Me pregunto cómo pueden cambiar tantas cosas al cabo de un par de siglos. ¿En qué momento la seguridad del Acervo se volvió tan estricta? Y aún más importante, ¿por qué? Dejo salir un pesado suspiro mientras volvemos al salón del incidente a recuperar mi capa. Afortunadamente, sigue allí, tendida a un costado del pasillo. Le sacudo el polvo antes de ofrecérsela a Denna de nuevo. Luego de un par de negativas de su lado e insistencias del mío, la acepta y ese simple hecho hace que me olvide por un momento de la decepción que cargo. Esta vez tomo el recaudo de hacerle un nudo a cada lado para que no tropiece con la larga tela. Me aparto para mirarla y tengo que contener una risita. Arquea una ceja molesta.
—Me veo ridícula, ¿no es así?
—¡Claro que no! Solo te faltan unos cuantos centímetros para rellenar mi capa, pero sobrevivirás. Si no tropiezas, claro.
—Ja, ja. Muy gracioso. Quizás debería volver a llamarte 'Bromista'.
Escuchar esa palabra salir de su boca, desencadena un remolino de sentimientos en mi pecho. Recuerdo el color de sus ojos cuando la hoguera de mi campamento reflejaba en ellos y la primera vez que la vi reír. 'Errante' la llamé en aquel entonces, seguro de que solo sería otra extraña de paso en mi vida. Creo que no puedo respirar como debería. La observo intentando hacer coincidir la Denna que no dudaba en robarme y huir, con la Denna que me prometió que cuando todo esto termine se quedaría conmigo en el pueblo. Me cuesta pensar que son la misma persona y a la vez no. Busco alguna respuesta ingeniosa en mi mente para molestarla pero se distrae mirando alrededor. Frunce el ceño y sigo sus ojos. Un grupo de estudiantes con uniforme femenino cuchichean y sueltan risitas nerviosas mientras nos observan. Denna pone los ojos en blanco y ruego que esto no desencadene en una pelea de puños. La tomo del hombro, girándola en la dirección contraria y obligándola a caminar siguiéndome el paso.
—Cuando mencionaste que eras un mago famoso imaginé que eras respetado entre los de tu clase o algo así, pero no imaginé que también tendrías fanáticas persiguiéndote.
—Solo ignóralas.
—Suenas acostumbrado.
—Lo estoy. Cuando estudiaba aquí era bastante común provocar ese tipo de reacciones. —le explico cuidando no sonar arrogante. Se queda pensativa un momento.
—¿Entonces es cierto lo que mencionó Oghsen?
Asiento lentamente mientras repaso las palabras del posadero en mi mente.
—Así es. Los elfos no suelen asistir a la Academia, mucho menos los miembros de la realeza. Las facciones élficas son muy cerradas, no necesitan nada de el resto de las tierras. Somos una raza tan antigua que hemos perfeccionado todas las disciplinas. Muchos siglos atrás, algunos elfos prodigiosos asistieron a la Academia para aprender todas las escuelas de magia. Luego de que se graduaron como magos ilustres, volvieron a los reinos a convertirse en tutores para los demás elfos. Mi padre lo quiso así para mantener nuestras tradiciones a salvo y evitar ciertas regulaciones del Consejo.
—¿Cuáles regulaciones?
—¿Recuerdas cómo te conté acerca de que los estudiantes llevan un permiso para ejercer magia en las Ciudades Gemelas? —asiente enérgicamente. —Bueno, luego de graduarse, los magos deben presentarse ante el Consejo de los Sabios Arcanos, donde juzgan tus habilidades, te categorizan en rangos y además aprueban ciertos pedidos u hechizos.
Estudio su expresión para ver si estoy siendo claro, pero la veo confundida así que decido seguir.
—Los magos no pueden ir por ahí simplemente haciendo hechizos a voluntad. No todos al menos, hay encantamientos que necesitan cierta autorización del Consejo.
ESTÁS LEYENDO
Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasíaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
