Las palabras de Aiden resuenan en mi cabeza una y otra vez mientras lo miro a los ojos completamente inmóvil. Cada fibra de mi cuerpo me grita que salga de aquí antes de que sea demasiado tarde pero mi cuerpo no obedece a mi mente. Se ríe por lo bajo.
—Así es, Errante. Soy Aiden, príncipe de los elfos del Sur y heredero al trono de Lusalor — repite y me mira confuso. —¿Por qué esa mirada sorprendida?
Esto es malo. Muy malo. Siento el corazón acelerado y el estómago en la garganta. Finalmente, logro volver a mis sentidos.
—Y-yo... tengo que irme —digo con brusquedad y comienzo a recoger mis pertenencias en silencio para no despertar a los demás. Rápido, rápido, rápido. Trastabillo al ponerme mi bolso a cuestas y siento las rodillas débiles. Aiden se levanta lentamente de su sitio y comienza a caminar hacia mi.
—Errante, es tarde, deberías dormir. No es seguro fuera en la naturaleza. Por favor, puedes quedarte aquí con los demás todo el tiempo que quieras, y me aseguraré de despertarte cuando salga el sol. —su voz que en algún momento me pareció calma ahora me recuerda al sonido sordo previo a un rayo cortando el aire. Retrocedo unos pasos poniendo distancia entre ambos mientras lo miro a los ojos. Mi corazón late fuertemente en mi pecho.
—Aléjate. —le advierto manteniendo la voz baja pero intentando sonar firme. No quiero admitirlo pero estoy aterrorizada. Esto es muy malo. Aiden me mira durante un momento, con el ceño ligeramente fruncido mientras procesa mi reacción.
—¿Por qué? Por favor, Errante, no necesitas tener miedo. —hace una pausa y da un paso cauteloso hacia mi, expectante.
—No tengo miedo. Nunca dije que lo tuviera —es la mentira menos convincente que he dicho en mi vida entera. Miro alrededor asegurándome que los otros elfos sigan durmiendo en sus tiendas mientras sigo retrocediendo varios metros con los ojos fijos en él. Cuando toco el borde del bosque me doy la vuelta para echarme a correr, pero en el último segundo oigo su voz a mis espaldas.
—Errante, no entiendo por qué te vas. Pensé que la estábamos pasando bien hablando. —se me aprieta el pecho y me digo a mi misma que es por el miedo. Niego con la cabeza sin volverme a verlo.
—Adiós, Aiden —susurro y corro tan rápido como puedo, adentrándome en la naturaleza.
Nunca he estado más confuso en mi vida. Esta muchacha me deja sin palabras. Cada cosa que hace es completamente opuesta a lo que hubiera esperado que un humano haga. Veo como la oscuridad del bosque se traga su figura y extiendo una mano hacia ella en un reflejo de detenerla. Sé que por más que la tuviese atada y amordazada, si Errante quisiera huir, hallaría la forma, por lo que intentar persuadirla para que no se vaya es inútil. No hay nada que hacer. Es un caso perdido. No vale la pena el esfuerzo que estoy haciendo en comenzar a perseguirla.
Doy grandes zancadas mientras veo su rastro a través de la naturaleza. Tierra removida, ramitas rotas, hojas revueltas. Luego de unos minutos puedo oírla a la distancia y al otro instante casi puedo tocarla si quisiera. Y sí quiero. Pero no debo. Trato de no parecer intimidante y me mantengo a unos dos pasos detrás de ella, mientras clavo mis ojos en su espalda.
La oigo respirar agitada así que uso mi tono de voz más suave.
—Errante, por favor. Sé que dijiste que no tienes miedo, pero te estás yendo como si lo tuvieras. —Cuido cada palabra que sale de mi boca porque sé que equivocarme puede provocar una reacción volátil en ella. Me mantengo tan calmado como me es posible. —Entonces, ¿por qué no me dices qué pasa?
Sigue caminando. Me ignora. Suspiro mientras intento decidir si quedarme callado o decir algo más. Finalmente su voz rompe el silencio como una flecha en el aire.
—He dicho lo suficiente. Si hubiera sabido quién eras, no te habría dicho mi verdadero nombre. Maldición, bajé mi guardia por un segundo —responde y no desacelera. Aprieto la mandíbula con frustración. Quisiera confesarle que yo también bajé la guardia con ella al dejarle saber quién soy, pero en su lugar intento restarle importancia a la situación.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasíaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
