Otra noche que busco reconocer un patrón en las estrellas sin éxito. Ni siquiera sé exactamente lo que estoy buscando, pero en la parte de atrás de mi cabeza tengo la esperanza de identificarlo de alguna forma, de que mi Esencia me dé una señal, pero nada sucede. Quizás ya pasó. Quizás faltan días o ciclos. Doy un largo suspiro mientras apoyo el mentón sobre mis rodillas y me abrazo las piernas. Se me eriza la piel de los brazos cuando miro de reojo una de las esquinas oscuras de la cocina. En esos escasos centímetros donde las paredes se unen tragándose cada pizca de luz, siento que me observan de nuevo.
—Tampoco es esta noche, ¿cierto?
La voz de Aiden me hace dar un salto tan brusco que la mesa debajo mío se tambalea cuando me aparto de repente. Me llevo una mano al pecho y le doy una mirada significativa. Sus ojos grises en la penumbra se ven como el cielo nocturno en la primera noche que dormimos al aire libre. Luego de un instante, proceso sus palabras y en lugar de preguntarme cómo puede leerme tan fácilmente, me pregunto hace cuántas noches está pendiente de mis visitas a la cocina. Niego despacio mientras me aparto un poco para hacerle sitio.
—No. No lo sé. Supongo.
Detesto mi traslación y todo lo que trae consigo. Hace años no me molestaba siquiera en pensar en ella y ahora es lo único que ocupa mi mente. Mis mejillas y la boca de mi estómago comienzan a arder cuando la vergüenza se apodera de mí. Conozco la mirada que trae Aiden ahora mismo, esa de pena, esa con la que la gente mira a un perro abandonado y flaco y se pregunta dónde están sus dueños y hace cuánto está deambulando. La odio. Aiden se apoya en la mesa apenas, aún encorvado y con las piernas bastante flexionadas, recargándose en ella con los brazos. Su proximidad me reconforta como si fuera lo único certero en mi vida, como si confiara en que siempre que voltee, estará allí. Una punzada me oprime el pecho al pensar en eso.
—Denna. —El laúd suena tan delicado como una canción de cuna y su mirada es suave como un abrazo—. Todo estará bien.
Trago saliva intentando ignorar el nudo que se forma en mi garganta. Una parte de mí quiere llorar por alguna razón que no comprendo, pero las lágrimas no salen. Entonces, desliza su mano muy despacio sobre la madera, produciendo un sonido sordo, parecido al de acariciar una tela cara, y roza mis dedos. No puedo apartar la mirada. Tampoco la mano. Me quedo inmóvil, como si el más mínimo movimiento pudiera romper este momento en mil pedazos y cortarme con los trozos. Me obligo a respirar despacio mientras su calor envuelve mis dedos con cautela.
—Todo estará bien. —Repite y creo que también él necesita decírselo a sí mismo.
Me quedo callada, sin saber qué decir. El ambiente a nuestro alrededor se densifica y siento que me ahogo en el silencio. Asiento con la cabeza y lo miro a los ojos, esperando tener una conversación implícita. Me dedica una sonrisa de esas que son solo mías y desvía la vista hacia el manzano. Varias hojas caen en espiral, bailando en el aire.
—Es lindo estar aquí —hace una pausa y me pongo atenta cuando noto algo diferente en su tono—, pero no podemos dormir en el piso por siempre. —Suelta una risita, pero sigue sin mirarme—. Justo aquí detrás, entre la casa de Kelda y la de Pomtrick —señala por la ventana, apuntando detrás del árbol, el patio y la huerta—. Hay unos metros de terreno aptos para construir una pequeña cabaña. —El corazón me da un salto—. Lo suficiente como para dos personas. —Siento el pulso en los oídos cuando se vuelve hacia mí—. Bueno, una humana y un elfo.
—Aiden —su nombre se escapa de mis labios, tan débil y frágil como me siento ahora mismo.
—Nunca he construido una cabaña, pero creo que nos las arreglaremos bien. Gunther y Pomtrick podrían ayudarnos para asegurarse de que... —Se interrumpe cuando mi agarre en su mano se cierra sin sutileza.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasíaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
