mi.
──No lo hará. ¿ sabes porqué? Porque tu talento trasciende. Tu enfermedad no te define, lo que lo hace es lo maravilloso que eres tocando el Cello, llenado de emociones, haciéndonos sentir vivos y sobre todo al tocar almas con tu música. Yo voy a seguir aquí y tus fanáticos también.
Inclino mi rostro hacia el suyo para posar mis labios sobre los de ella, me recibe y siento que el corazón me fa un pequeño salto.
Ella es vida.
──Debes ensayar. ──murmura pegada a mis labios.
La puerta es tocada.
──Vamos.
Mimi se aleja para extenderme el cello, deja un beso en su mano para luego posarla en las cuerdas, mostrándole respeto de la misma forma que yo lo hago.
El aliento me abandona, y corazón da un pequeño giro que me recuerda que estoy vivo.
Recibo el cello.
──Ahora tocare mejor. ──sonríe y todo en mi se ilumina.
Ella es como un perfecto faro que guía mi camino lleno de oscuridad y tristeza.
Con una mano tomó el cello y con la otra me aferró a la suya para salir del Salón directo hacia el Teatro en el que los niños hacen sus presentaciones y donde yo daré una muy especial para ellos. Justo aquí fue donde Mimi y yo nos dimos nuestro primer beso, justo en este escenario fue donde todo en mi empezó a tener algún tipo de sentido.
Todo el equipo se mueve de un lado a otro, el pequeño banco donde me sentare ya se encuentra en medio del escenario, las luces están siendo probadas, la orquesta ya está detrás de mi, todos sonríen al verme.
Creo que es la primera vez en año que hago un prueba de sonido lucido y sobrio. Y ellos lo notan, lo se. Lo veo en sus rostros.
Normalmente llegaba tambaleándome, y era muy poco lo que recordaba de los ensayos.
──Buenas tardes, Luka. Que gran placer verte. ──dice mi Director con una sonrisa sincera y se que cuando lo dice se refiere a verme sobrio a verme realmente a estar completamente aquí presente.
Lo que causa una sensación increíble en mi.
──Chicos, les presentó a Mimi. Mi novia. ──suelto ante todo el grupo. Ellos aplauden y la mujer a mi se sonroja. Inclino mi rostro hacia ella y me acerco a su sien. ──. ¿Por qué eres mi novia, verdad?
Ríe nerviosa.
──No me lo has pedido.
──Bueno. Lo hago aquí y ahora… antes de comenzar un ensayo que estará dedicado a ti. ¿Quieres ser mi novia, Mimi Rosé?
Muerde su labio ligeramente, y asiente con nerviosismo pero lo hace. Y la atraigo a mi cuerpo para sentir el fuerte palpitar de su corazón que se fusiona con el mío a la perfección.
Ambos están en la misma sintonía y eso hace mágico este momento, un instante más para recordar y para usar como incentivo.
Una razón más para seguir sobrio.
ESTÁS LEYENDO
Amor platónico
Romance¿Alguna vez en tu vida has tenido un amor platónico? ¿Te has enamorado de alguien que no conoces? ¿Lo has hecho? Yo si. Me llamó Mimi Roses, y tengo un amor platónico, un muy imposible amor soñado. Estoy perdida e irrefutablemente enamorada de...
