Despierto de repente con un fuerte jadeo mientras me incorporo en un movimiento. Ahí está otra vez, el hombre en las sombras mirándome. Mi corazón late fuertemente en mi pecho e instintivamente busco a Aiden con la mano para despertarlo. No aparto la mirada de la figura en la esquina de la habitación. No puedo respirar. La adrenalina fluye por mis venas, pero me quedo congelada en el lugar, incapaz incluso de alcanzar a Aiden, quién duerme a mi lado. La figura se acerca a mí como si se deslizara en el aire, rodeada por ese espeso humo oscuro. Estoy tan asustada que siento que la habitación gira a mi alrededor. Quiero huir. No puedo moverme. El hombre extiende una mano hacia mí y grito con todas mis fuerzas, pero no sale ningún sonido de mi garganta. Mis ojos están bien abiertos con terror cuando su mano casi toca mi rostro.
De repente, siento una fuerte sensación en mi cuerpo y despierto, esta vez de verdad. Aiden me está sacudiendo por los hombros. Parpadeo confundida ante él, incapaz de hablar, y mis ojos escudriñan la habitación en busca del hombre en las sombras.
—Hey, está bien. Estabas teniendo una pesadilla. Ya pasó. Está bien... Solo respira.
Apenas puedo distinguir su rostro, mi vista y mi mente están nubladas por la adrenalina y el terror que aún siento arrastrarse dentro mío. Me tiemblan las manos y siento una fina capa de sudor frío en la piel. Tengo la garganta seca y tensa. Quiero decir algo y no puedo siquiera hilar un pensamiento coherente.
—Estoy aquí y no me voy a ir. —su voz calmada se oye como si estuviera entre una densa niebla.
Con mi mente fija en la esquina de la habitación, noto de reojo que Aiden hace el intento de abrazarme pero cambia de opinión en el último segundo. Mis ojos vuelven a él instintivamente en alerta y mi cuerpo se aparta tenso. Detiene sus manos por un instante, y luego, agarra mis brazos y los acaricia, suavemente pero con firmeza, como si intentara quitarme la pesadilla con su contacto. Estoy tan desorientada que ni siquiera puedo quejarme al respecto.
—Estás bien... Estás bien. —repite para reconfortarme.
Asiento y lo miro confundida, tratando de procesar lo que está diciendo. Es como ver a un mago barato. ¿Dónde está la trampa? ¿Dónde están los espejos? ¿Qué gana con esto? ¿Por qué está jugando con mi mente? ¿Por qué me dice estas cosas? Siento que estoy a punto de vomitar y comienzo a hiperventilar. Él está aquí. Se está quedando. No te vayas. No me dejes. Lo hará. Lo hará. Cierro los ojos tan fuerte que duele. No puedo pensar con claridad. El miedo que dejó el hombre en las sombras se mezcla con mi miedo a lo que genera en mí Aiden, se amalgaman, se funden y me ahogan. Es como si hubieran formado una alianza estratégica para hacerme perder la cabeza. Me lleva varios minutos calmarme y noto que todavía me está sujetando, no me ha soltado ni por un instante, y me sigue mirando con una actitud paciente. Miro sus ojos en la oscuridad y murmuro:
—Estaba soñando de nuevo con el hombre en las sombras... Se sentía tan real... Aiden, no creo que sean solo sueños.
—¿Fue... fue el mismo hombre que viste la última vez? ¿Te dice algo? ¿Pudiste reconocerlo? —hace una pausa mientras piensa en algo y luego agrega —¿Han cambiado tus sueños desde que hemos estado viajando juntos?
Sacudo la cabeza abrumada por tantas preguntas. Son demasiadas y aún me siento confusa. Me aparto de él rompiendo nuestro contacto y suelto un pesado suspiro.
—Sí, es el mismo hombre. Y no, no me dice nada. Ni siquiera puedo ver su rostro porque lleva una capa, pero me asusta mucho. Siento como si estuviera viendo a un monstruo hecho de humo y sombra. —murmuro. Pienso por un momento antes de responder su pregunta frunciendo el ceño —Nunca tuve estos sueños antes de que comenzáramos a buscar a El Gris...
Aiden se remueve inquieto. Apenas puedo distinguir su silueta gracias a una tenue luz que entra por la ventanita que da a la calle. Puedo sentir cómo se forma lentamente la tensión en el ambiente, como si la habitación se estuviese inundando. No me atrevo a interrumpir sus pensamientos. Luego de un momento, finalmente me dice en un hilo de voz:
—Creo que sé quién puede ser, Denna. Lo llaman 'El Visitante del Velo' en las historias que se contaban en el castillo. —hace una pausa y me mira de una forma que me hace estremecer. —Se dice... que un hombre hecho de humo aparece ante aquellos que están a punto de morir.
Mi respiración se corta y miro los ojos de Aiden como si estuviera buscando más respuestas. Bajo la mirada a mis brazos y me subo frenéticamente las mangas. Reviso mis tatuajes para asegurarme de que no se hayan extendido más que la última vez, pero de repente no estoy segura de cómo solían lucir antes del incidente en el campamento. Mi corazón se detiene por una milésima de segundo y busco sus ojos nuevamente.
—Eso significa... que se me está acabando el tiempo. —mis palabras se desvanecen y siento el peso del mundo aplastándome. No. No puede ser. No después de tantos años luchando para que esto no suceda. No moriré. Seré un ente estancado por siempre. No quiero. Todo menos eso. Aiden se acerca un poco más a mí y busca mis ojos.
—Eso... eso es lo que decían los rumores, pero recuerda, no sabemos si las historias son ciertas. Podría ser solo una coincidencia. Aún tenemos tiempo. Estás bien.
Intenta mantener su tono seguro, pero puedo notar que su tono de voz oculta una preocupación más profunda. No creo en sus palabras, y sé que él tampoco lo hace, pero también sé que tiene buenas intenciones. Está tratando de reconfortarme. Asiento tratando de ocultar mi propia angustia. Me sorprendo al darme cuenta que lo estoy haciendo por él, y no por mí.
—Tienes razón. Centrémonos por ahora en encontrar a ese mensajero. Partiremos al amanecer... Volvamos a dormir. —mis palabras se apagan mientras me recuesto en las mantas en el suelo nuevamente junto a él. Hago un esfuerzo sobrehumano por no dejar salir un sollozo que se está formando en mi pecho. Aiden asiente y se recuesta también. Permanece en silencio por un momento mientras mira hacia el techo y suspira. Luego me mira y dice soltando una risita:
—Bueno, definitivamente este es el suelo más cómodo en el que he dormido.
Su broma me toma desprevenida y desplaza mis miedos por un instante. Lo observo en la oscuridad. Aún no entiendo cómo lo hace. Ni por qué. Pero siento que cada día me importan menos esas preguntas. No quiero perder esto.
—¿Vas a dormir también o te quedarás despierta mirándome? —me molesta riendo.
Me agarra con la guardia baja y suelto una risa. Creo que estoy sonrojándome un poco incluso. Espero que no lo note en la oscuridad. De todas maneras, no lo estoy mirando. Tal vez un poco. La idea llena de calor mis mejillas y el corazón me da un tumbo. Me han atrapado robando unas cuantas veces y esta sensación se le parece, solo que potenciada. Y no me agrada en absoluto. Tomo una de las almohadas y se la arrojo.
—Cállate —le digo mientras intento reprimir una risita. Me doy la vuelta para tratar de dormir un poco. Y para obligarme a mirar la pared en lugar de a él.
—Supongo que me lo merecía.
Tengo que concentrarme para calmar mi pulso y mi respiración. Casi puedo sentir su mirada fija en mi espalda.
—Buenas noches, Denna.
No respondo y me quedo dormida más rápido pensando que debe ser un gran mago, porque es el único capaz de hacerme sentir tan segura con tanta facilidad. En el fondo de mi mente, algo me dice que no tiene nada que ver con hechizos o encantamientos. Sin embargo, la única manera en que mi corazón puede concebir esta posibilidad es si fuera por arte de magia.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasyEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
