Capítulo XXIX: Trevan

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Tengo un mal presentimiento. Aiden y yo nos miramos compartiendo una expresión preocupada. De pronto, el sonido lejano de conmoción rompe el momento y el corazón me da un vuelco. Los enanos del pueblo siempre han sido pacíficos, oírlos elevar la voz es una clara señal de alarma. Sin perder un segundo más, Aiden se echa a correr en dirección a la entrada del pueblo y yo lo sigo. Sus piernas largas le permiten sacarme varios metros de ventaja en cuestión de un instante. Mientras intento alcanzarlo, la adrenalina comienza a bombear por mis venas y todos mis instintos comienzan a gritarme. Decido tomar un breve desvío y dirigirme a la casa de Kelda a toda velocidad. Azoto la puerta al entrar y comienzo a revolver nuestras cosas frenética hasta encontrar mi arco. También tomo las rudimentarias flechas que me arreglé para tallar hace poco. No me molesto en cerrar la puerta al salir y el aire me quema los pulmones mientras retomo mi dirección. No importa que tan rápido crea que van mis piernas, siento que no soy lo suficientemente veloz. Al aproximarme a la muchedumbre de enanos, distingo a Aiden entre ellos intentando calmarlos con tono diplomático. Todos hablan a la vez y se ven muy alterados. No puedo distinguir al desconocido porque Aiden interfiere en mi campo de visión. La situación me causa un pico de ansiedad y decido interceder. 

—¡Ya basta! —mi voz sobrepasa la de todos y logro que se vuelvan hacia mí —¿Qué está pasando? —pregunto en un tono más calmado mientras estudio las reacciones de todos. Sus rostros se ven consternados, jamás los he visto así. Esto cada vez me gusta menos. 

—Este elfo se presentó en la entrada del pueblo exigiendo ver a Aiden de una forma muy agresiva e irrespetuosa. Nos llamo 'medianos' y luego se puso bastante agresivo —dice uno de los enanos. 

—¿Aiden? —el sonido de la voz de un elfo es inconfundible. Es como oír el más caro y delicado instrumento musical sonar en una habitación cerrada. Los enanos tienen sus cuerpos posicionados de manera protectora y lo miran con una expresión cautelosa e intimidante. Aiden se abre paso entre ellos con delicadeza para aproximarse al extraño. 

—¿Trevan?

—¡Aiden! Finalmente, ¡Te he estado buscando durante mucho tiempo!

—Es un amigo. Por favor, déjenlo pasar —pide Aiden con gentileza.

Los enanos lo miran y después de un momento comienzan a retroceder y relajar sus posturas. Aprovecho el momento para aproximarme y observar al tal Trevan. Se ve exactamente igual que cualquier otro Clon y al mismo tiempo no se parece en nada a Aiden. 

—Aiden ha hablado. Su palabra de honor cuenta tanto como la nuestra. Si este elfo es su amigo, puede pasar —indica Bhurthor, el edil de la comunidad. Se extiende un susurro generalizado y luego de un momento, comienzan a dispersarse. Los sigo con la vista a todos ofreciéndoles una sonrisa tranquilizadora hasta que por el rabillo del ojo, un movimiento repentino me hace volverme de pronto. Abro los ojos con sorpresa cuando encuentro a Trevan abrazando con fuerza a Aiden. 

—Oh, gracias a los dioses. Me llevó una eternidad rastrearte —solloza el extraño hundiendo su rostro al estrujarlo. Luego, abre los ojos lentamente y repara en mí —Veo que los rumores en el campamento eran ciertos. Fuiste tras la humana —dice con un asco. La rabia se me sube por el estómago mientras frunzo el ceño y aprieto los puños. De repente, lo reconozco: Es el elfo curandero que me atendió cuando me desmayé en el campamento. Mi estado en aquel momento hizo que sea un recuerdo vago, pero ahora que lo tengo delante es inconfundible.

—Trevan, ¿qué haces aquí? —le pregunta Aiden gentilmente y logra que desvíe sus ojos de mí. Se aparta alzando la barbilla y adopta una postura recta. 

—Me sorprende que abandonaras a tu propia raza y a tu propio pueblo solo para seguir a esta estúpida humana —habla como si yo ni siquiera estuviera aquí. Su tono desparrama superioridad y me revuelve el estómago. La ira crece en mi pecho y doy un paso hacia él, lista para enfrentarlo. Lo miro desafiante mientras digo entre dientes.

Trazando sigilos | #CopaFenix2025Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora